
Una Colmenita para jóvenes
Por: Yarimis Méndez Pupo
La Colmenita también se hace presente en la fiesta del mundo de las tablas, pero esta vez, las abejas laboriosas llegan con una propuesta diferente. Carlos Alberto Cremata y sus pequeños estrenaron el pasado fin de semana una obra para los jóvenes.
Y sin embargo, se mueve, un texto original de Alexander Jmélik, fue la propuesta de la compañía infantil que inauguró las obras presentes en el festival y constituye, sin dudas, uno de los mayores atractivos del evento.
Los pequeños integrantes de la Colmena, y especialmente un niño de 9 años de edad, Olito Tamayo, quien interpreta el personaje de Lapatún, defienden el derecho a soñar y a hacer valer todo aquello en lo que creemos. Para ello, la música de Silvio Rodríguez deviene hilo conductor fundamental de la trama. Así lo destacó para El portal del Arte Joven Cubano, el director de la compañía, Carlos Alberto Cremata.
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“Nosotros llevamos 20 años de vida y siempre nos han pedido que hagamos algo para un público que adolece de muchas cosas, para el cual hay muy pocas obras en el terreno teatral. Cuando soñamos y pensamos en trabajar con la música de Silvio, le dije a él que no quería las canciones que más estuvieran en contacto con el mundo infantil, como Pionero o Reparador de Sueños, que son las más conocidas. Yo quería que mis niños descubrieran el Silvio que yo amo, al más profundo, al más hondo, como hicimos con los Beatles, con Sindo Garay. Así nos dimos cuenta de que esa música acoplaba muy bien con el texto de la obra, que habíamos montamos en el año1992 y tuvo un gran impacto entre los jóvenes y los adolescentes.”
Debido a la gran acogida de la obra, Y sin embargo, se mueve, tendrá otro fin de semana de presentaciones una vez concluido el Festival, pensando en ese segmento de público que en menor medida va a las funciones de la Colmenita. En ese empeño, según destaca Cremata, el trabajo musical resulta esencial.
“Nosotros estamos jugando a la música y hemos ido ascendiendo escalones. Lo primero que hicimos en vivo fue un trabajo con las tonadas campesinas cubanas; después nos atrevimos un poquito más y junto a los cuentos de Anderson usamos la trova tradicional cubana, con Sindo Garay, con Matamoros, con María Teresa Vera, nuestras raíces. Luego aprendimos el inglés con los Vétale. Ahora, como yo tengo una vinculación mágica como tantos cubanos con la música de Silvio, nos decidimos por él como pretexto para componer nuestro mensaje”
De esta manera, la Colmenita en su sede habitual abre sus puertas a otros públicos, con un alegato a la imaginación, la defensa de nuestras creencias y sobre todo, el fomento de nuestros mejores valores musicales. |