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| Archipiélago |
Asómbrate, en altas y bajas
Por: Sofía D. Iglesias
Fotos: JIO
Desde el año 2002 los amantes de las artes plásticas han sentido la ausencia en los espacios expositivos de Lí Domínguez Fong. Fueron sus Apariciones la última entrega del joven, que, aunque quizás olvidada por muchos, cobra sentido, al igual que Paisaje Remoto (primera muestra individual), con su más reciente Relieve del Asombro.
Las obras que componen esta muestra, pinturas o instalaciones, por encima de cualquiera de los sentidos, gritan un apego incondicional al terruño. Describe el artista en su creación de mayor formato, Archipiélago (830 x 210 cm), esa extraña relación que puede llegar a existir entre un lugar y quienes lo viven. Esta pieza, surcada con caminos, carreteras, y como sostenida por andamios, marca el recorrido por la exposición.
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| Bandera |
Por su parte, El recuerdo que nos persigue es una obra atormentadora, en constante movimiento; pero, pese a la desesperación, transmite optimismo. Otra vez, Domínguez Fong representa al agua, recurso recurrente de la expo, en su estado más bravío. Tal vez en antagonismo conceptual con Escenario I y II, cuando la calma irrita.
Pupitre en ascensión, una de las instalaciones, seduce al público con su detallado relieve y la delicada selección, y expresión, de componentes importantes en las demás piezas. Vuelve Lí sobre elementos de la nacionalidad, como la bandera, la estrella. También resalta al ser humano tal cual centro del universo, y lo reta al empeño y al cambio, situándolo justo al pie de una escalera. Los colores claros y la sinuosidad de las líneas, le procuran a la composición una poética indescriptible, solo admirable.
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| El recuerdo que nos persigue |
Bandera, otra instalación, llega a ser una de las creaciones más atractivas del conjunto. Materializando sólidamente anhelos de la raza humana, el artista puso a convivir, en “similares” espacios, a pájaros y peces. Es esta, quizás, la más optimista de las propuestas, no solo por los colores encendidos de los goldfish, o por la condición viva de los animales; sino por demostrar que para hombres y mujeres, no hay imposibles en este mundo que habitamos.
Y por ahí viene el asombro con altas y bajas, a relieve, según la capacidad de mirar y creer de cada quien. Esta exposición resulta un buen ejercicio para descubrir metas, posibilidades y sueños. La misma, estará abierta en la galería Orígenes, de la capital cubana, hasta el 7 de noviembre próximo.
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