Ernesto Piña Estamos apostando por la diversidad
ENTREVISTA
Por: Lourdes Stusser y Carlos Ríos
Mientras el mundo se asfixiaba en los encantos de la empresa Disney en los años 80, los niños de Cuba crecíamos al ritmo de canciones e historias vividas en idiomas totalmente ajenos a un hispanohablante: el ruso, el polaco, el japonés… El dibujo animado que pobló entonces nuestros televisores, planteó simultáneamente un rechazo y la semilla por su nostalgia, que daría sus frutos más inmediatos en los 90 y en los 2000, décadas donde la caída del bloque socialista y el acceso al video y al DVD, multiplicarían los modos de consumo del animado y abrirían violentamente las puertas de las casas y los cines cubanos a la producción norteamericana. Ernesto Piña pertenece a este periodo, es el autor de cortos muy famosos en Cuba –EME- 5y Todo por Carlitos- y de una serie para televisión -Pubertad- que incluso ha celebrado el Vaticano.
Forma parte también de ese grupo humano de bordes y definiciones imprecisas que en Cuba han dado en llamar los “nuevos realizadores” y que quiérase subrayar o no, mueven más público en una semana cada año al cine, que el promedio que asiste normalmente a las exhibiciones cotidianas de esas mismas salas. Este joven dibujante, guionista y director comparte sus impresiones sobre el rumbo de animado cubano y narra los acontecimientos de la vida que lo han llevado hoy hasta la Industria.
Estudiaste artes plásticas y, sin embargo, tu camino ha sido el mundo del cine. ¿A qué responde este cambio?
Yo desde chiquito siempre tuve inclinación por el cine, específicamente por el trabajo de realización de dibujos animados, siempre me cuestioné cómo se hacía. Y me fui acercando a ese mundo… Mi mamá me llevaba a clases de cine, talleres esporádicos y empecé a tener conocimiento de todo el lenguaje cinematográfico. Después fui acercándome a los cursos de la UPEC que daban Manolo Pérez, Fifi, Ares… Y fui nutriéndome un poco de toda la parte del humorismo. Me fui llenando de herramientas poco a poco. Me sentía que estaba un poco débil en cuanto al oficio, en cómo armar un dibujo… Tenía mi conocimiento, pero era empírico todo. A raíz de esta idea, me presenté a San Alejandro pero no pude entrar, quería aprender a dibujar, a modelar una figura humana, saber cómo se trabajaban las luces y las sombras, los colores… Y tuve la suerte de entrar en la Escuela de Arte de Camagüey, ahí hice mis cuatro años, hice Plástica. Me empecé a empapar de ese mundo. Luego hice mis 5 años en el ISA. Pero durante ese tiempo me di cuenta que lo que yo realmente quería hacer era el trabajo de realización de cine, porque encuentro en el cine la fusión de todas las artes en una, que es el arte de narrar historias puestas en pantalla.
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| EME 5, uno de los primeros cortos de Ernesto Piña. |
La animación siempre fue mi modo de expresión artística, me veía más por la cuerda del cómic, del gráfico. Y comencé a defender mi trabajo. A partir del segundo año del ISA empecé este tipo de animaciones, que fueron impulsadas al principio por mis profesores, pero luego fueron rebatidas porque dijeron que estaba haciendo lo mismo que se hacía en una escuela de cine, y yo estudiaba plástica. Por eso surge la tesis Erpiromundo. Pero antes de la tesis hice el EME -5, Todo por Carlitos… Fueron películas que hice sin ningún presupuesto, sin ningún conocimiento de lo que es la producción cinematográfica. Y me fui colando en el mundo de la Muestra de Nuevos Realizadores, donde fue muy bien acogida mi obra, y gracias a eso, soy lo que soy. Después surgió la tesis y fue como ponerle la tapa al pomo a todo lo que estaba pasando en el ISA con mi trabajo. Luego me llamaron de los Estudios de Animación del ICAIC para que hiciera mi servicio social, y aquí me he quedado.
¿Cuáles son tus paradigmas en la animación?
