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Animación cubana: “Dominar el guión para hacer maravillas”
ENTREVISTA

Por: Yarimis Méndez Pupo
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“La cuarta edición ha sido muy diferente a las tres anteriores”, señala Aramis Acosta como primera particularidad del Cubanima 2010, cuando le pregunto sobre las características que han marcado al certamen en esta ocasión. Las tres ediciones anteriores agruparon todas las manifestaciones del audiovisual: cine de ficción, documental, cortometrajes, siempre dirigidos al público infantil y adolescente. Sin embargo, la cuarta entrega del evento permitió a participantes, espectadores y jurado, centrarse solamente en el cine de animación.

“Se presentaron 90 títulos de trece países. La mayor participación fue cubana, y  no solo de los estudios del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC, sino también de la televisión y como algo muy interesante, se presentaron obras de creadores independientes, jóvenes con los medios y los softwares en casa, que se lanzaron a hacer realizaciones en animación, con temas y estéticas bien interesantes”, destaca Aramis.

“En el caso de Latinoamérica, casi todos los países del continente estuvieron representados en el Festival, fundamentalmente se destacó Argentina que es el país que casi siempre trae mayor cantidad de obras. Por Europa se presentaron películas de Noruega, Alemania, Finlandia, Portugal, Inglaterra, España, Italia, Holanda. La acogida a la convocatoria fue muy buena, precisamente por el déficit de festivales de animación que existen a nivel mundial.”

¿Qué estéticas predominaron en esta cuarta edición?

Como Presidente del Comité de Selección tuve que ver las noventa películas que se presentaron, para hacer una selección que respondiera a los estatutos del Festival. La variedad temática y estética fue una de las principales características del evento. Aunque se dirige a niños y adolescentes, los temas difieren: iban desde lo más didáctico para niños muy pequeños que emplean por primera vez el conocimiento de los colores, hasta temas más complejos, con cierto abstraccionismo en su concepción, en su diálogo, en su línea temática, dirigidas fundamentalmente al adolescente.

Estéticamente hubo un recorrido amplio. Se presentaron las animaciones más convencionales de dibujo sobre papel-- incluso algunas con un gran por ciento de la estética Disney, como la animación completa, el dibujo casi perfecto--; y otras que recorren las semi animaciones, animaciones hechas por flash, animación por recorte y lo que más llamó la atención fue el boom del stop motion, o animación corpórea con muñecos. Un boom que sobre todo se está dando en Europa y que en este festival tuvo una gran presencia.

¿Cómo valora la producción de animados cubanos, con respecto a la calidad de las obras foráneas que se presentaron en el Festival?

Una característica que se está dando en el mundo de la animación es el no empleo del diálogo o el mínimo empleo de ese recurso. El cine de animación te permite, mediante lo gestual, mediante la exageración y la caricatura, transmitir toda una serie de conceptos, de mensajes, de ideas, y esto se está dando en los diferentes festivales del género, donde un punto común es ver la reproducción del cine de animación sin diálogo o con un empleo mínimo. Eso es algo muy diferente a lo que hacemos nosotros, que veces tenemos una banda sonora muy barroca, muy sobresaturada de diálogo. Generalmente nuestros dibujos están diciendo lo que vemos. Una de las dos partes sobra: o dices, o exhibes. Por eso pienso que es bien interesante para los realizadores ver lo que se está haciendo en el mundo y cómo hacemos nosotros el discurso cinematográfico.

Por otra parte, hay una tendencia a la experimentación formal. El cine de animación te permite hacer muchas cosas y que el público las capture, las interprete, sin rechazar lo que está viendo porque pertenece a un mundo exagerado, a un mundo caricaturesco. A veces nosotros insistimos en la perfección formal, en la exageración y la meticulosidad del fotograma que estará dos segundos en pantalla. Sin embargo, hay otros realizadores que son más sueltos, más valientes, más osados a la hora del discurso estético. No quiere decir que nuestro cine sea totalmente así, pero sí hay una tendencia sobre todo al empleo del diálogo y también diría que tenemos algunos guiones con moralejas muy evidentes, un discurso que el espectador reconoce hacia dónde va, que no sorprende.

