n
Oficios nobles
Ciego de Ávila apostará por el Arte Contemporáneo
Cuerpos
Platos
Jugar con los símbolos
Otro disparo a la plástica joven
El Pabellón lleno de colores
Un grabador sin descalabros
Sentir el alma de Argentina
Trazando letras en  La Habana
Las ampollas del consumo
El Aloud de Aluan Arguelles
Inaugurarán exposición de Nelson Domínguez en el Pabellón Cuba
Sexo y adolescencia: el lente de Larry Clark
Rafael Zarza: el universo de la tauromaquia resumido en un trazo
Las (evas) de nuestro tiempo
Un hombre cae de las torres gemelas en La Habana
Dos Lennon: un escultor
Cuando mirarse no resulta aburrido
Reconocidos jóvenes creadores cubanos exponen en Los Ángeles
En Ciego de Ávila, arte joven para despedir el año
La Plástica en el Cine
Debuta Bruno Vekemans en La Habana
Jugando a ser como los grandes
Imagen de las ideas
La curaduría es mi gran amor
A la orden del día, Stressisimo
El extremo de la bala en diez años de arte cubano
“Cada creación es única”
Beca Antonia Eiriz
Beca Juan Francisco Elso
Alejandro Darío
Arien Chang
Eduardo y Orlando García
(Proyecto Siamés)
Darexis Valle Rodríguez
Jeanette Chavez Ruiz
Michel Valdés Meulenert
Boceto para un Archipiélago
Galería El Paso
Makinah
Vórtice
Consejo Nacional de
las Artes Plásticas
Revista Arte América

Oficios nobles

Por: Sayli Sosa Barceló

Liesther Amado y Jeosviel Abstengo son jóvenes avileños con vista larga, como dirían los mayores. Con los pies en el presente, miran al mañana con un catalejo como el de Buena Fe, pero que sí ve el meñique del pie. Por eso han investigado y, finalmente, se han propuesto llenar un vacío en materia de soportes para la creación de obras de arte.

Los artistas avileños, miembros de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) apuestan por un proyecto al que han nombrado A&art. y que persigue, entre muchos otros objetivos, crear las bases metodológicas y materiales que garanticen introducir  modelos de producción en función de diseños exclusivos, como soporte promocional de obras artísticas o como obras en sí.

La idea, según comentan, venían pensándola con anterioridad, pero fue el horno de los tiempos que corren, atizado por la necesidad ineludible de autogestionar los procesos, sin esperar subvenciones ni presupuestos, lo que dio el impulso definitivo.

Les pregunto qué significan las letras en el logo que me muestran y no escatiman argumentos: “A&art.  pudiera ser el nombre de una galería, el título de una exposición, el eslogan de una casa subastadora, un artículo de o sobre arte, una fundación, el taller de un artista, una revista,  artesanía y arte, o la inicial de los apellidos de los creadores de este proyecto, combinadas con la acción que pretenden hacer.”

Indago entonces en las motivaciones, en lo que persiguen con un proyecto, a todas luces, ambicioso, no en el sentido mercantilista y más pedestre, sino desde el punto de vista de la creación y la comunión de saberes.

“Esta (re)evolución del concepto arte se nos revela como justificación a la necesidad  de ordenamiento  de los procesos de trabajo. Nuestra labor cotidiana exige la búsqueda de materia prima social, es decir, compartir, conocer, llenarnos de la experiencia del otro, educar nuestra sensibilidad y procesar una obra.

“En ocasiones encontramos al carpintero ideal para encargar la pieza de madera que necesitamos, quien reproduce exactamente lo que le diseñamos, siempre corrigiéndonos desde su experiencia con las herramientas y el material. Nosotros los artistas le podemos brindar lo que le falta de diseño a la obra del carpintero.

“En otros momentos obtenemos las herramientas de carpintería y solo las utilizamos para hacer una obra de arte y luego permanecen ociosas, lo que pudiera solucionarse otorgándole al trabajo un orden de prioridad, manteniéndose la producción durante todo el año.”

De manera que A&art. fundará un espacio o taller para la creación de obras en diferentes soportes, en una simbiosis que de una parte tendrá al Arte (con cualquiera de sus apellidos, postmoderno, contemporáneo, conceptual) y de otra, a los oficios y manualidades tradicionales, utilitarios por definición, pero que no por ello, deben permanecer distanciados del diseño y la creatividad.

“Nos sentimos convocados por las necesarias actualizaciones que está realizando la economía cubana hoy, encaminadas  a desarrollar  la pequeña empresa y un auténtico mercado interior,  capaz de sustituir importaciones y competir en igualdad de condiciones con productos que posean un sello de calidad e identidad nacional en el mercado exterior, utilizando los mecanismos de empresas como el Fondo Cubano de Bienes Culturales (BFC).”

Estos muchachos tienen sus metas bastante claras. Han pensado en los destinatarios (quizás el eslabón más importante), en los medios de producción y los recursos disponibles (porque hay que aterrizar los sueños, para que estén a buen recaudo), en los actores (maestros de oficios), impacto social (más allá de la comercialización de las piezas artísticas, el proyecto podría ofrecer ubicación laboral a graduados de academias de artes o a quienes hoy se preparan como restauradores, al tiempo que fungiría también como escuela para los interesados en aprender estos oficios), y en la posible huella ecológica de una intención manifiesta de trabajar con madera y metales (está previsto, por ejemplo, que por cada árbol convertido en arte se siembren tres).

Atendiendo a las condiciones concretas, comenzarían con la carpintería y ebanistería, pero con el tiempo se incluirían especialidades como cristalería, sanblasting, vitralería,  fusing, fundición y repujado en metal, cerámica y yesería.

“A&art. pretende promover el desarrollo de proyectos conjuntos con sectores como la arquitectura, la decoración,  la restauración, la  rehabilitación del patrimonio cultural, la moda, etc. utilizando  sus recursos de trabajo y los medios de promoción artísticos y comerciales especializados”, acotan.

De momento, sé de algunas familias que ya tienen entre sus pertenencias algunas piezas que llevan el sello de A&art. Una mezcla coherente de funcionalidad y arte cubano genuino que, ojalá, destierre con el tiempo tanta producción en serie, diferente solo en sus códigos de barras.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.