Rebelde por partida doble
Por: Ingrid González Fajardo
Fotos: Cortesía de los entrevistados
Silencio. En su mundo, nada más que el micrófono, unos cuantos papeles y un cristal la separan de la realidad. Toma unos segundos prepararse para una nueva emisión de su programa: en la cabina, una voz cálida, fresca y jovial con atisbos de madurez.
Aneysi Hernández Rodríguez solo lleva tres años en el medio radial y ya cosecha varios reconocimientos en su corta carrera como periodista de la emisora Radio Rebelde. Documentales sobre los 50 años de la Revolución Cubana, reportajes con disímiles protagonistas sobre temáticas tan controversiales como la situación del transporte y locuciones en vivo podrían tomarse como un buen comienzo para cualquier recién graduado.
La radio es para muchos un lugar asiduo, para otros el medio irreverente y cruel, pero todos coinciden en afirmar las virtudes que aporta ser un radialista apasionado. Los silencios, la música, efectos y voz han hecho de esta muchacha de apenas 25 años, una joven realizadora formada con destreza y osadía para la gran escuela de la vida.
“Yo empecé en la radio porque siempre escuché decir que la radio tiene un bichito, es algo mágico que se te cuela y después tú no sabes qué es pero te hace crecer como individuo y eso es algo que uno debe descubrir. Ya estaba insertada en la televisión desde que estudiaba en la Facultad y en un momento dado tenía algún tipo de experiencia en ese medio, por lo que me decidí por la radio”.
Desde hace varios años, las emisoras de todo el país han sido inundadas por el ímpetu y alegría de los jóvenes. Estaciones como Radio Rebelde tienen en este momento una inyección de más de treinta principiantes en diferentes departamentos como programación, recursos humanos y en el área reporteril. La inserción de nuevos periodistas como Aneysi Rodríguez le aceleró el ritmo a esta emisora.
Manual de bisoñas radialistas
Iniciarse en el Noticiero Nacional de Radio, uno de los programas informativos con mayor audiencia, fue un buen primer paso en su irrupción en el medio. “Allí existe un colectivo muy bueno que me acogió y me inicié como redactora para aprender el leguaje radial. Aunque a veces pensamos que esa función es más fácil, estamos en un error porque se debe ser más directo, más sintético y tienes que tratar de describirle a las personas lo que ellos no están viendo.
“Después, poco a poco me fueron soltando en la medida que existía alguna coyuntura como los acontecimientos en el Palacio de Convenciones, una buena oportunidad para los que trabajan en la radio, sobre todo, los de Rebelde. Claro, allí existe una cabina y el contar con esta permite que en el mismo momento de producirse la información lo puedes reportar a solo minutos; todo depende con la rapidez con que elabores la información.
“Yo pude entrar en boletines y al principio me dio mucho miedo porque no sabía cómo lo iba a hacer. Le tenía temor a entrar en vivo pero siempre iba acompañada con una de las periodistas más experimentadas y es algo que se estila en la emisora. Zenaida Costales fue una de esas periodistas que me apoyó y como ella te imprime esa locura no puedes negarte a hacerlo; te dice “hazlo” y tú te das cuenta que no te queda más remedio que entrar en el boletín. Es menos de un minuto y te da la posibilidad de dar la primicia”.
La inmediatez. Esa es la mayor fortaleza de la radio y a la que muchos periodistas temen por la imponente responsabilidad profesional que requiere. Arrolladora son las experiencias donde la adrenalina y los nervios, a veces, traicionan el quehacer periodístico. Nuestra entrevistada pudo saborear alguna de esas vivencias.
“También estuve en Haciendo Radio, en el móvil y esa fue una experiencia muy buena porque las posibilidades que permite la inmediatez y de lo en vivo, se ve mucho en Radio Rebelde. El móvil es eso: salir a las calles y encontrarte lo que está sucediendo y entrar en una revista con tanta audiencia como la tiene Haciendo Radio. Trabajar en ese móvil me reportó mucho porque además tenía un antecedente muy fuerte y siempre marcó una pauta. Y yo me decía: ¿qué voy a hacer? Pero todos me decían que entrara, que saldría bien.
“Yo soy una persona con mucho miedo escénico y me cuesta empezar, pero la experiencia que tuve en esa sección fue muy enriquecedora. El poder entrar en un programa con ese impacto y aunque no tenga ningún tema, sé que tengo que buscar algo porque hay personas que nos esperan y ya anunciaron que el móvil se encuentra en las calles. Eso fue un reto muy grande pero al final lo logré”.
Experimentar esas sensaciones ayudó a consolidar la responsabilidad de Aneysi ante el micrófono y por consiguiente con el oyente. Una de las que más recuerda fue su primera aparición en vivo, en el segmento de las internacionales de la revista Haciendo Radio, llamado el gigante informativo de la mañana. Cubría la posición de la periodista Ana Teresa Badía, redactando y leyendo esas informaciones.
“Esto no se debe decir porque es una práctica que no debe funcionar, pero en un momento el comentarista deportivo grabó el resumen final porque debía salir para una cobertura. Y como yo estaba acostumbrada a que él entrara, empecé a leer pero se me acababan las noticias y él no aparecía. Mi posición era casi de espaldas al cristal y no podía ver al director para que este me indicara que ya podía callarme. Mi miedo era que hubiese un vacío en la transmisión y como el micrófono estaba abierto se podía ir cualquier hueco. Algo aprendí en ese momento: la importancia de ponerse los audífonos porque ahí se puede tener la retroalimentación de lo que uno está diciendo al aire”.
