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Revista Miradas

Esteban Insausti
Larga distancia o el riesgo de mirar atrás

Por: Ailyn Martín Pastrana

Tal vez por la circunstancia de nacer rodeados de agua, el tema de la emigración inunda el imaginario de los cubanos de una manera casi inevitable. Tanto la literatura, las artes plásticas, y claro, el cine nacional, lo abordan una y otra vez, por momentos como un disco rayado.

Resulta pues, una aventura arriesgada “volver sobre lo mismo” que ya han tocado muchos, pero en el caso del realizador Esteban Insausti y su primer largometraje, Larga distancia, atrapan desde los cuatro puntos cardinales mientras nos acercan a individuos muy diferentes pero con historias entrelazadas y conmovedoras.

Al compartir con los jóvenes realizadores en la 10ma Muestra ICAIC, el director abundó sobre el proceso de realización del filme, basado en un guión que escribió 11 años atrás, a partir de una experiencia muy personal.

Larga distancia posee una estructura aparentemente desordenada y caótica, en ese afán de los personajes de “revisitar” constantemente el pasado en busca de respuestas para el presente.

La película es un acercamiento a los temas sociales que atañan al cubano de hoy, y en busca de pluralidad, utiliza acertadamente elementos del documental, dando cabida a voces que no necesariamente forman parte de la historia, pero que sin lugar a dudas la enriquecen.

Producida por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la productora independiente Sincover, al decir de su director, el largometraje impuso un ritmo de filmación más rápido y eficiente del acostumbrado en nuestro país. Alegó que sin su equipo de trabajo—sobre todo el director de fotografía Alejandro Pérez—, esto no hubiese sido posible. Además, Insausti reconoció que provenir del mundo de la publicidad le ayudó a ganar en rapidez y eficiencia.
Sobre el bajo presupuesto con el que contó para hacer la película, y las numerosas vicisitudes que sufrió el rodaje, dijo que ello no supuso que se afectara su empaque final, con el cual está muy contento.

Aunque las proyecciones de Larga Distancia hasta el momento han sido pocas —sólo en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano—, reconoció sentirse satisfecho con la acogida de los cinéfilos, algo con lo que no contaba del todo, por ser un filme alejado de la preferencia habitual del público cubano.

Al hablar sobre sus proyectos más inmediatos, comentó sobre su segundo largometraje, llamado Vacío, donde indagará nuevamente sobre el tema de la nación y la identidad.

Finalmente, Insausti agradeció a la Muestra ICAIC, de la cual dijo sentirse hijo. A los jóvenes realizadores les recomendó que no lo vieran como un festival en el que sólo se trata de ganar, sino como el espacio ideal para expresarse. Como generación tener un espacio así es un privilegio.

 

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.