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| Fotograma de la cinta La mujer de Iván |
La película de Francisca
Por: Cosette Celecia
El cautiverio, una niña y el despertar de su sexualidad en medio del encierro, un hombre y su fantasía enfermiza que se quiebra. Imágenes oscuras que relatan una historia sórdida e inquietante. La angustia desde el inicio mismo de la cinta y a veces, inexplicablemente, la ternura, la compasión. La mujer de Iván: una fábula.
Tengo un gusto por lo bello y lo siniestro, confiesa Francisca Silva, aparentemente más cerca de lo primero, pero quizá como cineasta más motivada por ese lado tenebroso y fatídico que inunda su cinta. Me cautivan mucho las historias que son oscuras pero albergan algo hermoso también. Con el cautiverio me pasaba eso precisamente, era algo oscuro que guardaba una belleza recóndita, misteriosa, algo impactante y a la vez muy humano. Por eso quise darle un poco la estética como de fábula a la película. La oscuridad ahí está dada por el lugar donde se encuentran los personajes -y mientras explica recuerdo ciertamente la casa hermética, la niña en el sótano bajo llave, los flashback marcados por una estética eminentemente teatral, minimalista, lóbrega- y por la situación que viven ambos. Por eso el punto de vista con la cámara, con el arte, traté de que evocara la fábula, los cuentos bellos y siniestros, confirma.
La mujer de Iván, primer largometraje de ficción de esta joven cineasta chilena, resultó su trabajo de graduación la Escuela de Cine de su país y con ella concursa en la sección oficial de Óperas Primas del XXXIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Construida a partir de episodios que se suceden para dejar evolucionar la trama, la cinta indaga en la complejidad de la psicología humana. Incertidumbre, cuestionamiento, dudas. Una historia fragmentada y elíptica. Mundos perversos. Metáforas.
La película está dividida en episodios sobre todo porque yo quería que se dibujara muy claramente una escalera de ascenso de Natalia -la protagonista, adolescente entre 13 y 15 años, interpretado por la actriz María de los Ángeles García, con 24 años que nadie hubiera adivinado- en la que vemos como ella va logrando cada vez más libertades. Cada capítulo es como un escalón, hasta que llegan al mar. También me interesaba el hecho de que a Natalia nunca se le nombra al interior de la película, pero está siempre en estos carteles que anuncian cada segmento: Natalia sale de su cuarto, Natalia ve una película, Natalia va al mar… y me interesó igual trabajar un poco esa relación de espejos que hay entre Iván y Natalia. A través de la transformación de la niña conocemos cómo se desenvuelve la historia de ellos y cómo va cambiando él.
La estructura narrativa responde a esa noción de construir historias no solo para compartirlas con el público, sino además para que éste participe y convierta la recepción también en acto creativo. Así deben ser sus películas, asegura Francisca, que ofrezcan interrogantes y no respuestas, que no develen toda la historia, porque las elipsis son tan importantes como la misma historia.
Creo que esta es una película que genera muchas preguntas, y en la que no hay una respuesta. La respuesta la va a dar cada espectador según su experiencia, lo que piensa, según su vida. Por eso puede tener muchas interpretaciones esta película y yo. Como directora, necesitaba dejar zonas oscuras, esconder cosas, porque uno no puede representarlo todo y la ficción busca generar reflexiones, por eso sentí la necesidad vital de esconder cosas y también como un recurso cinematográfico, porque vemos luego no la acción misma, sino sus consecuencias, lo que dejó en los personajes el acontecimiento.
Es una historia que involucra a ambos, porque siento que él también está secuestrado por sí mismo. Es una situación que tanto el hombre como la mujer la padecen día a día. Él es una víctima también, de una sociedad, de un entorno, y ella, claro, es una víctima directa del criterio trastocado de este hombre. Sin embargo, sin que hubiera sido intencional, hay quien me ha comentado que la película es metáfora de la historia de la mujer. De cómo la mujer se ve oprimida y con sus herramientas logra derrotar a cualquier opresor.
También considero que es metáfora de mi país, Chile, y de otras tantas naciones, no solo de nuestro continente, donde se vive la violencia. El tema del cautiverio, del secuestro, está muy presente en la crueldad y perversión de la realidad de nuestros países, Además esta película, por el propio tratamiento a modo de fábula, resulta metáfora también de cómo el cautiverio se vive en los diferentes tipos de relaciones, porque de alguna manera uno a veces está secuestrado por ciertas personas y en esas relaciones se involucra la dominación, la represión; y el amor nace en ese contexto y es un amor de dependencia, un vínculo tal vez difícil de entender, pero que está y que es muy difícil de romper.
En este filme, a través de los capítulos que conforman la diégesis -basada en hechos reales- no solo se desarrolla el tema del cautiverio, o del modo en que se comportan las personas en esas circunstancias, sino que despliega el tema de la relación de pareja, tópico que complementa al primero, pues en esa extraña relación de los protagonistas, se va superando la sujeción y se van pareciendo cada vez más una «pareja», a pesar de la evidente imposibilidad de que eso en realidad suceda. Primer paso de un camino en el cine que, según Francisca, deberá conservar varios de los elementos que se combinan en esta cinta y que responden a sus intereses como creadora. Historia de amores contrariados, el atrevimiento de no juzgar, la tragedia.
Con esta película hay muchos temas que tengo muy presentes. Los amores difíciles, platónicos, que generan tanta fantasía en el ser humano y de alguna manera van trastocando su visión de lo real, es algo que de alguna manera ha estado en mi trabajo como realizadora. En La mujer de Iván, eso está muy presente porque él crea todo un mundo, le construye como un reino que refleja su ilusión de tener, de educar a su modo una mujer para él, pero ese mundo es totalmente trágico. Él quiere a esta mujer para toda la vida, pero finalmente ellos no pueden ser una pareja. Sin embargo el punto de vista toma distancia, porque no me interesaba entrar con la cámara a dar una opinión. Ellos simplemente están ahí y suceden cosas y yo voy a narrarlo sin extrañamiento.
La mujer de Iván, una cinta sobria e intensa. Escenarios mínimos y el peso de la historia asegurado sobre las actuaciones de sus protagonistas, Natalia -María de los Ángeles García- e Iván -Marcelo Alonso-. En su haber festivales de cine en Bogotá, Venecia, San Sebastián, Antofagasta, La Habana. Una película que empieza a andar: la película de Francisca. |