Alejandro Brugués
Queremos hablar de una manera más dura
ENTREVISTA
Por: Lourdes Stusser y Carlos Ríos
Llevar una historia de zombies a la pantalla, puede ser tan atrevido como dialogar sobre los conflictos psicológicos que provoca la emigración en los jóvenes. Un cineasta cubano se ha decidido por ambas cosas. Alejandro Brugués, laureado dentro y fuera del país, forma parte de una nueva generación de directores nacionales, que apuestan por historias diferentes, más duras, para volver a colocar al cine cubano a la vanguardia de América Latina.
Cuando los aires de La Edad de la peseta –el precedente inmediato anterior del cine joven cubano- parecían desvanecerse, una historia de amor contextualizada en los vaivenes de la emigración despertó nuevamente la atención del público. Con Personal Belongings, Brugués irrumpió en el panorama cinematográfico de la Isla, aunque sus trabajos como guionista en Tres veces dos, Bailando chachacháy Frutas en el café, ya lo avalaban como uno de los noveles creadores del cine cubano. Graduado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños en la especialidad de guión, se ha decidido también por la dirección, y ahora aborda sus puntos de vista sobre el contexto cinematográfico que le ha tocado vivir y los retos futuros.
Eres uno de los jóvenes cineastas del país que ha subido varias veces a recibir un Coral. ¿Te sientes un caso aislado o piensas que tu generación está ganando visibilidad dentro del cine cubano y/o latinoamericano?
No es lo mismo un Coral que una mención. Tengo un Coral y una mención, nunca se siente igual. Nunca he pensado en eso. Casi todos mis amigos cercanos tienen Coral: Arturo Infante tiene un Coral a mejor corto, Pavel Giroud, a mejor guión inédito; no es tan aislado. La verdad es que se han dado Corales a más gente de mi generación. Recuerdo que a La edad de la peseta, se le dio un Coral por fotografía. Siempre están los Corales clásicos de Fernando Pérez, Juan Carlos Tabío, pero sí hemos cogidos nuestros Corales, como que está bien balanceado. ¿No?
El surgimiento mismo de las Muestras de Nuevos Realizadores permitió acuñar una denominación –nuevos realizadores- en la que más o menos han metido a todos los que se han iniciado en el cine cubano en los últimos años. Para ti, ¿responde en verdad a un grupo con una identidad definida? ¿Por qué crees que los han llamado así?
Hay ganas de hacer cosas, y las cosas que quiere contar nuestra generación son distintas a las que pudo contar la generación anterior. Hay una diferencia en el acercamiento. Nuestra generación quiere hablar de las cosas de una manera más dura, es lo que he visto. Las temáticas se abordan de forma más directa, no pasan por un filtro.
¿Qué desafíos tiene por delante la nueva generación de realizadores?
Casi todos nos quejamos de no conseguir financiamiento, pero antes tenemos que empezar por encontrar una buena historia, es la carencia más grande que yo le veo a las cosas que se están haciendo. Y cuando te digo una buena historia es que diga cosas y que pueda ser vista no sólo en Cuba, sino también en cualquier lugar del mundo y entender de qué estamos hablando, rodar películas que sean universales.
Hay una deficiencia con la producción, porque como se debe hacer una película, una buena historia, también debes tener una buena producción que ayude a que esta sea mejor.
Últimamente se han hecho películas en Cuba que nadie ve, y evidentemente percibes que nadie se leyó el guión. Lo que hicieron fue buscar el financiamiento para hacer la película y ya. Nadie se preocupó porque fuera el mejor producto posible. Son cosas que hay que eliminar para volver a hacer un cine con calidad. Agarrar una película desde el principio, y si un director, un guionista, tiene una buena historia, una buena idea, ver cómo podemos hacer para que esa idea sea mejor y luego cómo hacemos para conseguir lo que se necesite y para que salga la película lo mejor posible.
¿Crees que la enseñanza del audiovisual en Cuba está a la altura de esos desafíos?
Pienso que a un nivel técnico la enseñanza está muy bien, en el nivel práctico ya es distinto. La enseñanza en el cine es una cosa muy amplia. Aquí se enseña bien guión y estoy seguro que aquí se puede enseñar también con calidad: fotografía, sonido, edición… porque las especialidades técnicas son más fáciles de enseñar. Ahora, producción… yo dudo mucho que a ti te pueda preparar un productor y que salgas de la escuela, listo para armar un proyecto y enfrentarte a un mercado de cine. A nivel teórico se enseña muy bien todo, pero a la vez que te gradúas, la práctica ya es otra historia.
