
Miguel Coyula
Un realizador que vive y respira cine
Por: Ailyn Martín Pastrana
En el último Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, el público tuvo la oportunidad de apreciar una de las películas más polémicas vistas en los últimos tiempos en nuestro país: Memorias del Desarrollo.
La controversia antes de ver el filme en cuestión se justificaba por el hecho de que más allá del parecido con el nombre del clásico Memorias del Subdesarrollo, se anunciaba que el próximo estreno era una continuación de la historia de Sergio, el protagonista del largometraje de Titón. Siendo dicha película un referente de nuestro cine nacional, los criterios y las expectativas fueron diversos. A pesar de que la divulgación en los medios de prensa fue casi nula, el largo tuvo una gran acogida de público.
Memorias en la muestra
Recientemente volvió a ser noticia el filme, cuando su director, Miguel Coyula, inauguró en la 10ma Muestra Joven ICAIC el espacio de Encuentros que propicia el certamen para que cineastas con experiencia dialoguen con los jóvenes realizadores cubanos.
La película fue presentada por el creador y presidente de la Muestra, Fernando Pérez, quien la alabó no sólo por su contenido, sino también por su lenguaje, la manera de tratar las imágenes.
Coyula, por su parte, comenzó narrando el sui generis proceso de realización de Memorias…, donde rompió con el clásico esquema de guión-filmación-edición. Al dirigirla, coescribir el guión, fotografiarla, editarla, coproducirla y parcialmente musicalizarla, pudo mezclar constantemente las tres etapas, pues al tiempo que escribía el guión, filmaba y se le ocurrían escenas nuevas.
La estructura episódica, tanto de la obra literaria como cinematográfica, le ayudó en este proceso. Además, confesó que su intensión no fue hacer una adaptación de la novela de Edmundo Desnoes, con la que evidentemente tiene muchos puntos de contacto, pues en la película también hay elementos documentales, como la caída de las Torres Gemelas y otros acontecimientos que le ocurrieron a él personalmente y quiso llevarlos al guión.
Sobre su personaje principal, Coyula comentó que le parece muy interesante pues es un ser capaz de reencarnar en cualquier sociedad. Sergio es un individuo que no funciona en ningún grupo social y que tiende a apartarse de alguna manera. En su película quiso dejar claro que según su criterio no funcionaba ni en los Estados Unidos ni en Cuba, por lo que fueron muy importantes las escenas ocurridas en la Isla.
Ante la pregunta sobre qué compartían, confesó que al igual que Sergio se siente harto de la política; sin embargo al final de la película el personaje dice no creer en nada, pero también se infiere que tampoco cree en sí mismo, algo en lo que el director discrepa, pues confía en crear algo sobre lo que se pueda debatir, reflexionar…
Sobre sus proyectos inmediatos comentó que trabaja en su tercer largometraje, Camino Azul, una continuación de Cucarachas Rojas, con el cual regresa al cine de ficción.
Al referirse a los jóvenes realizadores cubanos los convidó a aprovechar la libertad de hacer cine independiente, no solo desde el punto de vista económico, sino también a nivel estético y conceptual, pues no se hace nada con trabajar fuera de la industria si se responde a sus cánones estéticos solamente. Esa es una libertad que no tiene precio. |