Hay mucha gente que yo admiro desde chiquito: la obra de Walt Disney, los animados japoneses, también estuve nutrido de toda la animación rusa que nos ponían en la televisión. Iba mucho al cine a ver los animados japoneses, con mis amigos. Y de toda esa mezcla, surge mi estética, mi estilo. Mucha gente dice: “se parece al manga, o a la animación rusa…” Es una fusión mía que no me la propongo, es simplemente lo que siento. Ahora mismo, de las animaciones actuales, me llama mucho la atención lo que se hace en 3D, sobre todo el que desempeña la productora Pixar Animation en los Estados Unidos, unos maestros en ese campo.
De la animación cubana admiro mucho la obra de Juan Padrón, por todo el trabajo de realización también que lleva, la puesta en escena. Que por supuesto es una puesta en escena más de nosotros, porque a eso se le impregna mucho el dinamismo del cubano, la rapidez, también por los colores que son más caribeños, que de alguna manera nos identifican. Toda esa fusión la mezclo en mi trazo, en mi modo de decir.
Llegaste a los Estudios del ICAIC en un momento en que la animación en Cuba atravesaba una crisis. ¿Qué significó ese momento en tu deseo de dedicarte al dibujo animado?
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| Con humor exquisito Piña aborda las relaciones entre dos adolescentes en su corto Todo por Carlitos. |
¿Una crisis en el animado cubano? A partir de que se instauran las nuevas tecnologías en la animación aquí en Cuba, los grandes realizadores de alguna manera tienen que adaptarse a ella. Porque en ella, hay que crear historias y expresar las ideas a partir de la tecnología, en función de que te pueda ayudar a decir algo. Hay que hacer la fusión que tanto me enseñaron en la escuela de que la forma y el contenido tienen que estar muy bien armadas. Por eso es que de alguna manera no se ven de la misma forma los Elpidio Valdés que se hicieron con digital, los Negrito Cimarrón… El público no lo está asimilando de la misma manera. Algo pasa que la gente no lo ve igual. Pero a la larga, siguen siendo las mismas cosas. Yo creo que a nosotros los jóvenes nos toca llevar la vanguardia de eso, revolucionar un poco la animación, y usar mejor el término contenido –forma, para que entonces los animados que se están haciendo ahora, el público los identifique más con los jóvenes. Es complejo. Mucha gente se retiró cuando entró la nueva tecnología, y otros se quedaron, y estos últimos son los que se están adaptando todavía.
Sobre el uso de las técnicas digitales, ¿crees que su utilización ha propiciado la entrada de nuevos talentos en la animación, que no hubieran trabajado en el dibujo tradicional?
Eso es como la vida. La tecnología va avanzando, los jóvenes se van adentrando más en el medio, porque a la vieja guardia le cuesta un poco más de trabajo. Las nuevas generaciones son las que van a llevar a cabo todo el trabajo de producción de esta institución, en un futuro no tan lejano. Eso ha propiciado que los jóvenes se acerquen más al medio de lo que es el animado, y ya están haciendo lo suyo. Son los animadores independientes los que mayormente pueblan la Muestra de Nuevos Realizadores. La institución tiene intereses específicos y los jóvenes que trabajan con ella tienen que responder a estos intereses. Al mismo tiempo estamos desde aquí adentro tratando de revolucionar esos presupuestos artísticos y de concepto que tiene la Industria.
¿Consideras que la experimentación con estas técnicas ha revolucionado en Cuba el animado más allá de su visualidad?
Claro que sí lo ha logrado. Porque los jóvenes le impregnan un sabor diferente, dinámico, de lo que tiene que dinamitar lo pasado. No podemos seguir en el pasado, tenemos que seguir avanzando, porque nosotros en algún momento también vamos a ser pasado. Lo que nos corresponde todo el tiempo es cambiar. Si la tecnología es, como cualquier otra cosa, una herramienta para agilizar ese cambio, pues bienvenida sea.
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| La serie Pubertad ha ganado elogios dentro y fuera de la Isla. |
Vienes de la Muestra de Nuevos Realizadores, has sido premiado en ella, y este año finalmente fuiste jurado… ¿Cómo valoras la Muestra en calidad de espacio de exhibición de la experimentación de los jóvenes?
