 El efecto dominó del clip cubano ante las nuevas sensibilidades (I)
Por: Yohenia Grant Urgellés
La cosmovisión de la postmodernidad cubana, dado el contexto histórico-cultural que impregna el imaginario cultural en el cual se desarrolla el ambiente cinematográfico, ha incluido una nueva vertiente en la producción audiovisual: el video clip y sus contradicciones en la sustentación de un producto artístico o publicitario. El desbordamiento del canon cultural producido por la música y sus sujetos ante las nuevas tecnicidades y sensibilidades, sobre todo en las llamadas culturas urbanas y juveniles, ha previsto en su lógica evolución y construcción simbólica la perpetuación de la obra musical, ya no solo mediante el formato discográfico, sino también, la representación gráfica del artista y su música en cuestión. Por lo que no se concibe hoy día, amén de las campañas publicitarias afines, que el artista o la productora encargada de su difusión y promoción, exceptúen el video clip como formato que legitima la imagen ideal del artista y su obra.
En un artículo publicado en la Revista Cubana de Radio y Televisión, en Vivo, la autora hace referencia a la manera en que el clip ha sido capaz de transgredir las reglas más tradicionales y constituirse en un lenguaje independiente a partir de la incorporación de los códigos más variados(…)Pero quizás la característica más polémica del video clip musical en Cuba sea su doble función como producto cultural y publicitario, mecanismo esencial en las campañas promocionales de cantantes, músicos y agrupaciones1. Esta fue la premisa que sirvió de punto de partida al panel titulado El video clip cubano en la peña Sin urna de cristal, realizado en la Casa del Joven Creador, y convocada por la Sección de Crítica e Investigación de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia.
En una primera parte del debate, a cargo de Jesús Javier Rodríguez Calderín, profesor de Estética e Historia del cine en la filial del Instituto Superior de Arte (ISA) en Holguín, se planteó abordar el video clip en su directa relación con las industrias culturales y su función en la satisfacción de la audiencia. El mismo, asentado ya en la realización audiovisual, revierte un análisis transversal en la delimitación de una estética propia. No obstante, muchos plantean que ha dinamizado la producción audiovisual, ante un producto que requiere la transformación de lo abstracto en pleno goce y disfrute.
Conceptos básicos que parten del desarrollo audiovisual en la industria cinematográfica fueron puestos en la plataforma de análisis, sobre todo en lo referente a los antecedentes que permiten ubicar al clip en la llamada cultura de masas, para indagar sobre la relación entre industrias culturales y construcción de sensibilidades colectivas e identidades personales, (…) acerca de cómo se construyen desde las propuestas de la industria cultural los sentidos de la autenticidad y la intertextualidad en la promoción de artistas contemporáneos2.
A partir del análisis de Now, de Santiago Álvarez, el profesor del ISA, explicó las particularidades del video musical, para poder hablar -si fuera posible-, de una naciente «teoría» sobre el mismo. Aunque quedó claro para la audiencia que el material presentado no era un clip, aun cuando muchos lo consideran un antecedente por el tratamiento de la música y la funcionalidad de las imágenes asociadas al sonido.
En este caso mereció particular tratamiento su definición como paratexto en función del texto musical; o sea, se suceden dos tipos de narraciones en un mismo producto que no necesariamente deben estar interconectadas en función de estructuras dramatúrgicas, pues se produce un distanciamiento respecto al texto musical. Aunque, debido al uso peculiar de las formas narrativas y descriptivas, del espacio y el tiempo, diferentes efectos y las técnicas más novedosas, el clip genera un texto abierto, polisémico, que renueva el proceso de recepción cultural3.
Cabe entonces cuestionar la finalidad de un producto que parte de una idea meramente comercial, basada en los influjos del mercado discográfico, respecto a su representación audiovisual y a la carga ideoestética que bombardea a un público susceptible, y que parte del contexto social para su representación, rearticulando mediante el reciclaje de imágenes un discurso cultural patentizador de prácticas sociales.
Quizás aquí se focalizan las paradojas de la publicidad y la promoción en medio de la comunicación como ciencia, y su aliada la semiótica, abordado en la segunda parte del panel derivado de las apreciaciones y experiencia profesional de Suselmis Martín Guilarte, profesora del Departamento de Periodismo y Comunicación Social.
Para ella, son evidentes las complejas relaciones que en el campo cultural atañen al clip en su función publicitaria propiamente, puesto que pone en relación a productores y consumidores a través de los medios de comunicación masiva. Esto trae consigo una disparidad en las propuestas audiovisuales. Por un lado, encontraremos proposiciones muy simples, imágenes acompañadas de la letra musical, sin ninguna complejidad ni abstracción interpretativa; y por otro encontramos supuestos cargados de códigos y signos.
Esta representación parte de la percepción del artista sobre la obra en sí, su encargo, y la visión que tenga sobre la sociedad. No podemos olvidar que la creación es inherente a la estética personal, así como a las ideologías profesionales en las maneras de hacer el clip. Sin embargo, es la audiencia la que está sometida al bombardeo de información, y la que representa los códigos planteados, en una producción cultural desvinculada de la realidad, o como planteara Rufo Caballero, la desrealidad, que se construye sobre la base de un mundo de ensoñación, de otra realidad posible.
Sobre el acierto o no de la producción del clip cubano vale dialogar aún. ¿Hasta dónde estamos mostrando un producto que refleje los valores y la identidad nacional? ¿Hasta dónde estamos repitiendo códigos foráneos en propuestas simplistas? ¿Hasta dónde los programas de la televisión cubana encargados de su promoción equiparan la mera transmisión con la oportuna crítica? El efecto dominó del clip no sólo queda en la producción audiovisual, ni en la utilización de lo novedoso. La posmodernidad exige mucho más. Vender el concepto de la canción para dinamizar la popularidad mediante la imagen, requiere de tino en la creación, sustentado en los realizadores y la simbología cultural.
1 Lirians Gordillo Piña: “Género y videoclip, más allá de la pantalla”. en Vivo, Revista Cubana de Radio y Televisión. No.1, junio 2011, p.8
2 Fabio López de la Roche y Jesús Martín Barbero (editores): Cultura, medios y sociedad. Centro de Estudios Sociales. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia. Colombia, 1998, p.16.
3 Yarza Martha Pérez. El placer de lo trágico. Semiosis del video rock en los noventa. Disponible en el URL: www.cervantesvirtual. Com/estudio/.
|