El don, la academia y el esfuerzo
ENTREVISTA
Por: Julio Martínez Molina
Néstor Álvarez García supo que sería artista desde niño. Hoy, a sus 21 años, confiesa que en ello mucho tuvo que ver, por efecto del ejemplo, la figura del abuelo: Celestino García, profesor de la antigua Escuela Provincial de Artes Plásticas Rolando Escardó, maestro y compañero de varios creadores del territorio.
Entre sus libretas de primaria y secundaria hay trazos guardados, que fueron los antecedentes de los primeros lienzos que pergeñaría en la Escuela de Arte Benny Moré, donde pasó los cuatro años del nivel correspondiente a la especialidad.
Tras graduarse en dicha institución docente un año atrás, comenzó a prestar su servicio social en el Taller de Grabados, y se presentó en el Salón de la Ciudad, donde mereció uno de los grandes premios.
Luego, reeditaría lauros en el Salón de Pequeño Formato de Camagüey. Ello, el rigor de sus propuestas y su sistemática preparación propician que especialistas en la materia sostengan que sus comienzos generan muy buenos augurios.
Considera que “la escuela siempre ayuda al artista en su formación, aunque soy de la idea de que se nace con el don de artista, hay muchos de la academia que se pierden por el camino y otros que, sin pasarla, se convierten en excelentes creadores. Al final el tiempo, y claro que el dar, siempre determina la valía”.
En su cuarto-taller, Néstor concibe sus ideas, “y a partir de ahí busco la técnica, los materiales, el estilo, le doy a ese planteamiento todo cuanto me pida en el sentido final de poder transmitir mi mensaje, al cual llego moviéndome sobre diferentes técnicas y asumiendo como patrones estéticos el riesgo, la creatividad y la osadía”.
El joven creador piensa que “se están haciendo cosas buenas y bien interesantes en arte contemporáneo dentro de nuestro país, y Cienfuegos transita un proceso de evolución, cuya arrancada de manera particular sitúo en los últimos años, cuando he visto cierta madurez en las exposiciones montadas”.
Tan rápido en los pinceles como en las opiniones, sustenta el criterio de que “veo bien la cantidad de salones existentes en el territorio, lo que no creo que se le den la mayor importancia en el sentido de la propaganda, en lo relativo a su misma organización, en esa parte sospecho que faltaría un poco más”.
Ahora tiene varios “proyectos para ponerme a pintar, y para presentar una exposición personal que deseo trabajar con tiempo, pues quiero que esté bien pensada y trabajada, estoy madurando las ideas…”
También piensa presentarse el próximo año a las pruebas del Instituto Superior de Arte.
Entre tanto, concibe y digiere, absorbe y destila, aprehende e idea con la pasión e interés que siente por su arte; participa en varias expos colectivas a la vera de miembros del Taller de Grabado; y conduce su talento, con ecuanimidad inusual a los veintiún años, por el camino del aprendizaje y el trabajo constante.
La anterior, sabe, es la llave eterna de los hacedores. |