Salomé en trazos y esencias
RESEÑA
Por: Ingrid González Fajardo
A Eva
Ella vibra y organiza,
limpia los cariños cada vez
que se ensucian de desvelos,
tiende un lienzo de fiesta
a los ojos del letargo
y pone sobre la piedra y el agua
la verdad.
Edel Figueredo
Pocos son los momentos en los que las artes plásticas y el teatro se unen para deleitar al público. Inspiraciones que fecundan el todo: una obra dramática basada en lo mitológico y que aterrizada en nuestra contemporaneidad, incita también desde una exposición de pintura que nos envuelve en la más pura sexualidad.
En homenaje a la obra de la española Eva González, Salomé o ¡La candela!, Edel Figueredo exhibe su muestra en el hall del Centro Cultural Bertolt Brecht. Densidad poética y rejuego de imágenes que buscan el acercamiento de un espectador sensible y capaz de penetrar en los mundos de Eva, la idílica mujer de Adán, la primera, reflejo de nosotras.
Con trazos finos y símbolos contradictoriamente burlescos, cada pintura de la expo representa un gran concepto que hilvana la historia de Salomé. Abandonada por el amor, angustias y frustraciones frente a una sociedad prejuiciosa y machista, sexualidad a flor de piel e identidad confusa, figuran entre los temas que dibujan la personalidad de este personaje.
…”Aunque piensen horrores de mí no me queman en la hoguera”, “barco en que me meto, barco que se va a pique” o…”para eso está el teatro, para vivir sueños”, solo son pequeños fragmentos del ejercicio dramático, algunos títulos de los siete que muestran los puntos de giro de la acción teatral. Sutilezas del artista de la plástica que insiste en un espectador activo y locuaz de la obra para desmontar su producto final; encantado de lograr una simbiosis entre imágenes estéticas y movimiento.
Mujer, razón y pasión, contraste de colores cálidos y matices de grises y negro recaba en el misterio de la feminidad, en las contradicciones de los humanos y las cicatrices que deja las vivencias traumáticas en cada ser.
Salomé, enamorada de la vida, pero afligida por ser una renegada de la felicidad busca en la risa, el llanto y hasta la locura, su vía de escape para asumir la condición de mujer contemporánea, española, o cubana. Y es Edel, el artífice que plasmó esta dualidad de sensaciones en lienzo, quien captó esencia y realidad de esta mujer, que aun camina por nuestro tiempo.
La exposición, abierta durante todo el mes de agosto e incapaz de comunicar en su totalidad sin las referencias de la obra teatral, no solo es una muestra pictórica, también repara en los conflictos de nuestra verdad.
En las palabras iniciales del plegable, la autora, directora y actriz de la puesta, agradeció el detalle de este artista: “Edel nos muestra un caleidoscopio de ternuras y conflictos que me sugiere y hace revivir la propia propuesta escénica…Bien se sabe que a veces, los árboles no nos dejan ver el bosque y Edel Figueredo tiene el don de penetrar con sencillez y aguda sensibilidad a nuestra selva femenina sin dejar de saber valuarla como maravilla entera e inasible”.
Mujer, razón y pasión enlaza la poesía de la pintura y la teatralidad de la escena, en una propuesta para satisfacer a la espiritualidad.
“Sencilla se desnuda
para decirte que ese,
es su cuerpo,
y los ojos que la ven y la visten
son sus ropas de siempre.
Difícilmente se desnuda
si solo promueve el apetito,
si la boca que le asalta
trae solo dientes”.
Edel Figueredo |