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Revista Arte América
La historia del hombre narrada por los peces
ENTREVISTA

Texto y Foto : Julio Martínez Molina

Graduado de Artes Plásticas en la Escuela Benny Moré, a sus 23 años Romel Romero es uno de los artistas más prometedores de Cienfuegos, tras obtener tres premios en el Salón 5 de Septiembre y otros tres en el de la Ciudad, al cual se agrega mérito análogo en el Salón de Paisaje y mención en el evento Visuarte.

Romero conformó junto al también artista plástico Mariano Basulto una dupla creativa de éxito, luego disuelta. Tras la separación, ya en solitario, el joven creador montó su primera expo personal, en la sala Mateo Torriente de la UNEAC de Cienfuegos. 

Dicha muestra, titulada The Jump, denota la consecuencia en el tiempo para con sus intereses autorales primos: «Retoma una idea que viene caminando tiempo atrás, o sea una tesis que he desarrollado en varios salones hasta ahora, y se trata del vínculo entre naturaleza, ecología, sociedad y futuro de la especie humana», dice Romel.

“The Jump —continúa— pertenece a la serie Naturaleza de la Involución, la cual se encuentra abierta, en fase de prolongación; si bien desde una cuerda que cada vez se asume más el hecho ecológico a partir de su lógica incidencia, relación o convergencia con el hecho social”.

Al artista, de siempre y hoy día más que nunca, le preocupa el deterioro de nuestra especie causada por la propia acción depredadora del ser humano, pero también la hendidura de pilares, valores, estandartes éticos y morales desprendidos de la depauperación social .

Romel estima que su trabajo actual constituye una doble alerta en ambos sentidos.

Aunque se siente optimista, y así lo deja traslucir en sus piezas. Cree que, en un momento determinado, deberá producirse el salto de pensamiento que pondrá al hombre en condición de reflexionar sobre cuánto negativo hizo en contra del medio ambiente. Postura a cuya sombra cada vez más de ellos se cobijan.

Romero teje en sus cuadros e instalaciones variantes antropomórficas de esa posible toma de conciencia, por las secuelas y voces de peces—videntes que sabrán cuando transmitir el ultimátum definitivo al predador mayor.

“El pez sigue siendo el leitmotiv de mi obra, siempre cuenta una historia que puede ser la suya o bien la de un propio hombre: el pez le cuenta al hombre que debe o no hacer”.

“Mis piezas conforman una historieta pero no a la usanza tradicional, aclara; sino de carácter tridimensional a partir de instalaciones, mediante la unidad de ellas, las cuales de principio a fin van enhebrando un relato, articulando esta suerte de parábola constante de mi ejecutoria”.

Ferviente amante de la plástica, opina que “es una manifestación que te permite expresarte en todos los sentidos, de llegar al espectador con más agilidad que a través de otras vías de creación como la literatura”.

Por ello, complementa, al goce que me proporciona trabajarla, le sumo la oportunidad que me brinda de transmitir ideas, percepciones; de entregar para el mañana mi modesta pero personal valoración de las coordenadas donde debió moverse el eje vital de mis congéneres.

Adelanta la prosecución de sus series ecologistas, metamorfoseándose más en el futuro hacia una sígnica social de carácter marcado.

Su deseo mayor es “que mi obra tenga una recepción total, y no solo se circunscriba al plano local o nacional, sino que pueda ser entendida por receptores de cualquier lugar, al establecer un diálogo con ellos montada en la pista de preocupaciones que les son afines en tanto ciudadanos comunes de este mundo compartido”.

© Asociación Hermanos Saíz. 2009.