 Tras las manos de escultor
Por: Mariana Camejo
Recipientes de una indudable peculiaridad llegan al Centro Hispanoamericano de Cultura como propuesta para una atrayente cita, pero sin velas o romance. Obras escogidas a partir de 120 piezas de autores que aspiraban a alcanzar galardones en la Bienal La Vasija 2011.
Entre los artistas premiados se trasluce el nombre Ángel Rogelio Oliva, reconocido en este evento por el conjunto de obras presentadas, que cubren las categorías de vasija independiente con Atrapada; instalación con vasijas por La frustración de Narciso y conjunto de vasijas gracias a Ritmo.
Las piezas de este creador evidencian el dominio técnico, la experimentación con materiales frágiles, y el arte de dibujar con recipientes la silueta de la contemporaneidad, para finalmente ponerlas ante el ojo público en una cita estival.
Con la minuciosidad cautelosa de los que trabajan con sus manos, las obras de Rogelio Oliva trascienden los límites nacionales y pueden encontrarse en otros países del orbe como una muestra del arte moderno.
Graduado en la Academia de Bellas Artes San Alejandro, Rogelio Oliva ha ganado premios en múltiples bienales y hoy se considera un amante al concepto de modernidad “porque debo ser consecuente con la época en que me ha tocado vivir”.
Se ve a sí mismo como un creador disímil. “Cuando quiero hacer un discurso, si hay una tendencia que me viene bien, la tomo, porque los istmos no son de nadie, son de todos, como el abecedario”.
La posibilidad de que los escultores del país puedan participar en la Bienal La Vasija, se remonta a 1989, cuando hubo una muestra de obras de pequeño formato en el Museo de Artes Decorativas, y no fue hasta 1991 que el Museo de la Cerámica Contemporánea Cubana asumió la celebración de estos eventos. |