No es así lo que se recibió de otros países. Vi un corto de una joven noruega, su primera experiencia, basado en el régimen hitleriano. Está en el animado la figura de Hitler y su ejército, y sabemos lo que representa en cuanto a psiquis, a movimiento de masas, lo que representó para la comunidad judía, y ella trasmite eso de modo humorístico. Es una comedia donde Hitler y su ejército bailan ballet clásico y asumen las posturas de las bailarinas, no del bailarín. Detrás de esas imágenes simpatiquísimas, está todo un mensaje del horror que fue ese ejército, de lo que representó la figura de Hitler, quién fue, cómo se suicidó…Brinda mucha información a través de una comedia muy bien realizada con el mínimo de recursos sonoros. Eso me llama mucho la atención y trato de discutirlo con las nuevas generaciones, que creo, tienen que lanzarse más a lo experimental, para no seguir el camino trillado de conclusiones que ya conocemos de antemano.

Igualmente vi historias con cierto nivel de abstraccionismo, lo que también es válido. Soy de los que defiendo que en cualquier medio, sobre todo en el arte, si no se abren puertas para que las nuevas generaciones se equivoquen, vamos a estar siempre resbalando sobre el mismo lodo. No se puede esperar a que los  jóvenes tengan cuarenta años para dirigir su primera película, porque eso es un error. Desde los veinte años tienes que estar ya dirigiendo, editando, musicalizando, haciendo lo que te interese. No se puede esperar llegar a la edad de quién se consagró para hacer lo que quieres, pues se pasa el tiempo y en ese sentido, no solo los jóvenes realizadores del ICAIC; sino del ISA, del ISDI, de la televisión, y también los creadores independientes, hacen cosas interesantes, hay un cambio de estética, temas que se están abordando por caminos interesantes. Después se pueden pulir detalles, pero hay un discurso narrativo en nuestros jóvenes realizadores que realmente resulta novedoso, con cierta tendencia a lo contemporáneo.

¿El trabajo que realizan los Estudios de Animación del ICAIC es entonces integrador, está dirigido a aunar a esos jóvenes?

No puede ser de otra forma. Nosotros defendemos eso a capa y espada. No es posible tratar de establecer una producción, un sistema de discursos artísticos, sin la incorporación de las nuevas generaciones, no es posible porque de lo contrario continuaremos siempre hablando de los mismos discursos, hablando de nuestros propios éxitos, tratando de ocultar nuestros errores y dejando detrás un potencial que tienen cosas muy novedosas que decir. Si esas puertas no se abren, los siete pisos de dibujos animados del ICAIC no funcionarían. Defendemos eso, se corren riesgos porque hacer cine cuesta y debes tener una conclusión que puedas exhibir, con la que puedas competir, que puedas vender, pero creo que ese riesgo es necesario. Que el propio realizador se ponga su techo, no le toca a la industria hacerlo. Unos quedarán en el camino y otros no, como ha ocurrido siempre en todas las manifestaciones artísticas.

En ese recorrido una de las cosas fundamentales que las viejas y nuevas generaciones deben tomar en cuenta es el guión cinematográfico. Podemos poner los mejores pintores, los mejores escenógrafos, las mejores bandas sonoras que si la historia no interesa, no está bien contada, es entonces un audiovisual que no trasciende. He visto obras realizadas de la manera más simple, pero con historias interesantísimas y muy bien narradas que han trascendido, precisamente por el discurso que están dando. Hay que insistir en el guión cinematográfico, en el dominio de esas herramientas.

Actualmente se observa una explosión de hacedores de dibujos animados, sin embargo hay quienes opinan que no existe una correspondencia entre la cantidad y la calidad de las producciones, ¿cuál es su valoración al respecto?

