“Quiero filmar y continuar mi ejercicio crítico”
¿Y este sábado qué?
Hay que volver a contar con el cine cubano
Convocan al seminario El ojo que mira lo real
El Martí que imaginó Fernando
Apostar por el audiovisual
El cine no tiene edad
¡Stop, Emotion a la vista!
Sangre joven renueva Festival de la Televisión Cubana
Vuelve Cine Pobre a Gibara
Mi generación se impuso haciendo
Hay que subir los montes altos…
PM, una mirada joven al arte audiovisual
El cine en piezas filatélicas
A los jóvenes realizadores nada nos une
El premio tras las cámaras
La novela de los muchos besos
Historias que cuentan historias
Barcelona, una ciudad de tanta soledad
Con los ojos fijos en la altura
Estamos apostando por la diversidad
A la carga…contra la virginidad audiovisual
El día que el cine cubano no exista, no tengo más nada que hacer
Otra apuesta desde el audiovisual
Arturo Infante: ironía, escepticismo y desencanto
Queremos hacer un cine que renueve
Nadie puede negar lo que tú quieres ser
El placer de resolver misterios (o, al menos, intentarlo)
El desafío es escarbar dentro de nosotros mismos
El cine exige talento
Convocan a CUBANIMA
Voces Cruzadas
Beca Chicuelo
Premio Tomás Gutiérrez Alea
Taller Nacional y Concurso
de la Radio Joven Antonio Lloga in Memoriam
III Encuentro Nacional
La Radio en la Comunidad
XVII Muestra Audiovisual
El Almacén de la Imagen
Entrar
Programa Paréntesis
Luz Joven
ICAIC
Revista Miradas
“Quiero filmar y continuar mi ejercicio crítico”
ENTREVISTA

Por: Julio Martínez Molina
Foto: Del Autor

El cienfueguero Jorge Luis Urra Maqueira es un intelectual tan joven como multifacético. Crítico de arte con resultados nacionales al punto de obtener premios en el Guy Cisneros y publicar en prestigiosas publicaciones especializadas, también integra la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, imparte clases de arte en instituciones educacionales de su provincia y  -no por último lo menos relevante para sí-, realiza obras audiovisuales de ficción.

Con una de estas, la sexta por más cuenta, se presenta en el XIX Festival Nacional de Telecentros, el cual transcurre en la capital cubana en este mes de mayo.

Con este,  su telefilme El viento en el estanque (2009), el también miembro de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC se consolida como el más prolífico creador audiovisual de cortos y mediometrajes de Cienfuegos provincia.

De sus seis películas, la de marras es la segunda en rebasar los 40 minutos de duración tras la anterior Callátelo (2006).

La premier de la pieza - primera acción del proyecto Crecer aprobado por la UNEAC local en el 2008 y a cargo del actor Alberto Durán- tuvo lugar en Cienfuegos en ocasión de celebrarse el Día del Trabajador de la Cultura. Luego, hizo su andadura exhibitoria a través del sistema institucional del territorio; y además se estrenó por el telecentro local Perlavisión, en cuyo festival obtuvo el premio principal de la categoría.

Urra Maqueira, hombre que se siente tan bien escribiendo de arte -con riguroso acierto por norma general, pese a eventuales criterios polémicos no compartidos por todos e inherentes a este oficio-, como emitiendo órdenes en un set de filmación, dedicó un año de su vida a la elaboración de su nuevo material.

“Aunque trabajamos con un equipo pequeño y el rodaje fue más bien breve, las grabaciones se iniciaron en febrero para concluir hacia julio; luego comenzó todo el proceso de postrproducción, edición y articulación de la banda sonora, desarrollado desde agosto hasta noviembre”, afirma el creador de Angustia o La justicia es una palabra.

Urra dirigió y escribió el guión de El viento en el estanque a partir de una idea original del antes citado Durán, ex integrante del grupo Teatro Escambray, suscitada sobre la base de una experiencia personal vivida por él.

Surge a partir de sucesos reales acaecidos a Durán en un centro asistencial donde teje una singular relación con un niño, no menos peculiar, aquejado de cierto tipo de parálisis, define Urra el punto de partida argumental de la cinta.

“Alberto habló conmigo -agrega el director-, germinamos la concepción de la obra; después de eso se convocó a una serie de actores, quienes respondieron de forma entusiasta y desinteresada pues no percibieron remuneración alguna por su intervención; así como a creadores destinados a encargarse de la música: Luisa Acea y Rafael Martinez Acea, autores de la banda musical, el productor musical Eduardo Rodríguez y varios artistas importantes del arte sonoro en la ciudad”.

El mediometraje de 42 minutos bajo el auspicio de la UNEAC, con el apoyo de la Dirección de Cultura y los Estudios Eusebio Delfín en la grabación del soundtrack, sigue la interacción del personaje de Durán con el pequeño Adriano Alonso, inteligente y simpático niño a quien con anterioridad a esta pieza ya la periodista Ismary Barcia había entrevistado en emotivo material exhibido en PerlaVisión.

Su realizador abunda en la trama: “Un actor (Durán) que cae en una crisis existencial, empieza a perder la memoria desea retirarse de las tablas, y además padece de una enfermedad, va a tratarse, con sus reticencias, al balneario de Ciego Montero. Allí se encuentra con el niño que igualmente rechaza estar en ese lugar porque ha sido sacado de su medio, pero que debe permanecer allí para recibir el tipo de atención especializada que requiere. Lo que sigue en lo adelante no lo voy a contar, pues en realidad son muchísimas las personas que aun no han visto el telefilme, a las cuales no quiero revelar la historia”.

Jorge Luis destaca la fotografía de Erdwin Hernández Pérez de Alejo, quien es además el editor, al tiempo que pondera el altruismo de su team actoral entre quienes figura esa presencia recurrente dentro de su obra que es Maritza Gutiérrez y Anna Lois Pérez (dos veces bajo su batuta), entre otros intérpretes cienfuegueros.

A la par que evoluciona en la creación audiovisual, Urra Maqueira adelanta par de textos importantes sobre la historia del cine local y los actores en la pantalla nacional, de próxima aparición, sin olvidar sus labores pedagógicas, ni sus críticas de arte en el periódico provincial Cinco de Septiembre.

Aunque no es esta una persona que aflore extrovertidamente sus emociones, quienes lo conocemos estamos convencidos de que siente satisfacción por la calidad de su trabajo recién terminado, El viento en el estanque, a juicio de varias personas el material más depurado salido de sus manos hasta este momento.
Si se le pregunta por sus deseos futuros, replica raudo: “Continuar filmando y ejerciendo la crítica”. Ojalá prosiga el curso, con toda la pasión, con la misma confianza que lo caracteriza.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.