Lo he dicho en otras ocasiones. La Muestra de Nuevos Realizadores es el espacio idóneo para exhibir todo lo que se hace fuera y dentro de la Industria. Es un espacio que no muere, tiene que salir adelante todo el tiempo, y los jóvenes somos los que tenemos que encargarnos de eso. Todo el equipo de trabajo de la Muestra, toda la juventud que se acerca a la Muestra, tiene que unirse mucho más, no pueden dejar morir ese espacio.
Precisamente por haber “viajado” a través de ella has podido ver la evolución de estos llamados “nuevo realizadores”. ¿Qué puedes decir al respecto?
Pienso que desde que yo estoy participando en la Muestra –desde la 2da.– estoy viendo una evolución y una revolución, porque los jóvenes son cada vez más atrevidos a la hora de expresar sus ideas en el producto cinematográfico, y en cada Muestra siempre hay gente que le interesa todo punto de vista. Somos muy críticos con la sociedad, porque nos toca también, porque nos interesa lo que pasa en el país. ¿Si no hablamos de eso, de qué vamos a hablar? Si no hablamos de las frustraciones, de la realidad que nos rodea, de temas hasta personales… El cine, como medio de expresión artística, da la posibilidad de hablar desde lo más personal hasta lo más objetivo, lo más concreto… Creo que esta evolución es muy positiva para el crecimiento del audiovisual en Cuba, y si no se cuenta con estos materiales y si no se exhiben y se debaten, vamos a seguir en lo mismo, vamos a estar estancados. Cada cual como artista, desde su punto de vista, está haciendo una recreación de la realidad que le rodea, y eso es lo que se debe discutir.
Precisamente en esta línea, de que el cine mira a su realidad, ¿EME- 5 surgió como un ejercicio artístico, una idea para compartir entre amigos o te proponías ir más allá…? ¿Algo que decir sobre la vida de nosotros?
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| Piña fue uno de los integrantes del jurado en la pasada Muestra de Nuevos Realizadores. |
Es una mezcla de todo lo que me acaban de decir. Surge por mi inquietud de hacer un dibujo animado que me haga feliz a mí y a mi grupo de amigos. El EME – 5 era parte de mi momento de comenzar, mi inicio para entender una obra que yo mismo no sabía la dimensión que iba a adquirir, que caminara de flash en flash y de disco duro en disco duro, que la gente lo discutiera por ahí y se aprendiera la canción. Lo mismo ocurrió con Todo por Carlitos.
Pero con EME -5 fue la idea de homenajear toda la animación japonesa que tanto veíamos nosotros los muchachos de los años 80. Teníamos deseos de jaranear con eso, pero en buena onda; muy sano, muy divertido. A lo mejor por esa misma diversión, por la inexperiencia, esta obra tiene sus detalles de guión, la construcción de los diálogos, la construcción de las escenas, todo el trabajo dramatúrgico de la película… no tienen una dimensión muy grande. Pero el hecho de tocar una temática que era sensible al pueblo, y todo aquello de los “camellos”, y todo el mundo sudando, y los carteristas… de alguna manera es lo que más llama la atención dentro del animado. También la fusión con Voltus 5, y la historia de construir un camello que era transformable, 5 naves que se unen para salvar a la ciudad del problema del transporte. No me esperé que fuera a tener tanta aceptación y aunque no cogió premio en la 4ta. Muestra, su gran premio es que el público lo aplaudió muchísimo cuando se exhibió en la inauguración. Fue algo muy rico, supo muy bien. Todo el equipo de realización se divirtió mucho con el trabajo y a la vez sintió el placer de que la gente lo asimilara muy bien.
EME- 5, El Propietario… en muchos trabajos tuyos se observa un tono irónico… ¿Es una estrategia discursiva que usas conscientemente o es algo que va con tu manera de contar?