El personal del cine de animación sobre todo debe tener un dominio plástico, porque es un cine que se mueve a partir de ese sostén, de cualquiera de las manifestaciones del diseño. Ha sido recurrente ver cómo se prioriza este dominio de la estética, pero a veces hay que dar otros talleres. Ya dominas la técnica, ya tienes un sofware que te permite reproducir la estética, entonces es necesario dominar un lenguaje. El cine de animación responde a un lenguaje cinematográfico, a un lenguaje  de la comunicación. Eso se da a través del guión, es una herramienta fundamental. Después se puede perfeccionar la técnica. Para una generación que conoce tanto de computación es muy fácil que se hagan cosas desde la casa, con la tecnología, pero hay que dominar primero el guión, así se pueden hacer maravillas.

No existe desgraciadamente una escuela de animación en Cuba. Existe la Escuela Internacional de Cine que no agrupa el dibujo animado y ahora hemos hecho una Facultad de Medios de Comunicación para los estudiantes cubanos, que tampoco contempla el cine de animación. En el Instituto Superior de Diseño muchos estudiantes se han lanzado a hacer su Festival, Animia, del cual he sido jurado y he visto cosas bellísimas, pero falta una escuela. En el ICAIC se forman las generaciones de animadores. Nos corresponde darles clases a las nuevas generaciones para que exista una facultad, un instituto, una enseñanza del dibujo animado cubano, algo que definitivamente dejará su impronta en la calidad de las producciones.

¿En ese sentido, que caminos cree que abra el Cubanima 2010?

Hay una serie de relaciones con escuelas formadoras de animadores, se pretende que interactúen con el personal del cine de animación. Al no existir una facultad, por lo menos queremos convertirnos en esa sede formadora de generaciones de las distintas especialidades del cine de animación, en los propios estudios del ICAIC. Parece que eso será muy pronto.

Por otra parte vamos a retomar lo que para mi ha sido uno de los mayores retos dentro del cine de animación: los talleres infantiles. Queremos que los niños hagan sus propias películas, que aprendan a hacer guiones, de hecho ya tenemos catorce talleres realizados, o sea catorce películas hechas por niños de primaria. Ellos aprenden a hacer el guión, la animación, los colores, las voces, le ponen la música y nosotros simplemente ponemos la industria para que los produzca. Respetamos sus guiones y sus diseños, no nos importa cuán desproporcionados pueden estar los diseños o qué es lo que ellos quieren decir en el guión, de hecho una adaptación de King Kon, la tan reconocida película de ficción, se hizo en un taller infantil con niños cubanos, donde al final el gorila desprecia a la rubia y se lleva a una mulata despampanante que estaba desnuda dándose una ducha. Le respetamos ese final y se hizo así.

¿Tiene el ICAC proyecciones para impulsar el trabajo de creación de animados desde otras provincias del país?

Ahora tenemos una primera filial del ICAIC en Holguín--Anima--. Estoy muy sorprendido porque hay un dominio, sobre todo en el diseño y en la animación 3D, que es respetable. Ellos llevan tiempo insertándose y preparando un personal en la marcha de la producción, sobre todo con videos musicales, con cierta experimentación conceptual en lo que están haciendo. Ahora se han lanzado a adaptar Abdala de José Martí, con unos diseños muy contemporáneos y artistas todos de la provincia. Son jóvenes con un impulso y una creatividad impresionante. Han obtenido premios en un festival interno que hacemos para evaluar la producción del año, El voláo. Detrás de ese título tan informal hay un trabajo bien serio y se entregan premios en todas las categorías. Eso crea una competencia interna muy bonita. En ese sentido, Anima, de Holguín, se ha dejado conocer entre nuestros realizadores.

Cienfuegos, Camagüey, y Pinar del Río también están pidiendo repetir esta experiencia que hemos realizado en Holguín. Algo que queremos hacer poco a poco, con mesura.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.