
Crear desde el hogar
Por: Samuel Orgado
Como periodista de Radio Progreso, Rosa María Godoy de Armas es probablemente una de las pocas realizadoras cubanas de radio que crea en un pequeño espacio de la sala de su casa. Hace ya algunos años se las ingenió para hacerse poco a poco de un pequeño estudio de grabación, donde concibe los materiales con un equipamiento mínimo, pero eficiente.
Ha sido galardonada, entre otros lauros, con más de treinta premios y menciones en festivales nacionales y provinciales del medio, en los concursos Caracol de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y en Festivales de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en las categorías de mejor guión, musicalización y dirección.
¿Qué opina su familia sobre la idea de trabajar también en el hogar?
Viven lejos de mí, en la actual capital de la provincia Artemisa, pero creo que están orgullosos de que pueda redactar, grabar, editar, musicalizar y locutar mis propias realizaciones radiales sin depender de otros.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de trabajar en casa con las nuevas tecnologías para hacer radio?
Mira, tiene como ventajas que lo haces en el horario que desees y no sujeta a los turnos de edición que te asignan en la emisora. Por otra parte, realizas a tu manera y perfeccionas sin escatimar el tiempo. Puedes buscar información, redactar, guardar y después pre-editar las grabaciones. O sea, puedes hacerlo por pasos y no todo en un mismo día.
Como desventajas, puedo decirte que me ocupa mucho tiempo. Me roba horas de descanso, me desespera cuando envío por correo un programa para la emisora y a veces se demora mucho en llegar, sobre todo si está contra la salida al aire de un espacio. También hay un desgaste de los medios de trabajo los cuales son personales y en caso de roturas hay que asumir todos los gastos, etc.
Obviamente, eres una apasionada del medio…
La radio siempre me apasionó, desde la universidad. Para mí siempre fue un desafío la enorme posibilidad de síntesis que te da, de incorporar tantos recursos como la voz, la música y los efectos para lograr un producto final que, al escucharlo, se convierta en imagen. Además de tener la inmediatez, el alcance y la oportunidad de llegar a muchas personas a la vez. La radio es magia, cercanía al oyente, retroalimentación, es formar parte de los hogares donde se le escucha.
¿Cómo llegas a la radio?
Cuando me gradué por la Facultad de Periodismo de la Universidad de la Habana en 1987, me ubicaron en Radio Artemisa; allí hice el servicio social durante tres años. Fui reportera, directora, escritora de programas y jefa del departamento informativo. Esa fue mi escuela y me convencí de que lo mío sería siempre la radio. Aprendí a grabar, editar y musicalizar con las viejas máquinas de teclas. Me hice locutora y obtuve los primeros reconocimientos.
Eres miembro de la Asociación de locutores de la UNEAC y estás evaluada como locutora de primer nivel de manera excepcional. ¿Cuándo despunta tu interés por este tipo de comunicación?
La locución me viene desde niña. Siempre declamaba en los actos. Una vez ya como periodista de la radio, tenía que incorporar la locución para darle vida a mis trabajos. Si lees tus propios trabajos es mejor porque conoces la intención de cada palabra. Comencé a hacer locución desde Radio Artemisa. Recién graduada, hice un estudio de postgrado que duró dos años. Los profesores fueron los mejores locutores: Moreno de Ayala, Antonio Pera, Ángel Hernández, Manolo Ortega, entre otros prestigiosos profesionales.
¿Cómo llegas a Radio Progreso?
Después de Radio Artemisa, pasé a Radio Cadena Habana, la emisora matriz de la provincia habanera en aquel tiempo; allí fui reportera y dirigí programas como Después del mediodía, pensado para los campamentos agrícolas del territorio. También realicé el espacio Enfoques y otro que se llamaba En la calle.
A Radio Progreso llego tres años después, en 1993. Había necesidad de reporteros para una programación informativa más amplia. Hicieron pruebas, me presenté y obtuve la plaza.
¿Quiénes eran tus periodistas de referencia en la emisora de la familia cubana?
Julio Batista, Carlos Garcés y Gladys Pérez. A ellos y otros les debo mucho de lo que aprendí sobre realización radial. Incluso cuando no trabajaba en el departamento informativo fueron radiados documentales de mi autoría en el programa Gente como tú, de gran audiencia.
¿Por qué prefieres la realización?
Porque me da más posibilidades de utilizar todos los recursos que brinda la radio. El producto terminado puede ser más cinematográfico, atractivo para el oyente. Me da la posibilidad de crear, inventar, soñar, de lograr una obra artística más acabada. Siempre lo que más me ha gustado es la realización radial: los radio documentales, reportajes, aunque no descarto el periodismo noticioso.
¿Cuáles son los retos del departamento informativo de Progreso a sus ochenta y un años?
Al ser Progreso la emisora de la familia cubana, los periodistas que trabajamos en ella, según mi criterio, debemos ir más a la parte humana de la noticia, no a la noticia como tal, sino al protagonista, al hombre o mujer que hacen posible el hecho noticioso.
Debemos diferenciarnos de las otras emisoras de radio, reflejar a la familia, la cotidianidad de la vida en el país con sus aciertos y desaciertos. Hacer un periodismo más cercano al hombre y la mujer que nos escucha, un periodismo en el que se vean mas reflejados su quehacer, sus problemas, sus sueños, sus aspiraciones, un periodismo más creíble.
¿Qué significa la emisora para usted después de dieciocho años de trabajo en ella?
Es el lugar donde he realizado parte de mis quimeras. El trabajo en ella me ha permitido conocer a compañeros muy valiosos, tener amigos, obtener premios, reconocimientos, participar en eventos de gran envergadura, tanto en el país como fuera de él, pues he sido enviada especial de la radio cubana a varias coberturas en el exterior.
¿Cómo evalúas tu labor periodística en el medio?
Creo que eso lo deben decir otras personas. Pero aunque he logrado varias cosas, siempre falta mucho más por aprender y hacer. |