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| La obra Asco, escrita y dirigida por Yunior García, es el más reciente estreno de Trébol Teatro. |
Un trébol -teatro- de la suerte
RESEÑA
Por: Cosette Celecia
Fotos: Lázaro Wilson
Trébol Teatro, de Holguín, tiene una hermosa y recién remozada sede en un piso alto del Eddy Suñol. Se llega a la sala -XXX- por una escalera que conecta al edificio, una construcción del siglo XIX, con el acogedor espacio de aires contemporáneos, combinación de estéticas que logran una maravillosa secuencia.
El grupo, constituido por muy jóvenes actores, privilegia la dramaturgia cubana más actual y una especial relación los une con la obra de Yunior García, director artístico del elenco, mientras la dirección general está a cargo de Rosa María Rodríguez, también actriz, quien con 21 años se confiesa una de las integrantes de mayor edad del conjunto.
Durante las jornadas de las Romerías de Mayo llevaron a la escena la obra Cierra la boca, del propio Yunior, quien se incluye entre los denominados Novísimos Dramaturgos Cubanos, la cual marcó el debut profesional de Trébol Teatro en marzo de 2009 y que cuenta desde entonces con un público fiel que no rehúsa repetir las funciones.
En esa ocasión, con invitados extranjeros entre los presentes, participantes todos del encuentro de juventudes artísticas que convoca la Asociación Hermanos Saíz, el elenco de cuatro actores que interpreta la obra, logró imbuir a todos dentro de los conflictos, seguramente de carácter universal, pero dentro de circunstancias y con referentes locales, circunscritos a situaciones y sucesos específicamente cubanos.
Una santiaguera que no se acostumbra a vivir en la capital, casada con un narrador deportivo y cantante operático frustrado; un ingeniero, al principio incorruptible, que administra materiales de la construcción y cuya esposa, embarazada de cinco meses, le reclama sexo constantemente, son los personajes que interpretan Karen Fernández, Yaser Velásquez, Pedro Pablo Moreno y Rosa María. Ambas parejas, con problemas conyugales, viven en total desavenencia: ellas, carentes de afecto y de placer terminan por encontrar, la una en la otra, deleite y comprensión; ellos, ansiosos desde el principio por explorar una homosexualidad que nunca se atreven a asumir totalmente, completan el cruce de parejas.
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| Resalta en el montaje de Asco el empleo constante del audiovisual como elemento narrativo que se corresponde con el interés del grupo por integrar diferentes soportes a las puestas en escena. |
El mínimo empleo de elementos escenográficos se confabula con el juego teatral, manifiesto y evidente, que es asumido sin disimulos por los actores. Mientras tributa a la armonía de la puesta el diseño de vestuario, que mantiene una línea homogénea y combina idénticos colores en los atuendos de todos los personajes, lo cual al mismo tiempo refuerza la idea de confabulación para una puesta en escena.
Vital importancia cobra el trabajo con las luces, dispuesto para conseguir las atmósferas, indicar los cambios temporales y espaciales y contaminar a los espectadores con ese ambiente de irrealidad y posibilidad que caracteriza a la obra y que es declarado desde el inicio mismo de la función.
No hay un afán constante por mostrar acciones reales, sino que, casi siempre, basta con su representación: no hay huevos en el plato mientras se bate una tortilla, ni cerveza en las botellas que beben las dos mujeres. Sin embargo, en ocasiones se omite este recurso: una botella de ron fue rellenada con agua para semejar el alcohol y en estos casos los actores sí bebieron, aunque todos supiéramos que no precisamente el líquido que sugerían; o durante la primera escena, cuando convergen en una parada de guaguas las dos parejas, uno de los actores anuncia que ha comenzado a llover y mientras abre su paraguas -lo cual podía haber sido suficiente para completar la simulación del aguacero- se deja escuchar un efecto de sonido que reproduce la caída de la lluvia; recursos ambos, que podían haber sido omitidos sin afectar la recepción de la puesta y que de algún modo me hicieron sentir que contradecían ese juego de convenciones que de modo cómplice compartíamos intérpretes y espectadores.
