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| El reconocido artista Erick Grass diseñó el afiche del primer Almacén. |
Desvestir las imágenes del tiempo
Por: Yanetsy León González
Foto: Cortesía de Jorge Campanería
Cada año El Almacén de la Imagen pone las cartas sobre la mesa para demostrar que existe una producción distinta a las cotidianas, cuya exhibición no cuenta con el privilegio sistemático de los circuitos oficiales y, en apariencias, es como si no existiera. Sin embargo, hay un flujo constante de material audiovisual.
Vivir en una época puramente visual reacondiciona la imaginación a la ecuación algorítmica de las nuevas tecnologías de la imagen, advirtió el chileno Andrés Tapia Arzúa en días del Festival Internacional de Videoarte, otro evento emergente de la provincia de Camagüey. Se corre el riesgo de ser llevados por el instrumento sin ninguna búsqueda de contenido que no nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos.
En esa zona difusa navegan los jóvenes realizadores.
Sin lógica aparente
La seducción por usar una cámara BETA otorgada a la Universidad de Camagüey a finales de los '80 llevó a Jorge Campanería a hacer un videoarte sobre la llegada de la ruta 9 a ese centro docente, por el desatinado comportamiento de las personas para abordar el ómnibus, en relación con el supuesto nivel cultural de los viajeros de esa parada. Fidel Arango musicalizó y Oscar Hernández editó Sin lógica aparente, único material camagüeyano seleccionado a inicio de los 90 para la Muestra Audiovisual de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en La Habana.
Esta surge de los talleres donde se nuclearon Jorge Luis Sánchez, Tomás Piard, Orlando Cruzata, Alejandro Gil, Juan Carlos Cremata, Enrique Álvarez y Arturo Sotto, entre otros creadores vinculados a instituciones o casas productoras como ICAIC, ECITV-FAR, ICRT y CINED.
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| De derecha a izquierda, Jorge Campanería, un crítico sueco y Fernando Pérez, presidente del primer jurado del Almacén, conformado además por Manuel Alcaide y Juan Ruiz. |
En su retrospectiva desde la semilla de El Almacén..., Campanería cuenta que las personas de provincia estaban en desventaja en cuanto a recursos, conocimientos, praxis: “Jorge Luis Sánchez advirtió que pasarían los materiales por la Isla en casetes VHS y se me ocurrió hacer un evento alternativo. Cuando regreso, hablo con Luciano Castillo, quien me apoyó todo el tiempo. Él me había regalado una fotocopia del libro El almacén de la luz, sobre los mejores directores italianos de fotografía”.
El nombre “almacén” resultaba muy simpático porque no tenía dónde guardar los casetes. Hicimos el evento en el Centro de Salud de la calle Martí, que tenía un buen televisor y una casetera VHS, mucho pedir en aquella época. No fue a nivel institucional, sino personal. Al año siguiente, en 1992, sí fue competitivo y diseñado para participantes de Villa Clara a Baracoa.
En principio, el evento de Camagüey sumó a aficionados, gente entusiasta por el cine, formada en los cineclubes, y que apoyaban como los tuneros Ramón Pérez y Manuel Martínez, que en una ocasión trajeron en tren un videoproyector de su provincia.
Solo Gustavo Pérez trabajaba en el telecentro provincial. Si en sus inicios era contrapartida, El Almacén... se convirtió en evento emblemático de la AHS. Oneyda González, por ejemplo, laboraba en el Centro Nicolás Guillén y se acercó por la pasión de los implicados, que no ganaban un salario por organizarlo y con entereza involucraron, aunque de manera paulatina, a la UJC, al Centro Provincial del Cine y a otras entidades:
Había un grupo muy afín, con sentimientos hacia el arte muy definidos y cultivados de manera muy natural. Entonces eso hacía que fuera muy volitivo, un acto de placer, asegura quien luego presidió la filial de la AHS entre 1994 y 1998, y defendió El Almacén... como espacio aglutinante de la cultura.