Eso es parte de mi personalidad. Yo cuando quiero ser irónico, lo soy, y lo hago consciente. No les quepa la menor duda. Cuando hice Todo por Carlitos, estaba consciente de que quería hacer una canción que llegara a la gente, y que a la vez fuera parte de esa historia. ¡Y lo que más llega es la canción! La gente me dice: “es un arma de doble filo, porque estás de alguna manera haciendo historia educativa, pero la canción es “chabacana”, chea, se pega…” Y no es un reguetón, es una balada. Es parte de mí divertirme con eso, y la primera idea que tenía, antes de todo lo demás de la película, es la canción. Me dije: ¿por qué esta película no la hago de un niño que quiere enamorar a una niña a través de una canción? Así es como hablan los muchachos.
Con El Propietario logras una aproximación profunda a valores y conflictos universales… Mientras mucha gente en el mundo sigue pensando que el dibujo animado está hecho sólo para niños, ¿a dónde querías llegar con este corto?
El Propietario es una obra para títeres que no solamente ven los niños, sino también los adultos, por la temática tan fuerte. Esta idea me la da Wilbert Noguel y me pareció súper interesante. Es una historia para pensar mucho más, con el tema de la propiedad. Se lo presentamos a los Estudios de Animación, hubo un debate con el proyecto, se aceptó y se realizó. Y me alegré porque era un animado con una temática de pensamiento, hay que estar todo el tiempo ejercitando la mente. ¡Qué bueno que se iba a producir en una institución que se ha pasado todo el tiempo haciendo animado específicamente para la niñez y la adolescencia…! Porque este lo pueden ver los niños, pero no lo van a entender muy bien, aunque los diálogos sean bastante sencillos y sinceros.
Con Pubertad te adentraste en una temática muy compleja y de gran responsabilidad como es la educación sexual para adolescentes. ¿Cómo lo asumiste?
Pubertadme atrapó por la idea de que nunca se había hecho algo así en el país, y la temática es muy caliente, porque la gente tiene miedo a abordar esos temas en el audiovisual. Solo los spot Para la vida… y en cortos de ficción tal vez. Yo lo toqué inconscientemente en Todo por Carlitos. Pero cuando me acerqué al proyecto, me sentí enganchado por llevar a un animado esta temática tan controvertida, por su importancia para los seres humanos. Porque en ese justo momento del crecimiento del cuerpo, empieza también la mentalidad a cambiar, y a relacionarse. Al principio estaba renuente a que fueran cápsulas puramente didácticas. El didactismo no me gusta mucho. Me gusta más contar historias, aunque de alguna manera tengan mensajes educativos. Por eso sugerí que se hiciera una serie con personajes donde hubiera una historia con un guión dramatúrgicamente estructurado. A Mariela Castro le interesaba que fuera muy educativo, pero decidimos que no fueran un bloque, un ladrillo. Que fueran historias donde, por ejemplo, a la muchacha le crece un seno más que el otro y está preocupada y se lo cuenta a su amiguita y no a su mamá… Igual cuando los muchachos a veces a los 12 años aún no han eyaculado, y les pasa a los 14, tienen su eyacularquia, que es como se llama eso… Tengo que adentrarme mucho en el tema si quiero seguir en el proyecto, ya llevamos 2 años. Y me interesa mucho por la frescura. Ha sido incluso asimilado en otras partes del mundo de la manera más extraordinaria que te puedas imaginar, con premios en Italia y una crítica de la prensa del Vaticano muy positiva. Como dice la gente: “si te vas a meter en la candela, hazlo como es…” Y parece que ha salido bien.
Exacto, con esta serieganaste el premio Pulcinella. ¿Lo esperabas?
Yo me enteré por los Estudios que la serie se había inscrito para competir en el festival Cartoons on the Bay. Me llamaron y me dijeron: “siéntate, que te tenemos que decir una noticia: “agarramos el premio a mejor serie educativa y social por unanimidad del jurado”. Todo el mundo saltó de alegría, en seguida nos lo mandaron el premio para acá, y ha sido un resorte para seguir con la serie. El premio fue con la primera temporada, nosotros estábamos escépticos y preocupados. El público cubano lo asimiló muy bien. Estoy seguro que las opiniones fueron más buenas que malas. Y cuando se envió a los diferentes eventos internacionales, también fue muy bien aceptada. Uno nunca espera este tipo de premio, trabaja y punto. Si la institución lo envía a concurso y gana, pues bienvenido.
