Barcelona, una ciudad de tanta soledad
Por: Mayle González Mirabal
Desde que debutara en el cine en 1978 con Ocaña, retrato intermitente, Ventura Pons siempre ha encontrado en Barcelona el escenario para sus películas. La ciudad vista por tantos artistas, le ha servido a este director para contar a través de sus personajes la soledad que puede vivirse rodeado de muchas personas.
A la deriva y Barcelona (un mapa), se exhibirán este mes como parte de un ciclo que incluye ocho de sus más exitosos filmes. Dos historias que se centran en las actuaciones, que buscan cautivar a través del aislamiento de sus personajes.
A la deriva basada en la novela Àrea de Servei de Lluís-Antón Baluenas cuenta la historia de una mujer que vive y sueña en solitario. Después de dos años trabajando para una ONG en África, Anna (María Molins) regresa a España y se contrata como guardia de seguridad en un centro de salud a las afueras de Barcelona. Pasa unas semanas en un camping desierto y después se instala en el estacionamiento de un área de servicio en la autopista.
Conoce a Giró, un joven ingresado por orden judicial en el hospital donde trabaja. Una extraña atracción por él la lleva a obsesionarse con el muchacho, con quien comienza una relación más enfermiza que feliz. La inconformidad con su presente y la necesidad de huir hacen que Anna no logre rehacer su vida y el retorno a África se convierta en su mayor sueño.
La película, llena de personajes ermitaños que no saben muy bien a donde van, habla de la amistad, el desarraigo y la necesidad de estar acompañado. A la deriva se filmó cámara al hombro y esto supone el desasosiego que siente su protagonista, la constante variedad de sus sentimientos y sus inseguridades. Nada creativo, ante los trucos narrativos que se han vuelto más bien vicios en el cine. Está montada a base de secuencias cortas para lograr un ritmo (poco dichoso), donde lo más importante es el mundo interior de la protagonista.
Inspirado en la obra teatral Barcelona, mapa de sombras de Lluïsa Cunillé, el director muestra la ciudad a través de la vida de seis personajes. El eje de la cinta es un matrimonio de ancianos interpretado por Núria Espert y Josep Maria Pou. Uno de ellos se entera que morirá pronto y decide desalojar a sus inquilinos porque prefiere estar solo para cuando llegue el momento. Barcelona (un mapa) fue rodada en las habitaciones de la pensión y la cámara solo abandona la casa para explicar a través de flash back lo que no logran resolver los diálogos.
Una profesora de francés que únicamente sale en las noches, un ex futbolista a quien su mujer ha abandonado, una joven camarera inmigrante embarazada y un médico que sueña con incendiar Barcelona, descubren sus secretos y aparecen así temas como el travestismo, el incesto, la homosexualidad y el adulterio.
La cinta se queda mayormente en el ensayo de la obra teatral. El uso casi constante del plano-contraplano entre un personaje y otro, aunque realza las actuaciones, limita la película a una sucesión de conversaciones entre dos. No obstante, Ventura Pons logra una atmósfera intimista y reveladora que delata una sensible mirada sobre la ciudad mediterránea. |