En tu opinión, ¿hace falta un nuevo cine cubano?
Hace rato que se está haciendo buen cine en el resto de Latinoamérica y nosotros estamos todavía con el cine mítico. De pronto todos los años hay una película latinoamericana de mucha calidad como Amores Perros, Y tu mamá también, Ciudad de Dios, El Secreto de sus ojos. Siempre hay cosas diferentes a estas, más comerciales, pero ¿cuál es la última película nuestra que ha hecho ruido? Fresa y Chocolate. Me parece que hace rato necesitamos hacer un buen cine.
¿Qué tipo de películas quieres hacer tú?
Yo nunca he buscado una tipología. Yo hice una cosa comoPersonal Belongings y ahora estoy haciendo otra como Juan de los muertos, completamente diferente.
Tengo un guión que me gustaría hacer de Juan… que también es una cosa diametralmente diferente. Carlos Lechuga y yo estamos trabajando en una cosa que tampoco se parece a ninguna de esas historias. Es simplemente coger una idea que te agarra y decir: “eso es una película que me gustaría ver”.
Aunque antes de 1959 ya había producción de cine en Cuba, es con el surgimiento del ICAIC que se consolida un cine típicamente cubano, aunque hacia su interior haya sido diverso. ¿Cómo crees que se haya transformado hacia la actualidad? ¿Para bien, para mal, ni blanco ni negro?
El cine cubano, no sé cómo, pero está yendo para atrás. Nos hemos asentado en las cosas buenas que se hacían al principio. Hay cosas que parecen de los 70. El mundo ha cambiado mucho y no era lo mismo un estudio de Hollywood en los 50, que ahora. Pienso que el ICAIC debería adecuarse a la forma en que se mueve el mundo para volver a recuperar lo que perdimos hace rato: un cine dinámico, fresco.
Siento que ha habido un estancamiento. Llegó a un punto y se quedó, con el tiempo. A lo mejor no ha decaído y son nuestras expectativas las que han subido, pero es que las expectativas han subido, y encima, nuestro cine ha decaído también. Porque había personas que sabían hacer una película en los años 70 y esa gente se han desaparecido, se han muerto, se han puesto viejos y no hay quien haya venido atrás a sustituirlos.
¿Crees que la Industria del Cine Cubano está apostando por el cine que están haciendo los jóvenes? ¿Qué esperas del ICAIC?
Yo creo que ellos deberían hacerlo, no creo que no lo estén haciendo, es que no han tenido que apostar de verdad duro por ello. Y estamos llegando a un punto en que como están dándose las cosas en todo el mundo y en Cuba, va llegar el momento en que se tendrán que subir las apuestas. No es apostar por un cine joven, sino por una colaboración completa con todas las cosas que estamos haciendo. El ICAIC siempre ha estado ahí. Ha estado haciendo su trabajo, tiene sus defectos, pero tiene sus virtudes. Lo mejor es una colaboración entre el ICAIC y lo que estamos afuera.
¿Te sientes atado a algún tipo de compromiso político con la realidad cubana actual? ¿Algún otro tipo de compromiso con algo más?
Uno como creador debe tener su compromiso. Uno siempre trata de hablar de lo que pasa alrededor suyo y dar su visión. Ahora, si mañana se te ocurre una buena película, un buen suspenso, una buena comedia, un divertimento y lo quieres hacer porque te gusta, perfectamente válido.
Como cineasta, ¿te identificas con alguna corriente o movimiento cinematográfico? ¿Tienes algún paradigma en especial dentro o fuera de Cuba?
Cuando niño me impresionaba mucho Indiana Jones y La guerra de las galaxias. Cuando vi Pulp fiction, yo dije: “tengo que hacer cine”, y por lo general el cine de Tarantino es como decir: ¡wow! A este tipo se le ocurre hacer lo que uno ha olvidado hacer. Las coge y le sube el volumen. Me gusta mucho el género de terror.
Tú escribes tus propias historias, eres guionista, y no toda la gente de tu generación se las arregla por sí sola para escribir lo que luego quiere contar en imágenes. ¿Igual dirigirías una buena historia que no escribas?
