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| Dos de las piezas de Maikel Domínguez. |
Huevos dorados y de otros colores RESEÑA
Por Damepa
Fotos: JIO
Si con una palabra debiera calificar la muestra colectiva de la plástica, La gallina de los huevos dorados, sin remordimiento alguno con otros términos, elegiría: el color.
Y es que a pesar coincidir las obras en grandes formatos, y apelar, ensalzar, remembrar o añorar etapas o íconos de la niñez y la juventud, resultan los tonos fuertes, brillantes, atrevidos, el por qué de la exposición.
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| Las obras de Lancelot y de Osailys Ávila revelan la aparición del erotismo y la sensualidad, en actos plenos de inocencia. |
Los jóvenes artistas Daniel López, Lisbeth Ledo, Maikel Domínguez, Geiler Corona Morejón, Tai Ma Campos, Osailys Ávila Milián, Carlos Ernesto García, Lancelot Alonso, Adonis Ferro y Yenisley Yanes, además del curador Peter Ortega, proponen al público un recorrido que bien pudiera marcar los avatares entre la infancia y la temprana adultez.
Apelando a las técnicas mangas del arte japonés, a trazos descuidados como en los primeros años de la vida o la representación onírica, los creadores logran causar efectos muy disímiles en cada uno de los espectadores.
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| Todo se pierde en la yerba |
Es así que Todo se pierde en la yerba, de Daniel López, recuerda a algunos Todo lo que usted necesita es amor, de Flavio Garciandía.
Por su parte, Prometo portarme bien, de Lisbeth Ledo, redunda, desde el título y en cada centímetro de la composición, en una ingenuidad familiar reconocible por quien se detenga a mirarla.
Tai Ma Campos, con las piezas Pollona y Si me pides el pescao te lo doy, descubre risas, juegos, y hasta los complejos de los cuales en más de una ocasión fuimos víctimas en períodos escolares. Sin embargo, la posición de una inmensa nariz y una oreja de proporciones descomunales y variables frente a la entrada del recinto expositivo, desinhiben y convidan al concurrente a indagar en las demás producciones plásticas con una rica naturalidad.
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| Del artista Tai Ma, Si me pides el pescao te lo doy. |
Mientras, Lancelot refleja el erotismo mediante conceptos inocentes, al igual que Osailys Ávila, entreviendo una madurez en el hilo conductor de la exhibición.
Prediseñada como un conjunto, la expo se apropia de los plásticos y sus trabajos y los proyecta como un núcleo inseparable. De exacto modo debe ser asumida.
La gallina de los huevos dorados fue inaugurada el pasado 16 de abril y estará abierta al público hasta la primera semana de mayo, en la galería Wifredo Lam, de la Biblioteca Nacional José Martí. |