Aplausos oportunos para un documental acertado
Encontrar belleza en lo destruido
Dialoga Luis Alberto García con jóvenes artistas
Voces para un silencio
La transexualidad llega a la pantalla cubana
¿Ustedes ya vieron los Noticieros?
Cine cubano en Estados Unidos
“Hacia falta filmar la vida de El Benny”
El acompañante
Lisanka y Nikita prometen cautivar a los cinéfilos durante el verano
Muestra de un cine cercano, pero desconocido
Convocan al XX Festival de la Radio Joven en Santiago de Cuba
Yo voy cumpliendo todos mis sueños
Las voces se cruzan en el centro
A 800 km de la capital: animados a la vista
“Fuimos testigos de una lucha pacífica admirable”
Hay que volver a contar con el cine cubano
¡Stop, Emotion a la vista!
El cine exige talento
Taller Nacional y Concurso
de la Radio Joven Antonio Lloga in Memoriam
Muestra Audiovisual
El Almacén de la Imagen
Entrar
Programa Paréntesis
Luz Joven
ICAIC
Revista Miradas
Raúl Valdés, “Raupa”
Encontrar belleza en lo destruido

Por Dainerys Machado Vento
Fotos: Antonio Pons

Si esta entrevista de Raupa llevara música de fondo, tendríamos que utilizar el tema Bailando Suiza, de Harold López-Nussa. Y no solo porque el joven entrevistado fue uno de los tres creadores del video clip de ese tema, multiganador en los Premios Lucas 2009, también porque el ritmo agitado de esa composición es acaso el único capaz de acompañar el verbo audaz y medio desaliñado del artista.

Raúl Valdés, Raupa, es un muchacho orgulloso de su trabajo. Cuando mira hacia atrás, y ve el diseño de revista cultural La Jiribilla; la campaña de las últimas ediciones de la Muestra de Nuevos Realizadores; el cartel, los créditos y toda la imagen publicitaria del filme Los dioses rotos; o los spots de los festivales de Teatro de La Habana y Mayo Teatral, encuentra mil motivos para sentirse así.

Su nombre artístico tiene que ver muy poco con el diseño, aunque hay mucho del hombre creativo y constante que es Raupa. Conozcamos qué piensa sobre la realización audiovisual y documental en Cuba, y cuál es su papel en el Festival Proposiciones, que PM Records y el Instituto Cubano de la Música, entre otras instituciones celebrarán el próximo 4 de septiembre en el capitalino Parque Martí.  

¿El diseño es arte?

“Esa es una discusión vieja, pero hace rato dejó de importarme la respuesta”.

¿Y los diseñadores son artistas o comunicadores?

“Soy diseñador, no artista de la plástica, ni escultor, pero considero el diseño como un arte porque los recursos que emplea se insertan en un lenguaje artístico amplio. Tenemos que ilustrar, dibujar, para un audiovisual. Por ejemplo tenemos incluso que escribir un guión, dibujar un story board, y construir el mensaje usando una dramaturgia. En el caso de los carteles, necesitamos ver la ubicación en el formato, resolverlo a veces a través de la ilustración, sobre todo en carteles como los del ICAIC, o de otras instituciones culturales que se dedican a hacerlos en serigrafías.

¿Y de esos soportes cuál prefieres para crear?

Trato de no quemarme con uno solo. Me llega mucho trabajo audiovisual, pero también me piden de vez en cuando un cartel, un logotipo. No hago sitios web porque no me gusta esa labor. Cuando me llega una racha de audiovisuales me canso porque llevan mucho trabajo, proceso de animación, de construcción de la materia prima de las imágenes.

Algunos especialistas aseguran que tu obra ha encontrado su espacio de legitimación en la televisión cubana. Pero, como televidente, noto un divorcio entre las tendencias más renovadoras del diseño y los espacios más habituales de la televisión nacional.

“El audiovisual no es la preferencia de todos los diseñadores egresados de la escuela de diseño (ISDI), a pesar de que hemos desarrollado mucho ese soporte en los últimos años. De todas formas los más jóvenes saben que, al comenzar a trabajar, pueden hacerlo en la televisión. En los medios hay cosas realmente malas, en cuanto a concepto e imagen, porque ¿cómo vas a hacer un spot educativo que diga que determinada conducta está mal, y que otra está bien, si entre una y otra siempre hay un montón de matices? También hay buenos materiales, de unos pocos diseñadores o de algún otro artista que decide encargarse de la imagen de un proyecto audiovisual.

“Como diseñador he asumido muy pocos proyectos. En Los dioses rotos (filme de Ernesto Daranas) comencé a trabajar desde el inicio de la posproducción. Quizás no me gusta que me llamen tan temprano porque hay ideas vagando aún que no son propias, y  siempre hay que tener claro que al director hay que seguirle la rima porque es su película. En ella el diseñador establece propuestas, trabaja para que el producto final se vea bien, desde el cartel, los créditos, hasta el primer sentimiento que produce el spot promocional, pero todo con la aprobación del director.

Cangamba fue el otro proyecto en que participé durante toda la posproducción. El diseñador es un profesional entrenado para, con poco tiempo, hacer su trabajo. No sé hasta qué punto es bueno trabajar desde el principio de la posproducción, pero sí sé que tiene cosas muy buenas, como la posibilidad de escuchar los comentarios de los realizadores, sentir lo que ellos sienten.

