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| Adonis Ferro/Bodas de Sangre/ Técnica mixta sobre lienzo/200 x 130 cm. |
El ballet y la pintura: dos lenguajes diferentes y un mismo argumento
RESEÑA
Por: Ariadna Ruiz Almanza
Fotos: Damián Pérez
El pasado día 10 de septiembre, en una de las galerías de la UNEAC, fue reinaugurada la exposición Equilibrium de los artistas de la plástica Alain de la Cruz y Adonis Ferro; la cual constituye un homenaje explícito a la Compañía Royal Ballet a propósito de su presentación en La Habana en el mes de julio.
La curaduría estuvo a cargo del crítico de arte David Mateo, quien expresó: “Algunos artistas plásticos y diseñadores gráficos cubanos suelen construir alegorías visuales sobre el ballet a partir de elementos típicos u objetos cliché, como las zapatillas, el tutú, y la propia fisonomía de bailarines estáticos o en movimiento. (…) Alain y Adonis se adentran en una metáfora diferente, que explora episodios, argumentos. Ellos tratan de rediseñar la expresividad, el matiz psicológico de ciertos personajes; recrear las poéticas de versiones coreográficas.”
Estos artistas se informaron acerca de las historias que cuentan las piezas danzarias, y antes de verlas en escena ya estaban haciendo trazos sobre el lienzo. La inauguración de Equilibrium fue en la Residencia de la Embajadora de Inglaterra en Cuba en un encuentro reservado para que los bailarines del Royal, los de la Escuela Cubana, los autores de los cuadros, anfitriones y demás invitados pudieran interactuar con las obras.
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| Alain de la Cruz/Chroma/Técnica mixta sobre lienzo/250 x 190 cm. |
Adonis y Alain reinterpretaron, desde su más sensible subjetividad, las historias y los personajes de títulos conocidos como Chroma, Tocororo, Bodas de Sangre, Carmen, Cascanueces, Manón, Romeo y Julieta, Flora y El lago de los cisnes. Cada cuadro es un concepto en sí mismo, una síntesis del hecho danzario expresado en tonalidades y formas que adquieren dinamismo en la medida que el espectador desmimetiza la imagen y la resemantiza.
La estética del abstracto es un rasgo característico en la obra de Alain, quien suele atrapar con sus propuestas a un público que lejos de ignorarlas, se siente atraído por el sincretismo y el enigma de los escenarios que recrea.
Por su parte, Adonis es un retratista por excelencia, enfocado en desentrañar la figura humana no desde su burda fisonomía, sino desde la lectura más profunda, dramática e hiperbólica que el autor pueda hacer de ella.
Ambos jóvenes estructuraron una pasarela de escenas y personajes del ballet cuya vía expresiva en común parece ser el expresionismo abstracto, heredado – al decir de Mateo – de figuras de nuestras Artes Plásticas como Servando Cabrera, Raúl Martínez y Antonia Eiriz.
Sin dudas, merece la pena acercarse a dicha exposición bipersonal. Pues no debe pasar desapercibida esta organicidad de elementos de dos artes diferentes en función de un mismo argumento; sin citas directas ni reproducciones mecánicas, y sí en un diálogo genuino entre ambos universos.
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