
Nowhere: una vida en otra parte
Por: Rubens Riol Hernández
Durante los meses de septiembre y octubre del presente año, podrá disfrutarse -en la Galería de la Biblioteca Rubén Martínez Villena del Centro Histórico de la Ciudad- la exposición personal Land-escapes,1 del joven artista de la plástica Hander Lara (graduado del Instituto Superior de Arte). La muestra, integrada por doce piezas de mediano formato e idénticas proporciones, reúne un grupo de paisajes obtenidos mediante la manipulación fotográfica y una singular creatividad. En este sentido, el nombre puesto a la exhibición, nos informa oportunamente de su intencionalidad y una mayor coherencia, puesto que la separación en sílabas del vocablo en inglés -que significa paisajes- anuncia, por una parte, cierta ruptura con la representación tradicional de este género pictórico, al tiempo que enfatiza, por otro lado, el subtexto latente en cada uno de los cuadros, cuyo objetivo es producir extrañamiento en el espectador y gestionar su catársis.
Si traducimos el título literalmente, aunque con un poco de torpeza y falta de estilo, podría interpretarse como una suerte de «escape» a otras tierras -por decirlo de algún modo- y es ahí justamente donde radica la clave conceptual de estas imágenes que, desde una visualidad ingenua, como creada por la imaginación infantil, emparentada a su vez con el arte digital específicamente, ese que ha invadido los blogs de Internet, donde lo inverosímil se hace deseable por hermoso, el artista nos sugiere una revisión de la cotidianidad, un encuentro cercano con aquellos objetos que forman parte de nuestra vida diaria; ejercicio que no está exento de vocación crítica, en tanto, discursa sobre la necesidad de evadir mentalmente una realidad polémica y convulsa, constituyendo una suerte de «escenografía del deseo», de esos lugares donde desearíamos estar.2
De esta forma y gracias al ingenio del artista que metamorfosea objetos ordinarios en lugares soñados, viajamos a otras latitudes, donde unos pedazos de plástico azul se convierten en olas para montar; una frazada de dormir carmelita en litoral bañado por las aguas de un océano blanco y espumoso, recreado a partir de una sábana estrujada; las celdas de un cepillo de dientes adornadas con motivos dorados deviene trigal iluminado por un sol que atardece entre las montañas; una sobrecama blanca bordada con hilos azules, un paisaje en la nieve donde corren los ríos todavía antes de congelarse y la válvula de una olla de tres pistones sobre un paño amarillo, un faro abrazado por algún tsunami. Así las cosas, la puerilidad se desvanece y la propuesta alcanza cierto brillo antropológico, un tono más firme por no decir grave, al convertirse en registro cabal del sueño común de mucha gente, cuya obsesión descansa en la experiencia del viaje, las ganas de romper el horizonte y esa maldita circunstancia del agua por todas partes.
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A estos efectos, una de las piezas mejor logradas, a mi juicio, es: En las redes de un nenúfar, en la cual observamos una esponja de fregar de color amarillo que flota dentro de un recipiente con agua, cuyos bordes quedan perfectamente visibles, al tiempo que simula un estanque de aguas tranquilas donde se refleja el cielo. Allí leemos también como ondas en el agua un rótulo que indica: Desde esas pequeñas porciones de ilusión voy meditando mis salidas. Pocas veces vi en el arte cubano una metáfora tan triste y hermosa sobre la claustrofobia insular. La demás piezas son igual de sugerentes y atractivas, composiciones lúdicas -pareciera un hobby- donde el artista resalta determinados objetos, los cuales son sustraídos de su contexto habitual y puestos en primer plano, mientras diluye el fondo dejando fuera de foco los elementos restantes, razón por la cual nos parecen desconocidos e insólitos. A todo esto se suman textos que amplían las posibilidades de interpretación de cada imagen, como el ejemplo analizado anteriormente.
En resumen, Land-escapes constituye una propuesta interesante y arriesgada por las hermosas analogías y sutiles confrontaciones que establece a través de la reificación del objeto y la experiencia cotidiana entre lo particular y lo universal. Múltiples serán las interpretaciones y acercamientos a esta obra sui géneris. En lo adelante, volvamos la mirada sobre las pequeñas cosas, esas que siempre han estado ahí y pueden ser, alguna vez, nuestra única salida.
1 La exhibición fue inaugurada el 8 de septiembre de 2011.
2 Criterio del artista recogido en sus palabras al catálogo.
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