
RGB, moviendo La Habana
Por: Estela Ferrer
Una pintura fresca, dinámica, de un humor de alto refinamiento y salpicada del retrato fiel de nuestro día a día, constituyen los rasgos distintivos de la muestra que hasta el 4 de octubre acogió las salas de la Casa Museo Oswaldo Guayasamín. RGB (Red, Green and Blue) trae una estética otra, a la altura de estos tiempos. Una pintura que no se anda con remilgos a la hora de fotografiar el presente, sino que lo expone en su más profunda disección social, exhibiendo en lienzos de un imponente gigantismo temáticas que, en más de un espectador, propiciaron una reflexión.
Esta muestra colectiva no se sostiene en la copia de paisajes o géneros a la usanza académica, sino que es la expresión de la vitalidad de estos jóvenes pintores. Tal es el caso de Yuri Santana, Aluan Argüelles, Michelle Chailloux, Alejandro Gómez, Jurgen Rodríguez, cuyas piezas conviven con otras de una figura más consagrada, Miguel A. Mulet.
Sin embargo, es necesario aclarar que RGB es la continuación de una emergencia en el ámbito nacional de una pintura joven, o una «pintura pepilla» como la bautizara nuestro maestro Rufo Caballero. Constituye RGB, entonces, un paso más en ese hilo de Ariadna que comenzó en la exposición Bomba, del curador Píter Ortega.
El gran formato de los cuadros, el expresionismo, el trabajo con una rica gama de colores -con un énfasis marcado en los primarios-, la preferencia por el óleo y la postura, en este caso, apegada a la crítica social, son características que aúnan el quehacer de estos artistas. En sentido general el trazo suele ser gestual, dinámico.
El carácter espontáneo y la soltura en la pincelada se verifican en las piezas de Alejandro Gómez, Yurgen Rodríguez y Michelle Chailloux. Artistas que trabajan el género del retrato, pero explorando la representación desde otras perspectivas, que los desmarcan de la representación clásica. Su insistida recurrencia a los colores planos los hacen francos deudores de los presupuestos de la estética pop. La apropiación de este lenguaje y el empleo de los grandes formatos seducen al espectador. Ala vez, al ser este un acto de puro canibalismo, confirma el carácter posmoderno de su producción.
Yuri Santana se sumerge en las multitudes. Desde sus primeras instalaciones, su interés por los elementos que conforman constantemente la monotonía se hizo palpable. En RGB presenta piezas de la serie Agitaciones, en las que la temática del espacio urbano vuelve a tener el protagonismo. En sus cuadros parte de un referente fotográfico y luego crea la pieza en lienzo. Su labor es la de escudriñador del espacio público, un cronista de la estética rural.
Si bien da un tratamiento realista a sus figuras, es más importante el color y el gesto que lo emparentan con las soluciones del impresionismo y el expresionismo abstracto. Al apelar a una amplia paleta cromática, la obra, que ya funge como una lente fija sobre nuestro entorno cotidiano, cobra mayor expresividad. Sus piezas se sustentan en una composición en diagonal que logra captar la atmósfera caótica de su natal San José de las Lajas. Al mismo tiempo, la inserción del graffiti aporta la cucharada de sazón que tanto caracteriza a nuestra cultura y remite a esa dimensión popular que es el cartel.
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Mulet, prefiere ahondar en la psicología de la sociedad contemporánea. Es la suya una búsqueda con escalpelo, que prefiere rasgar la cortina de las simulaciones. Haciendo uso de encuadres muy sugerentes o mediante las soluciones del expresionismo grotesco, sus figuras expresan la falsedad y la doble moral. Para ello se sirve de la escala de valores cromáticos que le permiten exteriorizar la deformidad moral de sus representados mediante la angulosidad y la imperfección de sus cuerpos. La duplicidad que tanto le inquieta queda así resuelta.
Aluan Argüelles, por su parte, indaga en la temática del viaje. El abrazo final, despedida, parecen obsesionar a este joven pintor. La eterna circunstancia del agua por todas partes, nuestra condición de ínsula, la Cuba de tantos regresos, nostalgias y partidas. Los intersticios de este complejo dilema de la emigración es el eje principal sobre el cual giran las propuestas de este artista.
Son cuadros ante los cuales no puede evitarse una duda futura o la reproducción en el espectador de la relación que tanto ha vivido esta ínsula: el que se va y el que se queda. Como dijera Milan Kundera: ¿Qué es más insoportable, el peso o la levedad? Aluan ha creado piezas que funcionan como una instantánea o un gastado fotograma, de tantas veces que se ha dicho: adiós. Por ello, la dimensión real de sus obras trasciende el cuadro familiar para reproducir un fragmento de lo que ha devenido, casi, el ADN de Cuba.
RGB subió un poco la temperatura en la Casa Museo, entre rojo, verde y azul y sobre todo muchos deseos de seguir creando. Mulet, con una producción más madura; Yuri Santana, Aluan Argüelles, Michelle Chailloux, Alejandro Gómez, Jurgen Rodríguez; con una estética más explosiva, propia de su joven condición. Así quedó abierta la muestra, invitándonos a conocer La Habana, al estilo de RGB. |