 Impermanencias del paisaje
Por: Lázaro J. González González
Paisajes rurales, donde los contornos se difuminan por la niebla en una atmósfera mística, constituyen la propuesta del joven artista de la plástica Alberto Hernández Reyes. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz, en esta ocasión expone, bajo el titulo de Impermanencia, en el Palacio Lombillo del Centro Histórico de La Habana Vieja.
Integrada por ocho piezas de mediano y gran formato, la muestra reúne una mirada poética apanoramas bucólicos, que pueden ser cubanos o universales; inmersos todos en emanaciones vaporíferas que sugieren aislamiento, retiro, soledad.
Según Hernández Reyes, lo que se intenta ofrecer es una visión personal sobre la naturaleza a través de la representación difusa de sus elementos, de formas que se diluyen en otras y sus identidades tienden a confundirse obedeciendo precisamente al concepto budista de la impermanencia -que alude a la falta de esencia individual de las cosas, sometidas a un perpetuo cambio y a la extinción-.
Aquí la atmósfera es protagonista, suponiendo con esto la suavidad de los contornos, el uso de la monocromía y las gamas limitadas. Inquietantes masas de nubes que materializan diversas formas, modeladas por el uso de la luz así como la distorsión de algunos elementos de la perspectiva, conservando no obstante aspectos clásicos del naturalismo, sostiene.
Esta es la segunda exposición personal del artista de formación autodidacta, quien antes había presentado su obra en la Galería Pirámide de la UNEAC, en Güines, y en varias exposiciones colectivas; además, algunas de sus creaciones han sido publicadas como ilustraciones de portada en libros y discos compactos.
Las piezas, que constituyen una manera muy peculiar de abordar el paisajismo, estarán expuestas hasta el 13 de febrero de este año. |