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Hay que subir los montes altos…
ENTREVISTA

Por: Ariadna Ruiz Almanza

Se hacen imprescindibles para esta historia aquellas calles coloniales con sus fachadas y comercios, con sus trajes costumbristas, con el sonido inconfundible sobre adoquines de coches tirados por caballos, y con el aliento encontrado de peninsulares y criollos en pugna por el derecho de los últimos a una Patria Libre. La Habana, 1862 -1878.  El colegio San Pablo, la finca Hanábana, la bodega de Don Salustiano, el Teatro Tacón y el Teatro Villanueva, cobraron la textura de antaño para trasmitir el sentir de una familia, una ciudad y una nación en pleno cuestionamiento. Fernando Pérez sabía la magnitud del reto. Tal vez, ahí estuvo la clave para lanzarse a crecer profesional y humanamente con JoséMartí: el ojo del canario, su más reciente filme centrado en la infancia y la adolescencia del Héroe Nacional.

El primer trabajo del hombre es reconquistarse. (…)

“Nunca había pensado en hacer algo sobre Martí, pues creo que es un gran misterio y no cabría en una película. Pero, llegó esta propuesta española de la cadena estatal TVE y de Wanda Visión de hacer un filme sobre el Apóstol como parte de una serie que se llamaría Libertadores y que abordaría varias facetas del ideario latinoamericano. Acepté. Me dieron la opción de realizar un documental, pero no quise; si lo abordaba lo hacía desde la ficción. Así que aunque el argumento nació de una realidad histórica y muchas de las situaciones están debidamente fundamentadas y corroboradas, hay varios momentos en el filme que pertenecen a mi mirada, parten de mí, de cómo yo lo veo; tal vez por eso decidí escribir solo el guión, pues así hablaría en primera persona, desde mi subjetividad. Por tanto, no es una película biográfica, sino basada en su biografía. De esta manera, y luego de mucha reflexión, decidí registrar solo el período comprendido entre sus 9 y 16 años –etapa que considero de formación de su carácter–,  hasta que es condenado a realizar trabajo forzoso en las Canteras de San Lázaro.”

Y todo, como el diamante / Antes que luz es carbón

“Estuve investigando durante más de un año junto a Gloria María Cossío y Alejandro Gutiérrez. Entrevistamos a los principales estudiosos martianos y revisitamos la literatura pasiva; donde la biografía de Martí escrita por Jorge Mañach fue una fuente imprescindible, única debido al alto vuelo literario y la espiritualidad que emana. Consulté también los periódicos y grabados de la época, fue un proceso muy agotador en la Biblioteca Nacional, pero que disfruté muchísimo pues ese día a día de la prensa nos permitió diseñar, primeramente en el guión y más tarde en la puesta en escena, una cotidianidad del siglo XIX que espero esté viva en la pantalla.

“Igualmente me informé a través del cine cubano. Aunque no he visto todos los Martí que se han representado, sí volví sobre tres materiales: La Rosa Blanca (1953), de Emilio El Indio Fernández; y Los tiempos del joven Martí (1958) y Páginas del diario de José Martí (1971), de José Massip. Digamos que la primera es un acercamiento conmemorativo en ocasión de su centenario, pero artísticamente es encartonada, maniquea, que responde a conceptos del cine de la época totalmente sobrepasados; se convirtió en una referencia de lo que no queríamos hacer. La segunda es una obra que conserva toda su frescura, pero sobre todo su función indagadora y documentada. Por su parte, la tercera fue un trabajo muy polémico en su época. Realmente cuando la vi por primera vez me desconcertó, porque hace un planteamiento muy distinto de la imagen que Martí representa. Vista hoy me resulta admirable la audacia con que se aborda el tema desde un lenguaje y una mirada vanguardista, aunque no sea una película totalmente lograda.

“Por nuestra parte, queríamos ofrecer con José Martí: el ojo del canario, una imagen viva de este y de su contexto, entre otras cosas para que el público joven que viera esta historia de niños y adolescentes, no la sintiera lejana, porque aunque hayan cambiado algunas costumbres y la visión del panorama evolucionado de diversas formas, el comportamiento y la idiosincrasia pueden coincidir. Yo seré feliz si descubro que lo logré. Fue un objetivo del filme, no contemporizar la imagen, sino darle vida para así hacerla más presente. Tengo que reconocer la dirección artística, por ejemplo en los ajustes escenográficos del Teatro Sauto de Matanzas para asimilarlo al Tacón, en la modificación del antes embarcadero de Regla para recrear ahí el Villanueva, en la restauración de una locomotora de 1846, en el uso de farolas de gas de pie, etcétera.”

Para contar este cuento en flor 

“La película plantea los conflictos de una familia que está afectada a su vez por el conflicto de toda la nación. En medio de dicha crisis se encuentra Martí, definiendo su personalidad. Y precisamente porque es una historia de vida, con referencias biográficas muy concretas, seguí un lenguaje aristotélico, con una narración clásica. El filme tiene una estructura de viñetas, o sea, está dividida en cuatro apartados: Abejas, Arias, Cumpleaños y Rejas. Fueron necesarios para hacer algunas elipsis temporales. Cada capítulo cumple una función de caracterización del personaje durante su itinerario de formación. Para esto, el trabajo con los actores fue uno de los momentos que más disfruté, porque compartimos juntos las emociones. Entonces, ¿qué imagen tendría el niño y joven Martí? Fue una suerte encontrar en Damián Rodríguez y Daniel Romero la mirada y en el mundo interior que buscaba. Para mi satisfacción Broselianda Hernández (Leonor Pérez), Rolando Brito (Mariano Martí), y Julio César Ramírez (Rafael María de Mendive), entre otros, también me acompañaron en esta travesía. Por otra parte, fue un placer contar con las actuaciones de un grupo de niños y jóvenes actores que le aportaron frescura, entrega, y talento a la película.”

Todo es hermoso y constante / Todo es música y razón

“Fue uno de los procesos que más tardó, pues estuvimos cerca de dos meses y medio doblando toda la película, fue como volverla a filmar pero en un estudio de sonido. Esto fue una decisión mía porque queríamos diseñar una banda sonora donde cada sonido tuviera el nivel de audición que deseábamos. Pienso que es la propuesta más compleja y audaz del filme, el cual además no tiene música incidental, excepto en dos momentos específicos cuando el niño Martí va al teatro y escucha cantar el coro del Nabucco y luego la Casta Diva; pero como dicen los críticos, esta música es diegética, o sea, que forma parte de la acción. Por tanto, trabajamos mucho la sonoridad, creamos una realidad, una música a partir de sonidos y efectos que no fueron tomados directamente de la naturaleza; y este proceso lo compartí, una vez más, con Edesio Alejandro.”

Mi verso es un monte y es…

“Yo la veo y pienso que ahí está el sentimiento de lo que quise trasmitir, pero esto no se sabe hasta que el público no la complete. Yo estoy a la expectativa, tengo curiosidad de ver qué sucede. Siempre digo que si uno se queda con lo que sabe no crece. Y, sin dudas, yo crecí con este itinerario creativo al tratar de expresar al ser humano que fue José Martí, dotado de una sensibilidad poética que le dimensionó en la vida y la historia de Cuba.

“Hay montes, y hay que subir los montes altos (…), apuntaría el Apóstol. Sin dudas, Fernando llegó a la cima de esta historia que no escapa al misticismo martiano, pues quien ahora escribe, salió del cine con la sensación de haber escuchado tras cada imagen en pantalla, el sonido sigiloso de los versos cuando dan agua de coral.

* Todos los subtítulos hacen referencia a la obra martiana

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.