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Shiva en la cosmogonía de Zaida
RESEÑA

Por: Joanna Pérez Vidal

A Zaida del Río se le reconoce como una creadora multifacética, no solo por sus incursiones en las más diversas expresiones artísticas sino también por las múltiples fuentes de las que se apropia su inspiración. Tras un 2009 de hipnotismo por los pavorreales, la artista retorna al panorama expositivo con La danza cósmica de Shiva, una muestra que prefiere la cultura hindú como eje temático.

En mediano y gran formato la pintora exhibe 21 piezas alegóricas a la danza, la religión y las tradiciones de la India, una cultura que ahora refleja predominantemente en sus lienzos gracias al impacto que en ella produjo su viaje a la nación asiática durante el año pasado. Pero desde antes comenzó a descubrirla debido a su filiación budista.

Para la ocasión Zaida combinó obras reconocidas de su catálogo con ocho novedades de la serie que titula la muestra. Estas últimas se identifican por su variedad de cromas en la que siempre predomina uno de ellos como fondo. Azul, naranja, rosado, verde… sirven de contexto imaginario a cada pieza y permiten el protagonismo de las líneas onduladas y horizontales que definen figuras en movimiento. De este modo se crea un paralelismo de colores con sus representaciones sobre elementos culturales cubanos.

Sobre este aspecto, la artista explica que “la India es un país muy colorido, donde por todas partes uno aprecia mucha luz, variedad de colores”. Iluminación que, según valora, es muy similar a la cubana porque “se encuentran en el mismo meridiano”.

La unidad estilística de la serie también se descubre en la presencia de Shiva como personaje protagónico y de Krishna, padre fundador de la filosofía hindú que simboliza la forma eterna del Supremo. La tercera deidad hindú, siempre en movimiento, representa diferentes momentos de su danza. Zaida confiesa que le resultó en extremo difícil la selección del personaje para sus obras por tratarse de una cultura amplísima.

“Cuando observé la danza cósmica de Shiva me quedé fascinada. Además se trataba de uno de los tres dioses más importantes del hinduismo. Junto a Brahma, el dios creado; Vishnú, el conservador del universo, forma la trilogía de la Trimurti (Triple Forma). Shiva es el transformador de toda la creación”, —argumenta.

Repiten su presencia expositiva obras de series precedentes en las que coexisten elementos de la India y los motivos florales como recursos identitarios del estilo Zaida. Buda llega con sus lecciones filosóficas a través de Mente de Diamante; los pavorreales en Mujer Pájaro y Sarawasti, Mantra y Piedra fina y el Pavorreal. Mientras su homenaje a la desaparecida líder Indira Ghandi también se une al conjunto de piezas.

 “Christian ayudando a Indira Ghandi a pasar al mundo de Sándalo (2005) es una obra singular de esta exhibición por sus particularidades estilísticas. A diferencia del resto, sobresale el negro como único color. En la creación despuntan las líneas verticales que sugieren mayor sobriedad, —quizás tensión, — por tratarse de un ritual de suma solemnidad. A su vez, la autora mezcla aspectos autobiográficos al ubicar a su propio hijo como personaje secundario de la representación.

Aunque la pintora está satisfecha con sus novedades creativas advierte que “no volverá a representar la temática hindú porque es una mujer libre y ahora desea explorar otras culturas”. Y tal como ahora ocurre con la India, Zaida acercará regiones geográficas distantes para imbricarlas en su universo cosmopolita.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.