Muchas personas siguen pensando que no es adecuado adelantar los temas que aborda la serie a los adolescentes, porque eso traería una curiosidad precoz, en lugar de un aprendizaje. ¿Cómo ha sido la acogida de la serie? ¿Padres vs. adolescentes? ¿Qué esperas de lo que esta serie pueda dejar en la audiencia?
Yo veo que Pubertad ha gustado mucho a los muchachos. Me he encontrado padres que se me han acercado y me han dicho que la serie es muy buena, muy educativa, por la selección de los temas, que no es ni indiscreta ni tan vulgar. Ese es el objetivo: decir las cosas claras, pero con respeto. La TV tiene su lenguaje, es un medio masivo, y llega a las casas sin pedir permiso. Llegar con una vulgaridad sería como faltarle el respeto a la gente. Desde ese punto de vista hay que seguirla haciendo, desde lo más cuidadoso posible. Los padres en la realidad no saben cómo acercarse a los muchachos. Aunque también me he encontrado padres que son más reservados y lo ven todavía demasiado atrevido. Los criterios van desde los más positivos hasta los más negativos, aunque no tan negativo.
¿En qué fase de producción de los nuevos capítulos estás ahora?
Estamos por producción en la tercera temporada, y en esta estamos tocando temas más atrevidos, más fuertes, difíciles de abordar: la violencia de los muchachos, el hábito de fumar. Se está pensando la posibilidad de trabajar la diversidad sexual. Estamos cocinando este tipo de cosas.
Normalmente Cuba produce más cortos, clips, trabajos de menos tiempo en la animación, aunque también tenemos nuestros largometrajes… ¿Cómo influye la escasez de financiamiento en la concreción de proyectos de más alcance?
Esa pregunta te la podría responde mejor un productor. Lo mío es más la creación. De los dineros te respondo lo que dice todo el mundo: estamos en crisis, que no es solamente Cuba, es todo el mundo, aunque en Cuba es una eterna crisis. Se sabe y lo dice todos los días la prensa. Lo más importante no es el hecho de que te den una X cantidad de dinero para hacer una obra, sino que le pongas el corazón y la idea, que haya talento, que el que la haga despliegue todas sus armas para lograr una buena historia.
Algunos de tus trabajos más reconocidos, y otros cortos como 20 años, demostraron las potencialidades de la animación cubana contemporánea. ¿Cómo valoras el panorama actual?
La panorámica de la animación en Cuba está muy bien, en alza. En el sentido de que hay el interés por parte de los realizadores de que haya una diversidad de trabajos, una variedad de obras, que lo mismo se apueste por una obra educativa como Pubertad, u otra más experimental o de concepto, o una donde haya patadas y piñazos, tiroteo… El interés de los jóvenes en los Estudios es que los guiones en las historias digan algo, que el qué decir sea atractivo para la gente. Del cómo decir, nos encargamos nosotros. Estamos apostando por una diversidad en cuanto a diseño, a estéticas, guiones, ideas…
Por la parte de los independientes, por lo que he visto en la Muestra, creo que necesitan un poco el conocimiento académico. Si se van a adentrar en el mundo de la cinematografía, tienen que tener un conocimiento académico, porque hay una frase de Pablo Picasso, que dice que para poder desdibujar, hay que saber dibujar. Tienes que poder construir algo, para desarmarlo después. Vienen muchas obras desarmadas, pero en cuanto las ves, te das cuenta de que no tienen una base teórica detrás. Y eso es muy importante. No a todos les pasa lo que estoy diciendo, hay algunos muy buenos, más cercanos al conocimiento del cine, y te saben contar bien la película. Hay que limar detalles de realización, cositas de puesta en escena, de animación como tal. Es parte y parte: aquí en la Industria sucede lo mismo, todo el mundo no tiene un conocimiento académico, es una formación más empírica. Estoy dentro del grupo de los pocos que tienen la base académica. Por eso se están dando cursos de guión a los realizadores. Te puede gustar mucho la estética, pero si no te cuenta algo…
Justo cuando películas como Avatar han provocado tanto revuelo en la prensa por haber puesto en práctica técnicas novedosas… ¿Qué panorama competitivo real le ves tú al animado cubano en el contexto internacional?