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| Varios realizadores han mostrado sus obras iniciales en El Almacén..., entre ellos, Miguel Coyula, quien obtuvo su primer premio en la edición de 1999. |
Buscadores de luz
A los jóvenes realizadores de los últimos años se les ha señalado la falta de unidad y de información acerca de las estéticas que ellos creen haber descubierto, la reiteración de temas de crítica social y de género, el desinterés por seguir investigando el cine cubano. Hay textos de los críticos Gustavo Arcos y Juan Antonio García, donde se polemiza sobre el asunto, incluso sobre el lamento reiterado “por el buen tiempo que pasó”.
Sobre aquel tiempo no hay muchos registros, algunas fotos del archivo personal de pocos y la seguridad de haber exhibido tantos materiales, pero al menos hasta ahora, no es posible visualizar mucho por la controversia o incompatibilidad tecnológica. Las publicaciones impresas enunciaron de manera general las características de las ediciones.
También están los documentos guardados por Luciano, papeles amarillentos, en algunos casos, con mínimas coordenadas sobre lo que realmente pasó: planillas de inscripción, programas, actas de jurados, cartas. Hasta cierto punto, ese vacío de información pueden llenarlo testimonios de los protagonistas, amén de los riesgos del recuerdo, pues la memoria se desdibuja y se bifurca en el sendero de las nostalgias.
Se habla de la pérdida del entusiasmo y de un espíritu distinto. En su texto Almacén en reparación, a propósito de la 19 Muestra, Gustavo Arcos señaló que actualmente confluyen muy pocos interesados, que se repiten los invitados, que no se busca al espectador y, lo peor, que con una Facultad de Medios Audiovisuales en la provincia, apenas los muchachos se incorporan a los debates y exhibiciones.
Entonces urge regresar a los orígenes de El Almacén... para beber de sus estímulos y analizar qué se perdió por el camino.
Salvar el sueño
No se trata de comparar épocas, sino de reinterpretarlas, pues resulta innegable que con sus pro y sus contra, 21 años después, El Almacén... se mantiene dispuesto a adaptarse a los diferentes contextos.
Ha tenido ganancias insondables como la presencia de gente comprometida con la cultura: artistas de diversas expresiones, críticos, especialistas. Dos blasones importantes han sido la incorporación de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños y su beca como premio para realizadores, asimismo el reconocimiento como el proyecto nacional de la AHS en el ámbito del audiovisual.
Frutos de El Almacén... son la Oficina para la Creación Audiovisual Luz Joven, surgida en el 2006 para sistematizar el trabajo de promoción por toda Cuba. Tres años después, la muestra amplió su perfil al incorporar el sistema de pitching La imagen del Almacén, estrategia de producción y financiamiento del ICAIC para los jóvenes de la región centro-oriental. Por el buen resultado con Misericordia, de Maryulis Alfonso, este año se repite el pitching.
Entre las novedades, Reynaldo Pérez Labrada, presidente del Comité Organizador, anunció las proyecciones en comunidades como una manera de buscar al público, talón de Aquiles durante tantos años porque también al principio asistían pocas personas.
Hoy la producción es mayor, pero hay más dispersión, criterio en el que coinciden varias personas consultadas, que además, sugieren la necesidad de otro tipo de estrategias para que los jóvenes realizadores, miembros o no de la AHS, se integren plenamente.
Una luz fundacional nos viene de Campanería: Lo que la gente tiene que entender y el audiovisual transmitir está en una pregunta muy sencilla: ¿qué es el audiovisual?. El audiovisual es el hombre.
A la joven luz*
Yo sé que el tiempo desviste
su joven luz en octubre,
abre sus iris, descubre
un Almacén que persiste.
La nigromancia lo asiste
y la ciudad retenida
mezcla regreso y partida
en su unción de protectora
sabe que su espacio afora
imágenes de la vida.
Gustavo Pérez
*Tomado de la sección “Los poetas del Almacén”, del boletín Luces, publicación de la AHS que circuló en la muestra de 1997.
Pies de fotos
Programa General XXI Muestra Audiovisual “El Almacén de la Imagen”
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