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Revista Arte América

La plástica no está ausente del Pabellón Cuba

Por: Lázaro J. González González

Junto a la apertura de la Feria Arte en la Rampa, se inauguró en el Pabellón Cuba la exposición No es la ausencia, dedicada al 25 aniversario de la Asociación Hermanos Saiz (AHS),  que reúne obras de diez jóvenes artistas cubanos,  representantes de diferentes tendencias, las cuales se unen para conformar una muestra plural en la forma y el contenido, solo cohesionada por las edades de sus creadores y por la intención de buscar nuevos discursos dentro del arte contemporáneo.

En la muestra, compuesta en su totalidad por piezas no expuestas antes, regresan algunos nombres como Rewell Altunaga, Aluan Arguelles, Naivy Perez, Alberto Lago y Elizabeth Cerviño, recurrentes desde la exposición El extremo de la bala, una década de arte cubano, que mostró al público una selección de las creaciones plásticas del último decenio.

Junto a ellos participan, además,  Niels Roys, Michael Martínez Chailloux, Léster Álvarez, Alejandro Campins, y  Yunior Acosta, quienes  exponen por primera vez en la galería del Pabellón.

Instalaciones, esculturas y, fundamentalmente, pinturas a gran formato, componen No es la ausencia,  la cual cuenta con la curaduría de Rewell Altunaga.

Dentro de todas las propuestas, una de las más llamativas es la escultura Saliendo del escondite, de Yunior Acosta, que nos sugiere el tema de la doble personalidad, de la transfiguración, con ese cuerpo de mujer que aparece bajo la piel de la coneja mientras se desviste, concepto similar al tratado por  la pintura Ya sé de dónde vienes, de Michael Martínez Chailloux, con la diferencia de que en esta el ambiente (paisaje oscuro al fondo, con colores fríos y claroscuro)  refuerza más la idea de lo oculto.

Dentro de las pinturas, predomina el tratamiento del color con tonos cálidos, por ejemplo, en las obras abstractas Saquen el cuchillo, muchachos,  En el bosque un flamboyán,  y Feliz Navidad, o fríos como en Ya sé de dónde vienes.

Asimismo, Rewell Altunaga y Aluan Arguelles, con El cielo es nuestro, señor y Wait for me, respectivamente, apuestan por encontrar el equilibrio entre los negros y los grises y se valen de la figuración. En ambos, también un personaje ocupa el centro de la composición, aunque las significaciones de estos puedan ser totalmente opuestas.

Por otra parte, la instalación S/T… juega con las interpretaciones del texto como forma de construir significados, mediante la disposición de letras chinas, fragmentos de textos del Tao Te Kin, que aluden al vacío,  dentro de cuadros, que a la vez, componen otra estructura.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.