Apostar por el audiovisual
Por: Cosette Celecia
Jóvenes realizadores del audiovisual, tanto del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), como del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), así como creadores independientes, confluyeron en el espacio de debate dedicado a esta especialidad durante la semana de la cultura que la AHS organizó en la UNEAC, en el cual un panel de especialistas, con el profesor Rolando Mesa como moderador, condujeron el diálogo por las aristas más polémicas y sensibles de la producción y la difusión audiovisual en nuestro país.
Acompañados también por representantes de las instituciones y de la academia, en el encuentro se volvió sobre la necesidad de salvaguardar nuestros valores identitarios desde el privilegio de la transmisión de materiales de producción nacional y una vez más, se expuso la necesidad del diseño de una programación en nuestra televisión que se hilvane con mayor coherencia a la política cultural del país.
Los espacios en la televisión están llenos de documentales y audiovisuales en general de procedencia extranjera, así podemos ver los documentales de Discovery Channel que nos muestran cómo se ensambla un Mercedes Benz, o cualquier tipo de maquinaria de última tecnología, por poner un ejemplo, mientras no aparecen los materiales cubanos que se están produciendo desde diferentes ámbitos y que tienen que ver con nuestra realidad. El diálogo con las producciones foráneas también es esencial, pero debemos garantizar espacio para nuestras producciones, refirió Rolando Mesa, quien agregó al respecto, repletamos nuestra televisión de los materiales más banales de Estados Unidos: teleseries, películas, materiales que contienen los elementos del american way of live, en detrimento de nuestra cultura nacional, y sobre todo, de lo que se produce, no desde las instituciones, sino de modo autónomo, por ejemplo, por los Nuevos Realizadores.
Mientras Juan Carlos Travieso, realizador y director de televisión invitado al panel se refirió a la censura -acción que cobra, en su opinión, carácter cíclico- y a la repercusión de ésta sobre las obras y sus realizadores, así como sobre el propio público para quien es en casi siempre incomprensible la marginación que sufren determinados materiales. Últimamente se han proyectado obras que estuvieron censuradas hace algún tiempo, refirió -y algunos pensamos, por ejemplo, en el Tele Play Los aretes que le faltan a la Luna-, pero al mismo tiempo se censuran otras nuevas que tal vez más adelante sean transmitidas y otra vez nos preguntaremos qué tenían que no podían ponerse, agregó.
También Magda González Grau, presente en el encuentro, hizo referencia a esta problemática y sus causas. La política editorial de nuestra televisión, que es vaga, se presta a múltiples interpretaciones que no pueden ser nunca las de una sola persona, esa que por su cargo tiene la potestad de decidir qué sale o no sale al aire. Debe haber conciliaciones y los límites deben ser sensibles, expresó Magda y acotó que en ese sentido, la Muestra de Nuevos Realizadores siempre trata, en cada edición, de transgredir los límites.
Travieso por otra parte, expresó la necesidad de otorgar mayor espacio a los jóvenes en la televisión, para quienes todavía, a pesar de algunos avances, es prácticamente inaccesible el dirigir espacios estelares. La televisión debe ser renovada y para eso es esencial la presencia de jóvenes que dirijan programas, pero también deben ser nuevos o traer nuevas concepciones los profesores que enseñan a hacerla, así como quienes dirigen las instituciones, expuso Juan Carlos, para quien el reto y la necesidad de hacer una televisión más cercana a la gente, no debe ser desde lo explícito, sino desde la efectividad del mensaje.
Este joven director, en contraste, reconoció la labor del ICAIC en el apoyo a los noveles creadores a través de la Muestra de Nuevos Realizadores y de la crítica que se genera desde El Bisiesto Cinematográfico, la publicación que acompaña esas jornadas, pero, apunta, luego este trabajo no encuentra continuidad en otras instituciones.
Reynaldo Pérez Labrada, presidente de la AHS en Camagüey y otro de los realizadores invitados al panel expuso por su parte, ante las demandas de algunos de mayores y nuevos espacios de difusión para las obras de los jóvenes realizadores, que hay que aprovechar los espacios ya existentes y sobre todo los alternativos, entre los que destacan La Muestra, y más recientemente los espacios de exhibición organizados por la AHS en el Pabellón Cuba. Esos son espacios con los que ya contamos y sin embargo, no siempre son lo suficientemente concurridos, incluso a veces, el público es mínimo, por lo que debemos aprender a trabajar para distintos grupos de público dentro de los jóvenes y lograr una mayor promoción de esos espacios, apuntó.
Gustavo Arcos, profesor y crítico se sumó desde el público a esta reflexión al referir los retos de las muchas y nuevas formas de acceder al audiovisual, un elemento que va en detrimento de la asistencia a los cines. En eso influye también la promoción que se le da a las carteleras cinematográficas, e incluso, a los propios espacios dentro de la televisión que exhiben propuestas de audiovisuales interesantes y cuya difusión es prácticamente nula, afirmó.
Arcos rememoró que durante su participación en la más reciente edición de El Almacén de la Imagen, en Camagüey, apenas había espectadores. Hay que activar la comunicación y la promoción sobre todo en los centros docentes para ganar el público que constituyen universitarios y estudiantes de escuelas de arte, precisó.
En tanto, Ivonne Cotorruelo, productora de audiovisuales y también entre los panelistas, expuso sus criterios en torno a los desafíos que presupone el mayor acceso que hay hoy a las nuevas tecnologías. La democratización de los medios ha traído muchos nuevos autores, pero también muchos falsos autores, como dijo Alfredo Guevara, por lo que no todas las producciones pueden ser comercializadas, por ejemplo porque no todas tiene la calidad necesaria o porque, aunque sean propuestas interesantes, a veces los realizadores no dominan elementos esenciales como los referentes al derecho de autor y entonces musicalizan sus obras con cualquier tema o se apoyan en imágenes de cualquier otra película y eso es una limitante, comentó Ivonne, quien sugirió que las instituciones propicien talleres sobre derecho de autor u otras temáticas que puedan interesar a jóvenes realizadores sin una formación académica en la especialidad.
De este modo culminó un diálogo en el que resaltaron el compromiso de los jóvenes realizadores con su arte y su función social y en el que, aunque no participaron funcionarios que pudieran dar repuesta a algunas de las inquietudes en torno al trabajo de las instituciones, fundamentalmente del ICRT, no quedaron inconformidades por abordar de modo crítico. |