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La abstracción de Reynier Ferrer: en transición como la música electrónica
ENTREVISTA

Por: Yanelis Abreu

Reynier Ferrer (Ciudad de La Habana, 1979) llegó a la pintura abstracta como muchos otros, a partir de una paulatina transición semifigurativa hasta anular completamente el referente. Hace cuatro años expuso sus primeras obras y en la actualidad mantiene firme la norma de la autonomía total de los recursos formales.

Si hubiera que ponerle música de fondo a sus cuadros sería algo  electrónico. Ritmo y percusión que se equiparen con las intranquilas y provocadoras mezclas de formas y colores. Las constantes transiciones de secuencia y timbres de Autechre, grupo de música electrónica inglés, sonarían perfectas.

Chorrea el negro y los grises se asoman en las telas. Quedan como breves apuntes pequeñas áreas de colores planos, -rojo y amarillo son los preferidos-. Los tonos terrosos por doquier y las partículas dispersas de pigmento blanco de Reynier son como los patrones musicales que digieren los mezcladores y sintetizadores de Autechre. Las pistas más caóticas se equiparan a las pinturas más ruidosas. Segmentos de formas y pigmentos libres crean el mismo efecto fragmentado que los sonidos cortos del grupo. Se contraponen y compactan lo experimental y lo abstracto.

El joven creador es graduado de pintura en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro (2004) y miembro de la Asociación Hermanos Saíz desde el 2005. En un breve encuentro habla de sus experiencias como pintor y devoto de la abstracción. Las preguntas tienen música de fondo. Suena el álbum Halcyon (2005), una recopilación de grandes éxitos de Orbital, grupo inglés de música techno estilo progressive.

Hace algún tiempo la pintura abstracta en Cuba ha ganado tantos cultivadores que parece constituir un movimiento. ¿Qué opinas? 

Reynier Ferrer: “El arte abstracto en Cuba hace tiempo que tiene fuerzas. Hay muchos artistas muy buenos pero ahora la crítica y los medios de difusión les dan más espacio que antes, quizás por eso ahora se nota más.”

En tus pinturas hay algo de combustión interna…

Reynier Ferrer: Mi abstracción es una pintura de acción, más allá del proceso mismo. En las series me doy el lujo de ser más conceptual. Mis piezas contienen aspectos de mi personalidad, reúnen mi explosividad, la energía y la pasión.

¿Qué deben hacer los espectadores antes tus cuadros abstractos?
Reynier Ferrer: El espectador solo debe ser libre y fantasear. Que vea lo que quiera y lo que pueda. Mirar mis cuadros es como mirar a las nubes, se pueden ver muchas cosas.

Ante tus pinturas se puede sentir la trompeta del estadounidense Miles Davis y su jazz introspectivo.

Si así prefieres fantasear, me alegro,-responde el joven artista sonriente-.

¿A qué pintores cubanos admiras más?

Reynier Ferrer: Admiro profundamente la obra abstracta de los artistas cubanos Raúl Martínez (1927-1995), Rigoberto Mena (1961), Santoserpa (1939) y Hugo Consuegra (1929).

¿Cuándo sabes que un cuadro no admite otra pincelada?

Reynier Ferrer: Cuando miro un cuadro y me derrumba, entonces sé que lo terminé. ¡No lo puedo tocar más! Pero siempre es un reto dar la última pincelada. Me demoro un día y hasta meses en hacer las obras pero lo  más importante es saber cuándo la terminaste. Ese es un punto muy difícil.

¿La pintura figurativa ya es un camino cerrado?

Reynier Ferrer: La figuración la tengo presente todo el tiempo. Llegué a la abstracción a partir de un largo proceso de búsquedas y experimentación con el material y las formas. Llegó sola no la busqué. Antes hacia expresionismo figurativo, descomponiendo las formas con libertad. Ahora mezclo las dos cosas.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.