
El libro inédito de Korda
Por: Romy Martínez Bermúdez
Uno de los más reconocidos e importantes fotógrafos cubanos vuelve a sorprendernos por su versatilidad y talento. Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) regresa a la Casa de las Américas mediante la exposición Bembé. Un ensayo fotográfico de Korda, trabajo hasta ahora desconocido sobre la cultura popular y la religiosidad afrocubanas. Este ensayo fotográfico fue realizado para la revista INRA (Año 1, No. 4, abril, 1960), publicación con la que colaboró durante varios años. Debido a la inexistencia física de los negativos, las impresiones realizadas por el propio autor son piezas exclusivas que dan fe de la pluralidad de la obra del artista.
Las fotografías fueron realizadas durante el desarrollo de un Bembé. Posteriormente la revista realizó una selección de once imágenes para publicar en sus páginas junto a un texto que explicaba las características de esta celebración afrocubana, redactado por el musicólogo, investigador y pianista cubano Odilio Urfé. Aun así, Korda imprimió las restantes fotos, luego las unió y con ellas concibió una maqueta de libro. El artículo no salió a la luz nuevamente y las imágenes que no habían sido publicadas por INRA permanecieron en total desconocimiento durante más de cincuenta años.
Alberto Díaz comenzó sus trabajos en el mundo de la publicidad desde principios de la década del 50, cuando fundó junto a su amigo Luis Peirce Byers los Estudios Korda. A partir del triunfo de 1959 se dedicó con intensa pasión a documentar el proceso revolucionario. Las plazas enardecidas, las concentraciones populares, los líderes políticos se convirtieron en puntos neurálgicos de su producción durante varios años. Muchas son las imágenes significativas de esta etapa, pero fue la mítica foto del Che la que recorrió el mundo y popularizó tanto al ícono como al creador. Incansable artista, jamás complacido, ni en calma, a finales de 1969 Korda descendió hacia las profundidades para realizar fotografía submarina. Trabajos que le valieron numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera.
Su acercamiento al tema de la religiosidad popular afrocubana era totalmente desconocido para los especialistas hasta hoy. La presentación de estas piezas, posible gracias al Estate que encabeza su hija y albacea Diana Díaz López, apoya y contribuye al conocimiento de la vasta obra artística de este maestro de la fotografía. Korda retrata, siempre con sumo respeto y cuidado, diferentes individuos participantes de un Bembé, fiesta dedicada a los orishas de la Santería o Regla de Osha. Los creyentes saludan, ruegan, llaman y alaban a sus santos mediante cantos, toques, bailes. El lente se acerca a danzantes, al apuón o solista que guía al coro, a los músicos que tocan los tambores litúrgicos, los chequerés o güiros; pero no encontramos imágenes íntimas del culto. De esta manera el autor documenta los acontecimientos pero demuestra respeto hacia la celebración litúrgica.
 |
Cuarenta imágenes nunca antes disfrutadas por el público, ni los especialistas, son presentadas en esta exposición, curada por la especialista Cristina Figueroa Vives para la galería Latinoamericana de la Casa de las Américas. Estas fotos, además del propio valor estético, cobran importancia al ser un documento que prueba el acercamiento desprejuiciado a un tema que más adelante sería polémico en nuestra nación, la religiosidad popular. Además de las impresiones originales de este trabajo, se presenta en la exposición una reproducción facsimilar del artículo de la revista INRA. Con el interés de rescatar y dar a conocer la obra de Korda se concibió un libro/catálogo que reproduce íntegramente la maqueta inédita realizada por el artista.
 |
La curaduría respetó fielmente el orden que el autor siguió para colocar sus piezas en el proyecto de libro. Idea que pudo concretarse gracias al ingenio y destreza del montador Jorge Luis Duarte, quien ideó una solución interesante y depurada a partir del trabajo con acrílico. Curvando una larga plancha se forma una abertura donde cada hoja es insertada y así puede apreciarse la obra por ambas caras. El soporte queda en voladizo y así el propio espectador recorre la sala como si pudiera hojear el libro como se concibió originalmente. De esta manera se reproduce la primera intención del artista y el público se relaciona no sólo con las fotografías, sino con la publicación que nunca llegó a materializarse. Al principio de la sala encontramos dos expositores diferentes fijados a la pared. En cada uno observamos solo una imagen que se corresponde con la portada y la contraportada de la maqueta de libro, esto permite indicarle al espectador el orden del recorrido.
El autor logra captar el misticismo de esta celebración religiosa. Mediante el uso del blanco y negro concibe magníficos claroscuros que reproducen la intensidad, la expresividad de los individuos partícipes del Bembé y de los sucesos allí desarrollados. Solo la anfitriona mira a la cámara en tres ocasiones, las restantes imágenes son prueba de total espontaneidad. Las personas cantan, danzan, tocan los instrumentos y los vemos sumidos en sus actividades sin tomar en cuenta el lente del fotógrafo; por eso también el espectador participa de la fiesta, está allí junto a los demás religiosos. Korda toma la esencia del festejo, nunca los sacrificios o imágenes que pudieran resultar incómodas. Son individuos bailando con fervor, sonrientes. Los gestos no están congelados, casi podemos escuchar los cantos, el toque espectacular y sugestivo de los tambores.
El fotógrafo se acerca a rostros sumamente interesantes, pero también a los conjuntos de individuos -coros- que danzan y cantan junto al solista. Las diversas fotos al chequeré son muy significativas, puede apreciarse el movimiento de las cuentas y por ende la intensión de Korda de superar la bidimensionalidad del soporte impreso, haciéndonos partícipes de la agitación de la fiesta. La vieja santera, los santos al fondo, el niño, el músico que cierra los ojos encantado por su instrumento, hacen de este conjunto de imágenes un trabajo de gran calidad estética y documental.
 |
La exposición comparte el espacio de la galería con otra muestra: El rito del hereje: herencia, resistencia y música afrodescendientes en América. Se presentan varias fotografías que pertenecen a la Colección Arte de Nuestra América, de la propia Casa, realizadas por creadores latinoamericanos y estadounidenses. Estas imágenes, sumamente expresivas, se acercan al individuo negro a partir de rostros, gestos, acciones. No se observa el protagonismo de una exposición por encima de la otra, sino que ambas dialogan perfectamente con un tema muy similar. La unión de las exhibiciones resulta una idea muy acertada, manteniendo ambas una convivencia armónica en el mismo espacio expositivo.
Bembé… rinde homenaje al artista en el décimo aniversario de su fallecimiento y se suma a las actividades por el Año de los Afrodescendientes. El contacto con las únicas impresiones de una arista totalmente desconocida de la obra del fotógrafo es un feliz acontecimiento. La galería Latinoamericana propone un recorrido inigualable que hace realidad el deseo del creador, la visualización de su trabajo. La presentación de un tema atípico en la producción de Korda demuestra el espíritu de búsqueda del artista, así como la maestría de un fotógrafo que no deja de redescubrirse e impresionarnos. |