Público y jurado premian un Festival
COMENTARIO
Por: Yarimis Méndez Pupo
Los cinéfilos cubanos, además de ir de un cine a otro para ver la mayor cantidad de películas posibles de las que llegan a La Habana en diciembre, esperan con ansias la entrega de los corales, para con decepción o agrado, comprobar si sus gustos coinciden o no con los del jurado de nuestra cita anual con el séptimo arte.
En esta ocasión, para beneplácito de muchos, varias de las cintas que estuvieron en la preferencia del público se alzaron entre las premiadas. La teta asustada, película de la directora Claudia Llosa, mereció el Primer Premio de Largometrajes y el lauro a la Mejor Dirección Artística. La historia de Fausta y su peculiar enfermedad -que nos remite a la esencia de lo real maravilloso que convive en nuestras culturas- la excelente fotografía, así como actuaciones significativas, hicieron del filme peruano-español el seleccionado a la máxima distinción del Festival.
Otras que también estaban entre las sugeridas por los espectadores: las cintas La Nana (Chile-México), de Sebastián Silva; y la brasileña, Viajo porque necesito, vuelvo porque te amo, de Marcelo Gómes y Karim Aïnouz, obtuvieron el segundo y tercer premio respectivamente en la categoría de Mejor Largometraje. De la primera se destacó también el desempeño de Catalina Saavedra, quien obtuvo el lauro a la Mejor Actuación Femenina por encarnar con maestría el personaje de una mujer carente de afectos y alegrías, sumida a vivir la existencia de otros. Mientras, de la segunda sobresalió también el sonido, a cargo de Ricardo Cruz y Waldir Xavier.
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Entre las elegidas del público desde los primeros días del encuentro se encontraba la cinta hispano-argentina, El secreto de sus ojos de Juan José Campanella, que resultó la más premiada del certamen. El thriller basado en la novela del escritor argentino Eduardo Sacheri obtuvo el Premio Especial del Jurado; el de Mejor Dirección; Mejor Actuación Masculina para Ricardo Darín; así como la distinción a la Mejor Música Original, a cargo de Federico Jusid.
Además de al tribunal, Campanella conquistó a los cinéfilos cubanos desde el primer momento, quienes le otorgaron el galardón de la Popularidad, reconocimiento que resultaba esperado pues todas las salas quedaron pequeñas durante las proyecciones de la película y más de uno no encontró cupo en ninguna de las tandas para acercarse a la historia de Benjamín Espósito.
Asimismo eran previsibles lauros para la cinta mexicana El traspatio (Mejor Guión y Edición), y la brasileña A la deriva, la cual se alzó con la Fotografía, de la autoría de Ricardo Della Rosa.
Pero las coincidencias entre jurado y público fueron mayores en la premiación de los largometrajes que en la de Óperas Primas. En esta edición fueron distinguidas en esa categoría con el Primer Premio, Huacho de Alejandro Fernández; Segundo Premio, Gigante de Adrián Biniez; y Tercer Premio, Cinco días sin Nora de Mariana Chenillo; asimismo se entregó una mención especial a la colombiana El vuelco del cangrejo.
Muchos esperaban que el filme Daniel y Ana, del realizador Michel Franco, mereciera igualmente alguna distinción. La historia -basada en hechos reales- de los hermanos obligados al incesto a partir de un acontecimiento que cambia sus vidas, atrapó a más de uno que quedó con las expectativas de verla alzarse con un coral como mejor Ópera Prima. Igualmente, la historia de amor de la cinta argentina Plan B disfrutó de la preferencia del público y se marchó de la cita sin el premio del jurado.
Así, con la entrega de los lauros y las distintas opiniones sobre los filmes, los premios y los días de cine que vivimos durante once jornadas, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano cerró las sesiones de su edición 31. Llegaron nuevamente a La Habana las inquietudes y realizaciones más recientes de cineastas de Latinoamérica y de otras partes del mundo.
Como siempre los espectadores y el comité evaluador culminan entregando sus reconocimientos, que por encima de coincidencias o discrepancias, finalmente agradecen y sobre todo, resaltan la confluencia de miradas que tienen como centro de atención principal a nuestras realidades. |