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ENTREVISTA

Por: Mayle González Mirabal
Fotos: Julián Betancourt

“Juegas con mi emoción, es muy difícil hablarte de la película a tan pocos días de rodaje. Este es un delito, me robé un clásico para realizar un sueño y ya comenzamos a filmarlo”, me dijo Léster Hamlet cuando conversábamos en el portal de la casa que eligió como escenario para adaptar en versión cinematográfica la obra teatral de Abelardo Estorino. La decisión no era casual, la puesta en escena de La casa vieja en la década del 60 había provocado al público. El texto era pura polémica. De todas formas, me inquietaba que retomara esta historia. ¿Qué quería decir Léster que no hubiera dicho ya Estorino?

La casa vieja (la pieza teatral) cuenta la historia de Esteban, un joven atormentado por la cojera, que decide abandonar su pueblo y alejarse de la familia y los amigos de la infancia. Unos años después, a Esteban le llega la noticia de que su padre está a punto de morir y decide regresar. Encuentra que las cosas han cambiado para él y para el resto de la familia, solo que a ritmos muy distintos. Ahora le cuesta menos romper aquella contención de sentimientos que lo hizo partir.

“El contundente conflicto que desenlaza La casa vieja unido a la excelente escritura de Abelardo me permitía traerlo a mi contemporaneidad y decir muchísimas cosas nuevas al respecto. Estudié teatro y esa fue una de mis lecturas amadas. Nunca renuncié a la posibilidad de contar esta historia. Mi idea es aprovechar los temas que trata, pero narrarlos como si ocurrieran en el presente, con todos los cambios que ello implica”.

Con Daysi Quintana, quien interpreta al personaje de Laura en la cinta.

“No estamos haciendo un largometraje para lucirnos con dollys o planos fastuosos; aunque Solís, un fotógrafo con el que por error no había trabajado antes, ya se encargará de que los haya. Pero esta es una película de historia, de actuación, de personajes. Es muy concreta, habla del hombre, de nuestro tiempo, de conflictos que permanecen”.

“Fue un proceso de búsqueda entre Mijaíl Rodríguez (coguionista) y yo. Para mí, Casa vieja es Cuba, es lo que somos. Al borde del mar siempre. Un país a merced de los vientos. En el teatro, Esteban había abandonado su pueblo para irse a La Habana, pero me parecía que esto no era suficiente. En la obra original era una casa vieja en tanto casa paterna, pero esta también ha envejecido. Tiene algunas paredes de bloque, para dar la idea de que por la casa de la película también pasaron los años. Para marcar el cambio, preferí que Esteban se fuera al extranjero pues, ¿qué familia cubana no padece de una u otra manera el exilio? Por eso también estamos filmando en Santa Fe, porque quería tener un fondo de la casa con tierra y un frente con mar, para representar el límite que arriesga los sueños de muchos cubanos”.

Y es que el exilio es una experiencia rara y esto lo hace atractivo para Léster. La rareza consiste, por ejemplo, en que aunque se logre vivir estupendamente fuera, nunca se sabe de qué lado se está. El regreso puede serlo más. Y eso es, precisamente, lo más doloroso: encontrar que aunque lo viejo ha cambiado, nadie logra abandonar completamente su historia.

“La homosexualidad de Esteban fue otro de los ajustes al texto original. Aunque creo que el personaje de Estorino también era homosexual, pero cuando se estrenó en los años 60 hubiera sido imposible decirlo. Supongo que esa es la utilidad de la cojera: poder hablar de los silencios que asumen las personas por vergüenza o miedo. Ahora es mucho más fácil decir, y este era un tipo de personaje que yo quería hacer.

Lester asegura que le encanta meter las manos en todos los espacios de la filmación. “Soy de los que piensa que mientras más cabezas estén en el proyecto mejor”, confirmó.

“Yadier Fernández está realizando un trabajo muy delicado. Todos los días aplicamos algún recuerdo, revisamos personajes homosexuales en el cine, hablamos mucho de mis amigos, de mi entorno, de mi experiencia y creo que estamos construyendo un gay lógico. Mi sueño es que la película se parezca a la vida, que los personajes sean seres humanos”.

Probablemente sea esta la razón para que Lester no declare la homosexualidad de Esteban desde el principio de la película. La heterosexualidad no suele verse como detalle que defina la psicología de un personaje. Sin embargo, muchas veces se intenta marcar “lo homo” como característica que determina la personalidad. Naturalizar la sexualidad de este hombre no sólo hace más creíble a Esteban, sino que descoloca los lugares comunes en los que una y otra vez recae el cine.

“¿La dirección de actores? Si eso es lo que más me gusta a mí, muchacha. Hay quienes prefieren elegir actores que se parezcan a sus personajes. A mí me gusta convertirlos y ver esa transformación. Si algo me convence en esta película es el talento y la entrega de ellos (Adria Santana, Yadier Fernández, Daisy Quintana, Alberto Pujols, Isabel Santos, Manuel Porto)”.

“Ahora mismo no sé a dónde lograremos llegar; la historia se irá armando día a día. Estamos filmando cronológicamente, tal como se suceden las escenas en el guión, lo cual es buenísimo para los actores. De esa manera ellos mismos tienen el control de las emociones que vivieron en el llamado anterior y eso los ayuda a asumir mejor los cambios que experimentan sus personajes”.

“El editor será Adrián García, pero lo hablamos desde el principio y le he hecho prometer que va a dejarme meter las manos, porque me encanta la edición. Soy de los que piensa que mientras más cabezas estén en el proyecto mejor será para Casa vieja.  La música la hará Aldo López Gavilán porque esta película tiene que sonar, oler, sentirse a Cuba y creo que él logra eso con mucha facilidad. Su obra sinfónica, su obra más experimental, siempre tiene la cubanía a flor de piel”.

Daysi Quintana junto a Yadier Fernández, quien interpreta al personaje de Esteban.

“Tengo un equipo de realización de gente muy joven. Logré traer a las personas que integran mi staff de trabajo diario, en mis documentales, mis videos clip, mis cortos. Y todo el mundo está en función de contar su propia película. Fue una idea mía que se ha convertido en el sueño de todos”.

“Es muy difícil en estos tiempos armar la producción de un largometraje. De pronto, la posibilidad de realizar la película que quiero, con la gente que me gusta y en el lugar que elegí, es un lujo grandísimo que no pienso desaprovechar. Estoy trabajando con el ICAIC y el Fondo Cubano para la Cinematografía del Ministerio de Cultura”.

Lila fue mi ópera prima, donde yo quería probar todas las cosas que sabía de cine. Era un proyecto de espectáculo, pretencioso en su forma. Era explosión y desmesura.Casa vieja es lo contrario. Ahora estoy trabajando con mayor tranquilidad. Intento dominar mi desenfreno idealista por el cine para ser mucho más lógico y consciente de cada cosa que hago. A pesar de eso, en Casa vieja estoy trabajando desnudo, no me estoy cuidando de que me duela nada. Al revés, lo estoy haciendo a costa de mi emoción, desde la libertad y la emoción de mi dolor también”.

© Asociación Hermanos Saíz. 2009.