El Martí que imaginó Fernando
Apostar por el audiovisual
El cine no tiene edad
¡Stop, Emotion a la vista!
Sangre joven renueva Festival de la Televisión Cubana
Vuelve Cine Pobre a Gibara
Mi generación se impuso haciendo
Hay que subir los montes altos…
PM, una mirada joven al arte audiovisual
El cine en piezas filatélicas
A los jóvenes realizadores nada nos une
El premio tras las cámaras
La novela de los muchos besos
Historias que cuentan historias
Barcelona, una ciudad de tanta soledad
Con los ojos fijos en la altura
Estamos apostando por la diversidad
A la carga…contra la virginidad audiovisual
El día que el cine cubano no exista, no tengo más nada que hacer
Otra apuesta desde el audiovisual
Arturo Infante: ironía, escepticismo y desencanto
Queremos hacer un cine que renueve
Nadie puede negar lo que tú quieres ser
El placer de resolver misterios (o, al menos, intentarlo)
El desafío es escarbar dentro de nosotros mismos
El cine exige talento
El cine es mi venganza contra el no mentir
La expiación de un amor incapaz de traducirse
Convocan a CUBANIMA
Queremos hablar de una manera más dura
Lisanka, deja que te coja
TVC o el síndrome de la telaraña
Lo que nos une es lo que nos separa
Lo más importante de un director es su punto de vista
Voces Cruzadas
Beca Chicuelo
Premio Tomás Gutiérrez Alea
Taller Nacional y Concurso
de la Radio Joven Antonio Lloga in Memoriam
III Encuentro Nacional
La Radio en la Comunidad
XVII Muestra Audiovisual
El Almacén de la Imagen
Entrar
Programa Paréntesis
Luz Joven
ICAIC
Revista Miradas
El Martí que imaginó Fernando
Entrevista

Por: Yarimis Méndez Pupo

Mayo no es en Holguín un mes como otros del año. Significa para quienes transitan por esta ciudad en jornadas de Romerías, no solo la posibilidad de disfrutar de la obra del artista, sino también de encontrar al creador en cualquier sitio, presto a conversar sobre su obra.

Por estos días, al igual que cientos de artistas de Cuba y el mundo, recorre las plazas y parques holguineros el cineasta cubano Fernando Pérez, quien estrena en esta ciudad su más reciente película, José Martí: el ojo del canario.

El acercamiento a la figura del Martí niño y adolescente que nos propone el autor de filmes emblemáticos como Suite Habana y Clandestinos destacó que su película parte del mismo espíritu de Las Romerías de Mayo, cuando aluden a que “no hay hoy sin ayer”. En su más reciente entrega, este realizador expone una etapa de la vida del Apóstol que significó el antecedente imprescindible del hombre que fue.

Al presentar en Holguín su más reciente producción cinematográfica, Fernando se confiesa muy ilusionado pues nunca había estado en la ciudad de los parques durante este evento del arte joven. “No es mi primera vez en Holguín, pero sí en las Romerías. Había estado aquí anteriormente con varias de mis películas y me acompaña siempre un recuerdo muy lindo de esta ciudad, sobre todo por su dinamismo. Creo que es un evento cultural donde se mueven muchas expresiones artísticas, responde a una tradición y eso siempre es muy lindo.”

¿Qué expectativas tiene Fernando con la presentación en Holguín de su más reciente película, luego de la calurosa acogida que tuvo en la capital?

Al hacer la película de Martí, sobre todo en el período de rodaje, de preparación, edición, siempre me acompañó una inquietud por lo que significa este hombre para los cubanos. La película es una visión muy personal de la infancia y la adolescencia de Martí y me preguntaba si el espectador se reconocería en esto. Hoy, a partir de la experiencia de las emociones y respuesta del público en La Habana, vengo más tranquilo, pero también con inquietudes sobre las diversas manifestaciones que puede provocar. Sé que el público holguinero es amante del cine y espero que funcione bien.

¿Cuánto le aporta la retroalimentación con el público?

