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Con dos que se quieran: Las virtudes del diálogo inteligente

Este año, apenas unos días después del iniciado mes de abril, la televisión cubana comenzó a transmitir Con dos que se quieran, una suerte de viaje a lo interior-esencial de la cultura cubana, a partir de las confesiones de sus protagonistas.

Nacido, como le gusta decir a su creador, desde el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, el barrio de Lezama Lima, donde están enclavados los legendarios estudios de sonido ICAIC, el programa ha permitido en encuentro muy singular con artistas, escritores, intelectuales: figuras, hoy, imprescindibles de la cultura de la nación.

Para ello han unido, voluntades y recursos, el Ministerio de Cultura, el Instituto Cubanote Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), la Agencia Cubana de Derecho Autor Musical (ACDAM) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); todos han apostado por el proyecto, y hoy seguro se sentirán orgullosos de la obra que están realizando y de la recepción que ha tenido entre quienes, como simples espectadores, la recibimos cada semana. A extender estos diálogos, más allá de las pantallas televisivas y las fronteras territoriales, ha contribuido el sitio Web Cubadebate, que ha permitido la interacción con un público diverso y una retroalimentación inusual, en la que los realizadores han podido ir tomando el pulso de su aventura artística.

Hace unas jornadas, y sin sospechar la presentación de esta tarde, tuve el privilegio de asistir a una de las sesiones de grabación del programa, donde pude apreciar eso que popularmente llaman “química” entre los miembros del equipo de realización, integrado, por cierto, por experimentados y talentosos artistas que por años han laborado en las producciones del cine cubano; con una gran familia que siente respeto y pasión por la obra que juntos hacen. A ellos, que anónimamente están hoy aquí, se debe en gran medida, el resultado.

Este proyecto ideado, escrito, conducido y dirigido por Amaury Pérez Vidal ha demostrado que con inteligencia y buen gusto es posible diseñar, desde la cultura y sin hacer concesiones, propuestas de mucho rigor y calidad que alcancen la aceptación y el reconocimiento popular.

Es Amaury provocador, pues consigue desnudar a sus invitados, acceder respetuosamente a sus más recónditos secretos, y aunque él me ha dicho: “lo que yo hago lo puede hacer cualquiera”, sus televidentes sabemos que no es cierto. Domina con maestría el arte de interrogar. Es un comunicador que el pueblo reconoce como suyo. Su don es parte de una herencia familiar. Y ahora en “Con dos que se quieran”, confluyen el conductor, que le viene de su madre Consuelo Vidal y el director, que recuerda y rinde tributo a su padre Amaury Pérez.

Su perspicacia, locuacidad, unidos al dominio que tiene, a su fuerza de amistad y preparación, de la vida y obra de sus interlocutores, logran un ambiente distendido, familiar, íntimo en el que el entrevistado se siente como en su casa.

En sumando de imágenes, donde pareciera que todo tiene que ser explicado con ayuda de la foto o del video, Amaury ha preferido, como para no romper la magia de la intimidad que provoca la confesión: la imagen del gesto, el color de la palabra, el valor de la imaginación. Nada debe distraer el diálogo.

Frente a nosotros, y provocados por el amigo amable, por el entrevistador, acucioso, han desfilado hombres y mujeres comunes, convertidos a los ojos de quienes habitamos esta Isla, en seres especiales por la obra que cada uno ha conseguido crear. Penetrar en sus vidas, conocer anécdotas personales, ahondar en sus sentimientos, descubrir sus espacios más íntimos, reconociéndoles modestia, sinceridad y grandeza, son algunas de las muchísimas razones por las que hay que agradecer a los realizadores del espacio.

Los dos primeros volúmenes, en una edición preliminar, que se presentan esta tarde sábado en formato de DVD bajo el sello Video ICAIC, y que forma parte de una colección que contendrá los sesenta programas que sus realizadores se han propuesto hacer, recogen las ocho primeras entrevistas que fueron transmitidas entre el 6 de abril y el 25 de may del 2010, por el canal Cubavisión, de la televisión nacional.

Desde la pequeña salita de Prado y Trocadero, cada invitado, la mayoría de ellos están junto a nosotros esta tarde, han ido revelando sus vivencias, historias personales que aportan claves para entender momentos trascendentales en la vida de esta país y de su gente; en las voces de todos: el compromiso con Cuba, y el orgullo infinito de ser habitantes de esta tierra y haber vivido intensamente estos años difíciles y extraordinarios.

Los que lleven estas ocho entrevistas a su casa, seguro volverán a compartir emocionados, la modestia con que Rosa Fornés, cuenta que “ha recorrido casi el mundo entero, pero que siempre va como artista cubana”; el modo en el que el virtuoso Frank Fernández revela que “Mayarí, el espíritu de su madre y la Revolución Cubana son talismanes poderosísimos que lo acompañan siempre”; la convicción con que uno de los más grandes bailarines que ha dado la Isla, Carlos Acosta, confiesa que “Cuba es una sola y la lleva dentro”; o la sincera declaración del poeta Miguel Barnet de que “no hay amor más bello que el amor platónico” y o resume acudiendo a esos bellísimos versos suyos que rezan “pero no vengas porque realmente lo que yo quiero es  esperarte”.

En estos volúmenes, en los que Amaury consigue avanzar a saltos por entre los recuerdos de sus entrevistados también están los de Isabel Santos, uno de los rostros de nuestro mejor cine cubano, quien se piensa allá, en el lejano batey camagüeyano de su infancia, como “una niña con muchos sueños y se descubre muy miedosa para otras cosas de la vida, pero no a la hora de trabajar”, José María Vitier, ese músico cuya obra constituye banda sonora de los más importantes momentos de nuestra epopeya cotidiana define que el verdadero servicio público que hace el arte es enaltecer al hombre, es hablarle de que la belleza es posible. Con desenfado y gracia criolla el raigal pintor Eduardo Roca (Choco) cuenta cuando con doce o trece años viene desde su natal Santiago de Cuba a estudiar  a la Habana… y ratifica su convicción de que “ser cubano es una religión… y fuerte”. Mientras la trovadora Liuba María Hevia, quien antes de comenzar a grabar el programa ha pedido a su tirano-entrevistador que no le haga preguntas de “pensamiento” porque ella es “fragancia”, cierra sus confesiones con una finísima y profunda declaración de compromiso: “siempre he tenido la sensación o casi la certeza de que he viviendo en otro lugar no iba a ser una mujer feliz- dice y luego agrega- yo creo que mi país está en todo lo que hago”.

Aunque sé que ni Amaury, ni los demás protagonista y corealizadores se lo propusieron como idea primaria, estos DVD que recogen las entrevistas de “Con dos que se quieran”, constituyen un legítimo documento testimonial para la posteridad, que habla con absoluta transparencia de la sensibilidad de quienes son desde su obra, hacedores de lo mejor, y por tanto, de lo trascendente de la cultura cubana de estos tiempos. Salvado está ese patrimonio de la nación, para nosotros y para as generaciones por venir.

Muchas Gracias.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.