¡Por Dios! No se puede comparar. Es imposible. Empezando por las herramientas que tienen los que hicieron Avatar y los de la Pixar Animation, los que hacen manga… ¡Crean computadoras especiales para eso! Para hacer los render de esas películas, el trabajo 3D, inventan plug–in específicos… Nosotros tenemos que hacer animados con lo que tenemos, y menos mal que lo tenemos. Por responsabilidad del bloqueo estamos muy limitados. Yo nunca compararía el trabajo de animación que se hace aquí con el trabajo foráneo. Sé que somos muy buenos en cuanto a animación y podemos compararnos con otras partes del mundo, pero no con las grandes industrias: ni con Pixar, ni con la de George Lucas, ni con la de Spielberg… A lo mejor en cuanto a ideas, al modo de contar, de decir… puede que tengamos similitudes. A nosotros, Oscar ni soñar. Y me imagino que también sea por culpa del bloqueo. No conozco cómo es el mecanismo. También cada cual tiene su estética, su estilo, y nosotros aquí también tenemos el nuestro.
Los Estudios realizan ahora la versión en 3D de Meñique… ¿Qué puede significar para el desarrollo de la animación en Cuba?
Si esa película se logra hacer, que creo que va por buen camino, podría ser un logro muy grande y muy interesante para Cuba, pero para el mundo va a ser obsoleto. Va a ser viejo, desde el punto de vista de técnicas. Actualmente como está el mundo del 3D, la diferencia va a ser abismal, porque todavía nos falta mucho en cuanto al conocimiento de esta animación, del software; y estoy completamente seguro que por historia, por guión, sí va a estar interesante. No lo he visto, pero me han contado que es una película muy chistosa, muy dinámica, basada en el cuento “Meñique”, de La Edad de Oro. Todavía le falta mucho en cuanto trabajo técnico, y va a ser vieja cuando salga. No sé cuando será. La cosa se extiende. Se necesita más conocimiento.
Las mayoría de las veces el animado cubano era más un divertimento… Trabajos como los tuyos han aportado un animado más reflexivo... ¿A dónde crees que se dirige la animación en Cuba?
Ahora en este momento, el animado cubano de los Estudios se está dirigiendo mucho a los niños y a los adolescentes. Incluyendo Pubertad, que aunque lo vean los padres de los adolescentes y tenga un fin educativo, es dirigido a ellos. Y hay otra rama de la animación en Cuba que está apostando por un animado más experimental, más de divertimento, más personal. Hay mucha variedad gracias al avance tecnológico, gracias a que la gente puede agarrar una computadora y cacharrear y probar y dibujar. Producto de eso, es que se ve más variado este modo de expresión, sobre todo por la parte de los independientes. Yo antes era independiente, pero me atrapó la Industria y me alegro, en el sentido en que me ha fortalecido, me ha dado conocimientos. Eso se lo agradezco, que me haya dado oficio. El hacer día a día fortalece al realizador. Ahora estoy trabajando en algo personal mío.
Cuéntanos
Es algo que se llama Anticiclón. Es sobre un robot en el futuro que lo inventa un muchacho para salvar a Cuba de los ciclones. Todavía en ese momento seguimos con ese problema y con el cambio climático… Estamos tratando de hacer una historia divertida, que tenga buen guión, que del principio hasta el final estés enganchado todo el tiempo. Queremos que sea un largometraje. Estamos preparando el argumento, diseño de personajes, una primera visualidad para ver cómo puede quedar la película, para presentárselo a una productora. Gracias al oficio que he adquirido con Pubertad y con otros, me siento más cómodo. No tengo tantas lagunas. También tengo un equipo de realización, que nos hemos hecho amigos, estamos embullados para trabajar. El cine se hace en grupo, con mucha gente. Y uno como director tiene que buscar la manera de tener una calidad humana que te permita manejar criterios diferentes. Eso entra dentro de las características psicológicas de cada persona. Parece que le caigo bien a la gente, y se unen a mí, y me ha enriquecido como persona, y por eso he seguido entusiasmado en la Industria. |