Eso es algo que no deja de ponerme nervioso, generalmente no voy a las funciones que a veces quisiera. Soy de los que piensan que una sala cinematográfica respira y uno siente cómo la película va marchando con el público, y esa energía me gusta compartirla, pero cuando es una película mía, me da cierto temor estar ahí, aunque me gusta escuchar lo que expresa el público, sobre todo después que la película ha terminado. Cuando en la calle te reconocen, o te dicen algún comentario, sus mensajes siempre quedan conmigo y me dan ánimo para seguir creando.

¿Ha coincidido su visión sobre Martí con la de muchos cubanos?

Son numerosos los que se han identificado con esta propuesta. He recibido correos, cartas, expresiones en la calle que realmente me llenan de orgullo. Entonces no me siento tan solo, eso es muy importante para un cineasta y cualquier creador. Siento que el cine que hago tiene un público natural en mi país y hasta ahora creo que sí, que mi Martí, aunque no tiene que ser exactamente igual para todos, sí es uno que el resto de los cubanos puede reconocer. No les es ajeno.

Hubo un reconocimiento muy especial hacia la película por parte de Fina García Marruz, ¿cuán importante fue para usted?

Hubo una proyección antes de que la película se estrenara oficialmente, que hicimos para todos aquellos investigadores, historiadores, personas que colaboraron y nos ayudaron en la preparación del filme. No podía faltar ahí Fina, faltó Cintio porque ya no estaba. Realmente yo tenía cierto temor frente a la sensibilidad de la mujer, poeta y autoridad en el tema que constituye Fina. Al día siguiente de la proyección recibí en mi casa a una persona que tocó la puerta y me dijo: “mire esta carta es para usted”. Es de puño y letra de ella. Ahí me expresa su emoción por la película. La guardo con mucho orgullo pues siento que es una visión poética de la película, con el sentimiento en palabras de lo que yo quise decir en imágenes.

¿Cómo ha sido para los actores el encuentro con el resultado final del filme?

Actores de una larga trayectoria profesional como Broselianda Hernández o como Rolando Brito, y también toda esa galería de actores que hicieron personajes secundarios o pequeñas participaciones que agradezco tremendamente, sienten un orgullo muy grande por estar en la película, aún cuando su participación sea pequeña. Están muy felices y reconocidos por lo que han hecho.

A los dos protagonistas creo que la película les ha permitido crecer muchísimo. Sobre todo a Damián, quien interpreta a Martí niño. Es un muchacho muy inquieto, todo lo contrario de lo que da en la cinta, lo cual me demuestra que en él hay una capacidad de actuación muy grande.  Confío mucho en que la vida le va a dar muchas otras oportunidades para que exprese sus inquietudes artísticas. Pasó lo mismo con Daniel, el Martí adolescente, quien continúa sus estudios de actuación en la ENA y ya dentro de un año se graduará. El Apóstol los hizo crecer muchísimo, a ambos los quiero inmensamente.

Después de esta película sobre la niñez y la adolescencia de Martí, muchos se preguntan si habrá otra que llegue más allá, ¿la habrá?

En estos momentos puedo decir sinceramente que no. No me siento capaz de hacer una película sobre Martí adulto porque creo que esa etapa es de gran complejidad, tanto por él como por su contexto. Una cinta no alcanzaría, al menos yo no la veo. Quizás otro la pueda hacer porque nada es imposible, pero siento que es un bosque demasiado intenso, complejo y tengo temor a que no alcance a expresar esa complejidad. Fue por eso que decidí hacer una visión del Apóstol desde la infancia y la adolescencia, para tratar de dar la formación de un carácter. Eso es lo que quiere expresar la película. Estaba todo en ciernes, como una semilla que después florece.

El florecimiento martiano en este momento no me siento capaz de abordarlo. La película me llevó tres años hacerla, fue un proceso muy largo, de mucha identificación, de mucha entrega. Todavía siento que estoy en el siglo XIX, con muchas imágenes dentro de mí. En estos momentos creo que no lo haría, aunque no me gusta ser dogmático, veremos lo que dice la vida.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.