Durante le IX Muestra de Nuevos Realizadores sabías que todos esperaban una campaña basada en la animación, sin embargo produjiste una realización diferente, con cámaras, luces, vestuarios, ¿lo hiciste para no “quemarte”,  como dices que a veces sucede, o podemos hablar de un antes y un después en tu carrera cómo diseñador?

“Parte y parte. Me considero un artista que hace lo que tiene que hacer y punto, pero había recibido comentarios sobre cómo había animado todos mis trabajos anteriores. Además tenía ganas de hacer video, de ver cómo me salía una filmación usando todos los hierros. Una, para decirle a todo el que dudara de mí que yo también puedo hacer ese tipo de trabajo y otra porque si quería filmar un proyecto, ninguno mejor que el de la imagen de la Muestra, que en términos de diseño la hago de principio a final.

“Para hacerlo por primera vez, creo que lo mejor es hacerlo con toda la tecnología, en alta definición- poco común en Cuba-, con luces, actores, vestuario y maquillaje, así que este año la campaña de la Muestra será animada, como siempre ha sido”.

¿Desde cuándo diseñas la imagen de la Muestra?

“A partir de la sexta edición, desde la primera hasta la quinta las hizo un diseñador llamado Pedro Juan Abreu.

“Ahora esa imagen va a cambiar, incluso ya no se va a llamar Muestra de Nuevos Realizadores, sino Muestra Joven. Va a tener otro diseño, en el cual se mantiene el ojito como identificador, pero diferente. El rediseño evolutivo es algo que nos gusta hacer a los diseñadores: rediseñar parcialmente algo que ya existe para contemporaneizar su forma. En su renovación la oficina de la Muestra habló incluso de cambiar los colores, pero no estuve de acuerdo. En la novena edición al blanco, negro y rojo, incluí durante la filmación el color gris como matiz entre el blanco y el negro, pero no como un color más, sino como apoyo por sus muchas tonalidades”.

¿Te escucharon?

“A mí y a Nelson Ponce que, sin hablar conmigo, les dio el mismo punto de vista”.

¿Crees que ha existido una evolución entre cubanas y cubanos de la recepción de los materiales animados?

“Nunca vi la recepción como un problema. Siempre confié en la animación como un soporte estelar para comunicar y por suerte la mayoría de las veces mi obra ha sido en el sector de la cultura, que entienden muy bien las nuevas tecnologías, pero también respetan lo que uno hace que hace un diseñador en su papel de autor, sentado delante de su computadora.

Háblame del Festival Proposiciones…

“Eso es candela porque ¿cuándo a un diseñador le dan la posibilidad de formar parte de una campaña como la de Proposiciones, con un proyecto multidisciplinario, donde muchos especialistas de la comunicación, del diseño, laboran en función de un festival?”.

Pero ¿qué están haciendo?

“Estamos trabajando en función de la imagen del Festival, que por primera vez en Cuba la crearon diez personas juntas, nueve diseñadores y un compositor. Ya terminamos el video promocional que va ser la cara del Festival,  donde cada diseñador trabajó con las técnicas de animación que quiso, usando como pie forzado el lema Por un planeta vivo, que es el slogan del encuentro. Esta actividad, organizada por la oficina de Pablo Milanés, PM Records y con apoyo del ICM, es idea de Suylén Milanés y se celebrará el 4 de septiembre desde las diez de la mañana y supongo que hasta la madrugada. Proposiciones será en el Parque Martí, en G y Malecón. El mismo día del Festival, Roberto Ramos, diseñador de vestuario, impartirá un taller para niños sobre disfraces; Ruy López-Nussa, con su proyecto La Academia, hará lo mismos pero en percusión”.

Una vez, mientras veías jugar a Javier, tu hijo, dijiste que si de niño hubieses sido tan feliz, hoy no fueses el creador que eres. ¿Cuánto influyó tu medio en tu formación?

“Me crié en La Habana Vieja cuando nada allí era bonito. Viví solo con mi mamá entre todos los edificios viejos, los derrumbes y sus texturas. Nuca bajé mucho a la calle a jugar, y me gustaba estar sentado en la casa dibujando, a veces me aburría muchísimo y entonces igual dibujaba. Creo que si hubiese sido como mi hijo, que tiene tanta gente alrededor, tanta calidez, todo hubiese sido diferente. Lo único que podía hacer era dibujar y hacía cómics, historietas, los copiaba o las ‘fusilaba’ totalmente, pero esa era una manera de meterme, sin saberlo del todo, en las técnicas y formas de pensar de las personas que hacían esos guiones. Tenía un solo amigo al que le podía contar cosas, oíamos música juntos desde los seis o siete años, y en las visitas a su casa conocí el rock, a Les Luthier y veinte cosas más que a los niños de mi barrio no les interesaban”.

¿Apelas hoy a esas vivencias cuando vas a crear?

“Visualmente recuerdo mucho las texturas. La gente me dice que soy un poco abigarrado a la hora de poner algo en escena, porque empiezo a poner circulitos y rayitas, pero creo que es parte de ese mundo que viví en La Habana Vieja, donde todo estaba sucio y oscuro, menos mi casa. Mi mamá me dejaba ver todo tipo de películas, cosa que no le permito a mi hijo, pero ella vivía sola conmigo y yo la acompañaba. Así que desde niño viví sentimientos un poco fuertes entre el barrio, la gente, el ambiente de mi vecindario, que muy es barroco, concentrado, sin espacio. Sé que al menos un tantico de eso está en mis creaciones, porque cuando uso un edificio no es súper bonito, y casi siempre tiene tejas, ventanas rotas, desperfectos y toda la rara belleza de lo destruido”.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.