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La sorpresa de ser Eslinda Núñez

Por: Roberto Miguel Torres Barbán

Con la misma belleza y candidez con que su rostro ha irrumpido en el cine cubano llegó la actriz Eslinda Núñez al Salón de los Encuentros del Pabellón Cuba para conversar con jóvenes escritores y artistas dentro de las acciones celebradas durante la edición 32 del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

Una de las protagonistas de la cinta Lucía, -filme del director Humberto Solás- comentó a los presentes su suerte al ser partícipe de clásicos de la cinematografía de la Isla como Memorias del subdesarrollo y  La primera carga al machete.

“Mi participación en estos “clásicos” no fue casual, señaló Núñez, fueron sorpresas, regalos de los cuales no me permití desaprovechar. En cuanto a Memorias… vale subrayar que fue una inolvidable experiencia trabajar junto a Titón (Tomás Gutiérrez Alea) y Sergio (Corrieri), de más está decir la importancia de esa película en la historia filmográfica cubana”.

“Manuel Octavio Gómez, director de La primera carga… era un viejo amigo de la familia, laborar junto a él fue algo así como jugar a trabajar o trabajar en juego, disfrutando lo que hacíamos, pero eso sí –acotó- siempre con mucha seriedad entre amigos, con mucha seriedad”.

“Lucía fue diferente. A Humberto me unían lazos muy especiales, junto a él trabajé en varias de sus películas. Se llega a hablar, incluso, de que Solás tenía sus actores y actrices fetiches y junto a otros “monstruos de la actuación cubana” me incluyen a mí en ese grupo, algo que no sé si sea cierto, pero de cualquier forma me enorgullece.

Con cierta tristeza Eslinda recordó que el director de Miel para Ochún, era un gran ser humano y un director bastante complicado, con quien quedaron proyectos inconclusos, “por ahí anda una película escrita y otros planes truncos”. Hoy se materializan muchas de sus ideas en apoyo a los jóvenes y los realizadores de bajo presupuesto con el Festival Internacional de Cine Pobre, que cada abril se celebra en la ciudad de Gibara en la oriental provincia de Holguín.

“A ambos nos unían grandes vínculos afectivos, junto a él participé en varios filmes como Un día de noviembre, Cecilia o Amada, él era muy exigente, pero nos conocíamos. Con Humberto aprendí mucho pues él sabía cuando yo podía dar más, por eso siempre disfrutábamos trabajar juntos”.

Muy fría la tarde de diciembre en que Eslinda Núñez, en medio del Festival de Cine llegó junto a su esposo, el también director de cine Manolo Herrera para compartir momentos de su vida profesional y personal, desde aquellos inicios cuando incursionó por primera vez en el mundo del teatro, allá en su natal Villa Clara.

Del trabajo con Herrera también habló: “películas como No hay sábado sin sol y Capablanca, en las que actué para Manuel, contrario a lo que se cree, no fue tan fácil, si bien es cierto que cuando tu esposo es tu director ello propicia un mayor conocimiento y acercamiento mutuo, también multiplica el estrés profesional, pues a tus preocupaciones se suman las de él”.

Pasión por el teatro

“Desde que era pequeña me gustaba actuar, en Santa Clara comencé a recibir clases muy generales, pero no fue hasta mi llegada a la capital del país cuando inicié mi formación profesional con Vicente Revuelta en el Teatro Estudio, donde aprendí gran parte de lo que sé y se gestó esta pasión por las tablas, escenarios y platós, con los que voy a morir”.

“Recuerdo de manera especial una presentación con Adolfo Llauradó con el Teatro El Pequeño Rodillo una puesta en la que logramos una buena compenetración y ha sido una de mis actuaciones más especiales en las salas”.

Evoco muy especialmente la participación en obras como La casa de Bernarda Alba, Los Días de la guerra y sobre todo Santa Camila de la Habana Vieja. Ya suman cerca de 50 puestas teatrales en las que he participado”.

He incursionado también en Teatro Musical de La Habana, dirigido por Alfonso Araújo en 1962 y con el grupo La Casa de la Hoguera, en la pantalla chica, donde también he actuado en algunos dramatizados, series, telenovelas, aventuras. Se dice peyorativamente que la televisión es un género menor, pero yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho”.

El doblaje, la radio, ¿la docencia?

“El doblaje es muy complejo, aunque muchos no lo crean, ello me ha permitido incursionar en personajes que ningún director me hubiese pensado, ello me ha permitido incursionar en nuevos roles y papeles y sobre todo me ha obligado a valerme de la voz, para convencer, como  también lo hace la radio, un medio en el que también he incursionado. Todo lo que sea actuar me da la posibilidad de desdoblarme y de ser feliz con lo que hago”.

En cuanto a la docencia, explicó, “impartí durante unos cuatro años clases de actuación en la escuela taller del Instituto Cubano de Radio y Televisión, una experiencia muy rica, de la cual me nutrí y de la que hoy me siento soberanamente orgullosa”.

Con ese hablar pausado que caracteriza a Eslinda Núñez, una de las actrices más versátiles del panorama cultural cubano, contó a los presentes sobre su papel en la dirección de la UNEAC, donde dijo: “se trabaja muy fuerte y seriamente en defensa del patrimonio cultural de la Isla, como parte integrante de la sociedad cubana, se apuesta por una mayor y mejor cultura de quienes habitan esta hermosa nación.

“Cuba, acotó, es un país donde el arte es muy vivo, brota de cualquier parte, nace, se multiplica, se expande diversifica y cambia a grandes velocidades”.

“Actualmente me encuentro enrolada en un proyecto con Rudy Mora, Y sin embargo se mueve, ópera prima de este realizador, en la que interpretaré un tema de Silvio Rodríguez: “ya ven, esta es de esas sorpresas que te da la vida de las que no sabes cuándo ni dónde te van a llegar, así de sencillo, nunca lo imaginé a esta edad, oportunidad que no desaprovecharé, esa sorpresa, que me convida a evocar: ¡Gracias a la vida y a sus sorpresas!

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.