 Cuerpos
Por: Barbarella González Acevedo
Fotos: Erick Eimil Mederos
A fines del mes de mayo del 2011 quedó inaugurada en la Casa del Alba la exposición Fotoescultura Afro procedente de Ecuador. La muestra cuenta con la obra de la escultora Alice Trepp Gloor y de los fotógrafos Edizon León Castro y Patricio Estévez Trejo. Antes fue exhibida en la Casa de las Artes de la Ronda (Centro de Quito), y en la Casa de Ibarrenidad del Norte de Ecuador.
La mayoría de las piezas que se presentan en la exposición son esculturas que han sido modeladas en barro y luego fundidas en vidrio y se han realizado a escala humana. Algunas se exhiben en el portal de la Casa del Alba y otras en su interior. Como peculiaridad tienen que representan a personas de la vida real, marcadamente populares, nacidas en Ecuador, en todos los casos se trata de afrodescendientes. La muestra tiene un cierto carácter antropológico pues dirige la mirada a seres reales en sus propias circunstancias de vida. Las piezas nacen a menudo como resultado de una investigación, que más allá de pretender satisfacer las necesidades formales propias del arte escultórico, parten del conocimiento íntimo de las personas, logrado a través de entrevistas y encuentros con ellas. Fragmentos de los testimonios que brindan los retratados forman parte también de la exhibición.
El caramelero por ejemplo es el retrato de Jairo Juan Quinteros Chalá, un niño de 13 años nacido en El Juncal “yo me salí de la casa cuando tenía 7 (…) Desde ahí he tenido que trabajar de todo”.1 El anciano de 79 años Evangelista Vivero, procedente de Piquiucho es representado en la pieza Don Evangelista, mientras que Glenda en maternidad retrata a Glenda Ibarra de 23 años (el Juncal) con su hijo pequeño en brazos.
Janet Sheila Espinoza, mujer de 38 años de Santa Ana del Charchi es la protagonista de Janet en el sillón, una figura con el torso desnudo: “Como modelo me siento bien, me gusta por el hecho de mostrar mi cuerpo… Cuando no tenía hijos podía mostrar la perfección ahora que soy madre muestro lo que es ser mujer y madre a la vez, muestro a ese ser maternal.”2 Un antecedente de modelaje de una mujer afoecuatoriana a nivel internacional lo constituyó Hilda Thomas, guayaquileña que fuera, en la Europa de los sesenta, modelo de Giorgio de Chirico y Pablo Picasso.
Zolita y el baile de la bomba, es otra de las piezas de la exposición. Nos muestra en posición de baile a Zoila Úrsula Esperanza Espinoza Minda, una señora de 77 años, procedente de Valle del Chota: “Yo sí que he bailado en mi vida. He bailado con mi gente y con presidentes municipales, con ministros y presidentes. Dicen y dicen que somos afrodescendientes. Yo no sé de África lo que si sé es que soy negra.”3 Mariana y sus cajones de verdura, representa a Odila Delgado Folleco, con sus 66 años. Esta humilde vendedora de Piquiucho, se nos antoja quizá la más viva de la muestra pues ella nos ofrece un testimonio de vida al decir: “Yo soy feliz por la suerte que me ha tocado vivir (…) hay que ser feliz donde Dios lo coloca.”4
1 En todos los casos las notas corresponden a los pies de las fotos, donde aparecen fragmentos de las entrevistas realizadas a los entrevistados.
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