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Plan Jaba
Las penumbras nos diferencian y nos igualan las habaneras
RESEÑA

Por: Damepa
Fotos: JIO

Un toque de conciencia, un estirón a los pelos de la rutina, sentimos algunos espectadores ante las recientes Penumbras y Habaneras del artista de la plástica Damián Hidalgo Bulté.

¿Qué hay después del fondo? ¿Acaso nada? ¿Quizás el desamparo? Pues ante las manos de Damián, sus pinceles o recortes de periódico, mucho más de lo que pudiéramos aspirar. Pues a pesar de las penumbras, las habaneras florecen en estas piezas como un brote indetenible de esperanza.

Es cierto el encuentro con seres humanos de estructuras enceradas, propensas al desgaste y frágiles al calor; pero, ¿no es calor lo que percibimos en cada una de las creaciones? Cuando por encima de un elemento tan nacional, como la libreta de abastecimiento a la población cubana, cubierta por un puñado de patatas, se le posa encima un ave. Y es esa un ave hermosa, en la cual los colores atraen toda la atención del espectador, y lo conceptual nos visualiza el clímax de la realización humana, de lo realmente importante. Justo así lo define Hidalgo con el título Plan Jaba.

Sucede igual con Save Naturaleza, Somos Nosotros, y otras piezas, en las cuales queda reducido el pesimismo real, por una belleza, en determinados casos, idealista.

La presencia y el efecto de la tecnología son tan innegables, como lo primitivo de los sentimientos humanos

Hidalgo ha usado en la exposición la técnica mixta, dando significativo protagonismo al empleo del papel periódico, más que para dar cuerpo o relieve a las creaciones, como elemento discursivo dentro de estas. Es ahí cuando el mensaje gráfico se refuerza, contrapone y sustenta, con titulares de noticias, fotografías, cuerpo de informaciones, créditos de periodistas…

Tres obras sin título rozan las maneras de la escultura a tamaño real y provocan la intimidad del público. Artículos que quizás en encuestas sean, por estos tiempos, los imprescindibles en la vida de hombres y mujeres modernos, se descubren con un perfecto acabado y destellos de veracidad.

La belleza aclara las penumbras en las obras de Damián Hidalgo

Una taza de baño convida a la fisiología; una computadora, situada cuidadosamente sobre una mesa, lanza gritos de ¡tócame! tras los minutos de refrescador de pantalla; y al final, un televisor, con igual soporte, deja ver las primeras imágenes de encendido.

Vértices de la vida son servidos en una galería, a la manera del “pan nuestro de cada día”. Damián Hidalgo, por encima de su maestría en las artes, se nos presenta como un pitoniso del presente, quien no niega la perpendicularidad entre tecnología, miserias materiales y de alma, funciones vitales, sueños…, características todas que nos diferencian, pero más, nos igualan.
Hasta finales de octubre estará abierta la exposición, con sede en el centro cultural Fresa y Chocolate, del Vedado capitalino.

© Asociación Hermanos Saíz. 2009.