n
Dados a conocer los resultados de las Becas de Creación y Curaduría ESTUDIO 21
Los héroes de Alcántara
Los ríos que nacen en el pincel de Víctor Manuel Velázquez
Inauguran exposición de jóvenes artistas en el Pabellón Cuba
Metáforas del hereje
RGB, moviendo La Habana
Bajo la luz de un flamboyán
El libro inédito de Korda
Revelaciones, once artistas cubanos exponen en el Museo Regional de La Laguna
Nowhere: una vida en otra parte
Jubileo yoruba, expo de Eduardo Rosales, inicia el salón Fidelio Ponce de León
Preservar, exponer y adquirir
La plástica no está ausente del Pabellón Cuba
Tras las manos de escultor
Más arte joven en la ciudad de los portales
Oficios nobles
Cuerpos
Jugar con los símbolos
Otro disparo a la plástica joven
El Pabellón lleno de colores
Un grabador sin descalabros
Sentir el alma de Argentina
Trazando letras en La Habana
Las ampollas del consumo
El Aloud de Aluan Arguelles
Rafael Zarza: el universo de la tauromaquia resumido en un trazo
Las (evas) de nuestro tiempo
Un hombre cae de las torres gemelas en La Habana
Dos Lennon: un escultor
Cuando mirarse no resulta aburrido
Reconocidos jóvenes creadores cubanos exponen en Los Ángeles
Jugando a ser como los grandes
Imagen de las ideas
La curaduría es mi gran amor
A la orden del día, Stressisimo
El extremo de la bala en diez años de arte cubano
“Cada creación es única”
Beca Antonia Eiriz
Beca Juan Francisco Elso
Alejandro Darío
Arien Chang
Eduardo y Orlando García
(Proyecto Siamés)
Darexis Valle Rodríguez
Jeanette Chavez Ruiz
Michel Valdés Meulenert
Galería El Paso
Makinah
Vórtice
Consejo Nacional de
las Artes Plásticas
Revista Arte América

Los héroes de Alcántara

Por: Estela M. Ferrer Raveiro

En la etapa actual, la era digital, del performance, del net art, de la video-instalación, un crítico puede dejarse seducir por la trampa de obviar o desestimar otras manifestaciones más tradicionales como es el caso de la escultura. Sin embargo, los artistas y las manifestaciones son así de caprichosos, sorprenden a un crítico cuando menos lo espera.

Los héroes no pesan, es el título de la expo que hace unos días se inauguró en la galería Teodoro Ramos Blanco, ubicada en Ayestarán y Línea del Ferrocaril.  El artista, Luis Manuel Otero Alcántara, premiado en la IV Bienal de Talla, sorprende en este espacio con un conjunto de obras de mediano formato donde, sin dudas, demuestra que la frescura de la creación solo requiere deseos de trabajar y talento.

Es destacable en el caso de este joven creador, su condición empírica. Precisamente por ello, se respira en sus obras una estética otra, más dinámica y explosiva, que se desentiende del habitual tallado sensual y académico al que nos ha acostumbrado la escultura de salón. Es cierto que cada etapa que han atravesado las manifestaciones de las artes visuales, en su momento, ha sido amparada por grandes figuras, pero la escultura también puede adentrarse en la polémica y decir cosas desde la provocación.

El trabajo de Alcántara, si bien va tomando ya un sello que lo distingue, se declara abiertamente deudor de los presupuestos de la estética povera, ya que  trabaja con materiales naturales como: la madera, la tela, el papel, el aluminio. Una estética  fraguada del conocimiento de su natal Cerro y de las experiencias multiculturales.

Es la suya una propuesta que no puede desligarse del cotidiano. Al mismo tiempo, se demuestra que se puede hacer una obra con una gran economía de tiempo y de recursos. Una obra que partiendo de un pie forzado, la visión del héroe, genera toda una serie de piezas que son portadoras de un lenguaje unitario, conformado a partir de la talla y del sometimiento del material al proceso de quemado natural.

Alcántara hace una revisitación de la temática de la iconografía heroica. Tema que roza toda una tradición en la Historia del Arte Cubano. Las fricciones entre el artista, la institución arte y las políticas culturales, es una relación que tampoco ha obviado Alcántara.  Sus obras parecen indagar en la condición dependiente de nuestra especie. Tal vez en esa necesidad humana de pensar en un futuro, de trazarse metas y como todo ello conduce al establecimiento de relaciones políticas, sociales, regidas por antiguos conceptos y bases. Así se construye una existencia pautada por normas, reglas que apresan al sujeto.

Los héroes de Alcántara no se proponen ser ejemplo, portan su medalla (es un trabajo con los iconos más socorridos de esta representación), pero han perdido mucho en el trasiego, han atravesado un camino árido. Traen consigo una cruz, su cansado caballo, o cualquier otro utensilio. Son seres incompletos, maltrechos, apresados por una red de alambres que no son más que la representación metafórica de un concepto ya tan gastado y manipulado por los años.

Los héroes de Alcántara son de madera, no pesan; no porque sea liviana la responsabilidad, sino porque el escultor propone otro punto de vista. Sus héroes surgen de la tierra, de ese elemento primigenio, natural, son hombres.  Héroes fragmentados que no esconden sus defectos, ni su enajenación. Hombres que no pueden escapar a los arquetipos y que tampoco lo desean.

Pareciera que realmente debe indagarse más en las producciones emergentes y en los espacios que son menos favorecidos en la promoción. Tal vez, abrir un poco más el diapasón para tropezar con estas nuevas creaciones que tanto aportan a nuestro arte contemporáneo. La diversidad y la pluralidad son importantes, sobre todo en el escenario de las artes. Por lo pronto, esperamos ver más del trabajo de Alcántara, de los juegos y el coqueteo con los conceptos y también de esa bandera que ondea al final de la sala cerrando el conjunto, no como una señal de rendición, sino como una muestra de respeto. Queda  hecha la invitación al encuentro con una escultura diferente, de raigambre completamente contemporánea y sobre todo, cargada de energía y provocación.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.