Una carrera para colorear lienzos ENTREVISTA
Por: Mariana Camejo
“No quiero sentirme al descubierto”, asegura, a pesar de plasmar sus sentimientos en el lienzo desde muy niña. Meticulosa, detallista y hasta un poco introvertida resulta esta muchacha de 18 años que pinta, esculpe, diseña y piensa a niveles profundos y complicados.
La única forma de sentirse tranquila siempre ha sido al trabajar entre pinceles y colores, aunque es poco o nada impulsiva, salvo algunas raras excepciones. Dedica su tiempo a ser artista y a mejorar para seguir en este mundo de imágenes y emociones toda su vida.
Ya al terminar el tercer año en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, Daneris Flores Osoria afirma con decisión que no le interesa la fama, solo espera madurar con los años en muchos sentidos.
¿Por qué pintaste paisajes durante años?
“Me gustaba y debía descubrir mucho en cuanto a técnica, hasta no sentirme un poco satisfecha, me era imposible terminar. Los paisajes me permitieron expresarme desde niña aunque de cierta forma, porque llevan una manera específica que te limita.
"Ahora, en San Alejandro, es diferente. La escuela nos provoca el comenzar una búsqueda de la energía en ti, las características que normalmente no notamos. Los profesores te retocan para traer a la luz toda esa efusividad creadora escondida en los artistas”.
¿Cómo te sentiste cuando, al terminar noveno grado, no pudiste entrar en la academia?
“Destruida, como si hubiera perdido un familiar querido. Por las mañanas, durante los primeros tres segundos yo era feliz, pero los tres siguientes, al recordar que no había aprobado las pruebas, me creía en una pesadilla por ver tronchados la esperanza y el sueño de mi vida. Esos momentos me dejaron secuelas, nunca más he vuelto a sentirme segura, firme con respecto al futuro”.
¿Cómo decidiste entonces dedicar un año solo a lograr ingresar en la escuela?
“En la vida múltiples veces nos sentimos limitados en muchos sentidos, pero en otras ocasiones, tenemos las sensación de que debemos hacer algo. No creo que me haya aferrado por capricho a San Alejandro, pero estoy segura de que nací para pintar, no me veo en nada más.
“Rechazo toda posibilidad de decir cuando tenga nietos: “Yo quise ser pintora”. No me gusta esa imagen. En todo caso les contaré que fui lo que quise ser y para ello es necesario ir contra la corriente y enfrentar barreras, aunque lo demás esté en peligro”.
¿Qué te interesa pintar hoy?
“Con respecto a lo formal no tengo límites, pero en lo relacionado al contenido, me interesa la crítica social, sin acercarme a la política. Las preocupaciones de la sociedad, las actitudes de las personas… presto mucha atención a esas cosas.
“Alienación, mi tesis de dibujo, no es mi primer trabajo de este tipo, no obstante es el más sólido, porque me propuse metas y las cumplí.
“De niña siempre fui un poco reservada. Tal vez por tratar de conocer a la gente, me callaba y observaba, lo cual se volvió una costumbre de mayor. Esta forma de ver la vida, si la he mantenido tanto tiempo, merece que le dedique mi obra, no para arreglar el mundo, pero sí con el propósito de hacerlo reflexionar”.
¿Por qué crees que el mundo precise de una reflexión?
“Porque necesita un ajuste de cuentas, analizarse y hacer una prueba, un estudio. Las personas son cada vez más agresivas e hirientes, nos hacemos daño y eso me preocupa. El arte no resolverá el problema, pero me conformo con que propicie un pensamiento renovador y cuando miren un cuadro donde se vean reflejados, puedan repasar sobre la sugerencia de la obra”.
¿Relacionas la crítica social con tus trabajos de abstracción geométrica?
“Esta tendencia, aunque no es la mejor vía para que todos me comprendan, tiene un gran vínculo con mi forma de ser, y por tanto, con la crítica. Me gusta jugar con los símbolos y buscar impresiones a través de la abstracción geométrica, sin olvidar que es uno de los movimientos artísticos más fríos. Me atrae su elegancia”.
¿Si te gusta la pintura por qué decidiste especializarte en escultura?
“San Alejandro era la oportunidad para explorar más allá y tenía mucha curiosidad. Nadie hasta el momento me había asesorado para aprender escultura. La pintura no lo dejaría nunca, de eso estaba segura. Era el preciso instante de hacer realidad el sueño con el que jugaba cuando de pequeña y le daba forma al jabón”.
¿Cuánto te apoyan tus padres?
“Vivo sola con mi mamá. Ella es mi mecenas, quien corre con todo. Le debo estar y seguir en el mundo artístico. Mi papá es una ayuda a nivel espiritual. He aprendido muchas cosas de él porque me le parezco. Nunca los vi juntos, pues se separaron antes de los tres meses de embarazo de mi madre”.
¿A qué dedicas el tiempo cuando no estás trabajando?
“En primer lugar a leer, porque es como encontrar compañía. No me gusta estar cerca del final de los libros, siento que se va mi amigo, me da mucha lástima terminarlos, pero no podemos quedarnos con el mismo toda la vida.
“Por otra parte disfruto salir, pero no me agrada pasar muchas horas fuera de casa. Trato de sopesar el tiempo y de mantener el equilibrio. Podría decirse que mis salidas son aburridas, pues no voy al Salón Rosado de la Tropical, ni a algún otro lugar de ese tipo. Me dedico a ir a galerías, caminar para ver los lugares lindos de La Habana, ir al Malecón a mirar el mar…”
¿Cómo es la relación con tus amigos?
“De mi niñez no tengo muchos porque era demasiado introvertida. Ellos no me entendían y yo no tenía vínculos con ellos. En San Alejandro no es igual, todos me comprenden, vive lo mismo yo, y entonces, no hay por qué esconderse. Hoy la mayoría de los jóvenes están enajenados en marcas, modas, fiestas, descargas…, y a mí no me interesa eso. La juventud ahora es muy superficial. En la academia la cotidianidad no se resume a trivialidades”.
¿Cuál es el propósito de diseñar tus aretes y gran parte de tu ropa?
“Me parecen únicos. No me gusta tener una moda propia porque odio ser estrafalaria y ser el centro de atención. Tampoco me aparto totalmente de las tendencias actuales, pero prefiero escoger los colores que combinan con mi personalidad, sin llegar a estar disfrazada. Quiero, cuando me visto, ser yo”.
¿Cuáles son tus aspiraciones?
“En el ámbito personal, ser mejor persona, pues sería injusto criticar la sociedad si yo misma no trato de analizarme y de corregirme un poco. En otro sentido, quiero consolidarme como artista, madurar mi obra, porque todavía estoy en una etapa de búsqueda. Lograrlo sería como estar sentada en casa, como ser más sólida.
“Después de graduarme, quiero entrar al Instituto Superior de Arte (ISA) y esta vez especializarme en pintura, porque ya exploré escultura y, aunque no lo aprendí todo, siento que necesito conocer más sobre pintura, es el momento para hacerlo de un modo más suelto, más libre y más profundo. No pienso dejar la escultura, la continuaré siempre”.
¿Qué piensas hacer después del ISA?
“Los artistas, cuando llega ese momento, se sumergen en la cotidianidad. Cuando me gradúe del ISA debo seguir, madurar y hacer una familia. Yo cumpliré con mi parte de terminar los estudios, lo demás será una decisión del destino. Solo me preocuparé por trabajar mucho. Como dice Picasso “Cuando la suerte llegue, lo tiene que encontrar a uno trabajando”. |