Antes de la incorporación de esta periodista, varios años habían transcurrido sin ninguna inyección de juventud en el caso de los periodistas. Justo después llegó Daylin Ruano y Sarahí García, y Laura Elena, Yarimis Méndez y otros que han rejuvenecido el colectivo de Radio Rebelde. La Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana ha sido una de las fuentes de apoyo a las emisoras radiales tanto nacionales, provinciales y municipales, reanimando los saberes y quehaceres con nuevos prácticas.
Algunos teóricos de la radio coinciden en la dualidad de funciones que el medio aporta y la profesora e investigadora argentina, María Cristina Mata da en el clavo. “A la hora del “pensar”, la radio es oralidad, espacio de identidad, una historia de saberes y usos, sujetos en vinculación, palimpsesto en el que se anudan variadas escrituras y lecturas de la vida social. A la hora del “hacer” la radio es artefacto técnico, formatos, mezcla de normas, códigos y criterios de producción”.
Sin dudas, los jóvenes enriquecen constantemente estos conocimientos y es la radio el lugar exacto para romper esquemas y abrir el diapasón de habilidades como profesional de la palabra. Ser medio de comunicación masiva extraña el compromiso de la objetividad y la justicia para con el público, desde lo que somos y hasta dónde llegar.
Daylin Ruano es otra de las jóvenes periodistas incorporadas en la emisora que, cumplido su servicio social decidió mantenerse en Radio Rebelde. Abordar sectores como la educación y la UJC le ha permitido adentrarse en las inquietudes de los más nuevos y así conocer sus necesidades.
Lo fundamental para los principiantes -según Daylin- es aprender las normas de redacción del medio pues cada uno tiene su estilo y este debe ser respetado. Después, solo es cuestión de tiempo para tomar experiencia y encauzarse en la profesión.
“Aquí en Rebelde tenemos la suerte de que los jóvenes que hemos entrado nos han acogido con mucho ímpetu, con ganas de trabajar y con buenas ideas. Eso, por supuesto, te estimula y te impulsa a hacer cosas nuevas, te reconocen tu trabajo aunque estés aprendiendo y puedas equivocarte algún día y eso aquí sí se puede premiar”.
Aun cuando la emisora respira aires de renovación, estos no son suficientes. Para Daylin Ruano, “aun falta que continúen incorporándose esos jóvenes con el objetivo de instrumentar una estrategia en pos de equipos de investigación y se hablen de trabajos con temas que surjan desde nosotros. Que podamos insertarnos en los intereses de los públicos”.
Manos con imaginación
Cada trabajo periodístico que sale al aire tiene la impronta del creador. Aneysi Rodríguez se apasiona ante la posibilidad de jugar con sonidos y que el oyente reciba un mensaje claro y ameno. “La radio te permite mediante la música reforzar una idea que se quiera dar, asimismo un efecto te permite hacer elipsis de cosas que la prensa impresa necesita muchas más palabras y sin embargo, en la radio lo logras dar con ese mismo sentido.
“A veces uno piensa que el objetivo es informar y en momentos percibimos que los reportes están en voz del periodista y el protagonista del hecho no está reflejado. Los jóvenes, como estamos empezando, buscamos enriquecer esos reportes”.
La radio también se debe a una producción en cadena. Si un eslabón falla pues el resultado será afectado, el mensaje no llegará con la efectividad necesaria y se perderá el objetivo. Uno de esos eslabones son los realizadores de sonido que al decir de Rainel Lugo “te hace el programa o te lo destruye. Puedes tener los mejores locutores del mundo que si no hay un buen realizador de programas, no tienes nada. Nosotros somos cabeza en un programa aunque a veces, estamos en lo último de la cola”.
Rainel lleva más de cuatro años de sus cortos 22, en la emisora de la Revolución. Tener la responsabilidad de un programa en vivo que se encadena a las noventa y tantas emisoras de todo el país es prueba suficiente de las habilidades de este creador. La constancia en el trabajo y la destreza de su juventud lo han hecho el realizador del Noticiero Nacional de Radio, espacio con elevado rigor artístico. Ganarse ese lugar necesitó de mucho empeño y tropiezos.
“A los jóvenes deberían reconocerles su trabajo, su función. Un muchacho llega a un centro de trabajo nuevo y existen muchas cosas ajenas. Cuando empecé en la consola del Noticiero, como decimos nosotros, metía los dedos donde no era, abría tarde y otras cosas, pero hubo personas que en vez de acercarse a mí y aconsejarme, decían las cosas a modo de herirme. Aquello me chocó mucho, pero siempre confié en el director, Demetrio Villaurrutia, que me ayudó bastante”.
Coincidir con jóvenes profesionales del sonido ha permitido el intercambio de diversos puntos de vistas que a la postre ha enriquecido el background profesional de Aneysi.
“Ellos empiezan como a jaranear y dicen que nosotros les ponemos los pelos de punta porque lo queremos hacer mejor que nunca, pero después de la queja, se concentran muy bien y logran dar lo que tú le estás pidiendo. El resultado final es gracias a ellos, no solo lo que traemos como periodistas porque ellos nos sugieren también”.
Para el joven Rainel trabajar en la emisora es una oportunidad única para todos aquellos con ganas de hacer buena radio. “Se puede hacer un buen producto si todos nos unimos. No tiene nada que ver que un muchacho de 20 años sea director, al contrario, puede ser un buen director, si recibe ayuda de otros”.
Pero el simple hecho de tener un colectivo de jóvenes profesionales no es sinónimo de una radio más rejuvenecida. La sangre nueva necesita ser moldeada según las necesidades del centro, pero sin demasiados estereotipos que adoquinen su autenticidad. La guía certera de personas experimentadas podría ser la clave de un profesional joven con miras en lo diferente.
“La competitividad, las nuevas tecnologías, el ímpetu y el talento que le va poniendo uno es a mi entender, lo que hará que la radio de estos tiempos hecha por jóvenes, tenga una mejor calidad”. |