No se me ha ocurrido, si me encuentro un buen guión, tal vez sí. Yo me he leído buenos guiones de amigos míos de otros lados que yo hubiese hecho encantado de la vida. Y también seguir escribiendo para otros directores. Por ejemplo Lechuga y yo estamos escribiendo un guión para él. Tampoco es muy común, los que he leído son de mis amigos para dirigir ellos, todavía no ha pasado que yo le diga a alguien: “me gusta este guión” y me diga: “arriba, dirígelo”. Pero bueno, ¡ojalá! Sería tan bonito estar mangoneando guionistas, sería algo nuevo.
¿Qué tensiones has vivido como cineasta en la traslación de la historia escrita a la audiovisual, del guión a la película?
Yo escribo en cualquier momento. Es un proceso que va cambiando siempre. Una escena no está terminada hasta que uno no la filma. Yo separo mucho lo de director y guionista. Si un actor me dice: “oye, no me gusta mucho este diálogo, ¿puedo decir este otro?”, y a mí me parece bien, lo quito. No es como si el guión estuviese escrito en piedra.
Tienes un blog dónde vas comentando cómo avanzas en tus guiones… ¿Ha tenido algún impacto en las historias que escribes?
En primer lugar la mayoría de los lectores que yo tengo son los amigos míos, casi nadie interactúa con mi blog, me llaman por teléfono y me preguntan por qué dejé de escribir.
Yo siempre he llevado un diario de lo que voy escribiendo, para tener una idea de cómo me fue cuando lo estaba redactando, y porque cuando tú lo lees y te pones a leer los diarios, es como decir: “siempre se pasa trabajo pero siempre sale”. Si se puede escribir un libro de guión, yo decidí hacer un blog.
¿Cómo las nuevas tecnologías están transformando el cine cubano? ¿Ves una transformación de fondo, que trascienda el discurso de la visualidad o las formas?
Nosotros no tenemos ni idea de lo que son las nuevas tecnologías y hasta dónde se está llegando en el resto del mundo. No tenemos un Internet como para tener un editor en otro país y que vaya editando la película y mandando los videos. O que un sonidista en Argentina me haga el sonido, me envíe un rollo y yo lo voy escuchando mientras hago una video-conferencia con él, y diciendo qué cambiar y qué mejorar. O tener una distribución masiva, grande; poner tu película para que la vendan en iTunes, para iPod, etc.
Nosotros lo más que hemos tenido es una cámara digital con la que editan en una computadora. Esto para nosotros ha sido muy grande, pero cuando lo ves en el contexto, estamos en el 2010, ¡todavía estamos atrasados! En el resto del mundo, es una tendencia que todas las películas van a ser proyecciones digitales en 3D y nosotros estamos proyectando el 90% de nuestro cine en un video bin y un DVD. Nosotros no nos imaginamos lo lejos que estamos. En un momento nosotros pensamos hacer Juan de los muertos en 3D, pero es que ni en 35 milímetros se va a ver, porque no se puede proyectar en casi ningún cine, ¿vas a estar pensando en 3D?
¿En qué proyectos trabajas ahora?
Juan de los muertos, El Acompañante, de Giroud y Melaza, para Carlos Lechuga. Esa son las tres principales. Además estamos escribiendo otro guión para Carlos Lechuga, para algo que hará él en algún momento después. Tengo otro proyecto mío que es una especie de suspenso basado en hechos reales, que es lo que te decía que no tiene nada que ver nada con Juan…, ni con Personal…, es distinto.
Sigo haciendo mi trabajo de guionista, de vez en cuando alguien me busca. El año pasado adapté un libro para un director inglés, La americana. Es la primera vez que hice algo así.
¿Cómo ves el cine cubano del futuro?
Pienso que ahora toca una época, que se van hacer más cosas y la gente la va estar haciendo como pueda, ya sean buenas o malas, siempre habrá que depurar. Y eventualmente vamos a coger el ritmo, nos vamos a incorporar en el lugar que nos toca o nos toque dentro del cine latinoamericano y mundial, y llegará el momento en que se vuelva a hablar de las películas cubanas buenas que se estén haciendo.
No va suceder mañana, va a ser como el momento de“antes que amanezca”.
Ahora estamos en un tiempo de experimentar las diferentes vías de producción, de hacer las cosas y de hacer historias.
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