En cuanto a esto, Rosa María, con quien pudimos conversamos al día siguiente de la puesta, apuntaba la necesidad de los actores de sentirse cómodos y explicaba cómo en el caso de la botella con agua, por ejemplo, Yaser y su personaje pedían que fuera así, además, porque inmediatamente después de esa escena él canta un área de ópera -valga acotar que de modo sorprendente y encantador- y eso resulta como una especie de truco que le permite refrescar la garganta.
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| En esta obra interviene cuatro actores que interpretan cada uno dos personajes. |
Rosa María refirió además al Portal Arte Joven Cubano que el grupo busca hacer un teatro que sea más cercano a lo cotidiano. En esta obra, aunque podían apreciarse personajes en un tono más naturalista, al menos por momentos, se distingue una realzada teatralidad la mayoría de las veces, que acentúa el tono casi de farsa.
Los actores, con excelentes condiciones vocales y dotados de una gracia peculiar, dieron vida a los personajes de esta historia que, con numerosos puntos de contacto con otras obras de Yunior - Baile sin máscaras, o Asco, esta última el más reciente estreno de Trébol Teatro- vuelve sobre la crítica a los convencionalismos sociales, la falsa moral, y el deterioro de los principios éticos.
Y acerca de los presupuestos y objetivos de Trébol Teatro Rosa María, quien actualmente cursa el segundo año de la especialidad de Dirección en la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte de Holguín, apuntó su interés en hacer teatro para adultos y jóvenes. “Quienes integramos hoy el grupo, -que completan Venecia Feria, Víctor Garcés y Carlos Enrique Carret- egresados todos de actuación en la ENA, notamos que el teatro dramático era el talón de Aquiles en Holguín, y como eso era precisamente lo que nos interesaba hacer decidimos separarnos de Alas Buenas, el grupo al que pertenecíamos los 6 actores que en un primer momento constituimos Trébol Teatro, porque éste es un conjunto que hace fundamentalmente teatro para niños”.
De ese modo Trébol Teatro se convirtió en el cuarto grupo que, junto al Teatro Dramático de Holguín, el Guiñol de esta provincia y Alas Buenas, defiende el arte teatral aquí. Ahora hay además de un gran despunte de los instructores de arte que han constituido grupos como Teatro de las Puertas y Lumen Teatro, que, en mi opinión, están haciendo un trabajo muy serio e interesante, apuntó Rosa María quien comentó sobre el interés del grupo en mantener una labor, ya comenzada, de hacer talleres con jóvenes que no han podido acceder a escuelas de arte y que les interesa hacer teatro, trabajo que se les debe dar con facilidad debido a que todos los actores imparten docencia, ya sea en la propia Escuela de Instructores de Arte, o en la de canto lírico Rodrigo Prats.
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| Asco vuelve sobre la temática de la desintegración de la familia. |
“Queremos hacer siempre cosas diferentes y queremos hacerlas aquí, en nuestra ciudad, porque es muy fácil irse para La Habana a trabajar en un grupo establecido y donde el público está mucho más entrenado en cuanto a ver teatro y por tanto lo entiende mejor. Aquí no todos nos entienden, y ha sido difícil por las temáticas que abordamos y también por el empleo de desnudos, algo hasta hace poco apenas visto aquí y casi inaceptable. Pero eso nos motiva, además porque entendemos la necesidad de fortalecer en nuestra provincia el teatro dramático”, refirió Rosa María.
Con funciones casi todos los fines de semana, las presentaciones, a las 10:00p.m. y en una sala alternativa, confirman la naturaleza del teatro que se proponen, también alternativo, o de riesgo, como ellos prefieren llamarlo. Próximamente esperan presentar un espectáculo de clowns para adultos y mantener la peña Con el alma en cueros, una especie de Café Teatro que los segundos miércoles de cada mes, invita a compartir música, humor, poesía. |