
Tubo de Ensayo para cartografiar la nueva escena
Por: Héctor Darío Reyes
Por estos días Santa Clara respiró artes escénicas. Teatro, danza, performance, audiovisuales, talleres y conferencias dieron a la ciudad un aire histriónico bajo la segunda edición de Tubo de Ensayo.
El programa apuesta por el diálogo y la promoción de la joven escena cubana; además de pretender cartografiar el quehacer de los novísimos creadores y fortalecer el conocimiento y el diálogo acerca de la dramaturgia, la actuación y la teatrología.
Ciertamente, este evento llegó a la ciudad sin promoción o divulgación alguna. De pronto, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, El Mejunje y la Asociación Hermanos Saíz se toparon con el quehacer de medio centenar de jóvenes provenientes del Instituto Superior de Arte y otras instituciones, quienes dos años antes realizaron una primera edición del evento en Manzanillo.
Durante la semana fueron reconocidos sus participantes, no solo por los pulóveres con diseños alegóricos; también por sus puestas y acciones participativas que se adueñan de bares, cafeterías y calles.
Tubo de Ensayo comienzó cada día con talleres consistentes en la implementación de procesos de trabajo de directores jóvenes que desarrollan proyectos previamente analizados y aprobados. Cada uno trabaja en una propuesta escénica que tiene como centro la relación con el espacio simbólico y físico de la ciudad de Santa Clara.
Juan Ciscal Fernández, Subdirector técnico de cultura en la provincia, comenta que eligieron Santa Clara no solo por ser una plaza fuerte del teatro cubano, sino también por el interés que muestra el pilongo a la hora de disfrutar el arte de las tablas y la calidad de sus agrupaciones.
Otro taller de dramaturgia en la sede de la Asociación Hermanos Saíz, ofrecido por el especialista Rayder García Parajón, está dirigido a jóvenes interesados en la dramaturgia, preferentemente vinculados a la creación escénica o con proyecciones de vinculación en el futuro. Ellos desarrollarán un proceso de escritura conjunta que funciona como documentación de los espacios en que viven, una manera de escribir la ciudad.
Las tardes trajeron el taller Maneras de mirar (y actuar). El espectador (social) frente a la escena (de su vida) dictado por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, Óscar Cornago, el cual comenta sus consideraciones sobre la importancia de eventos de este tipo “sobre todo el interés de apoyar y confrontar con otra realidad escénica. Poner en contacto gente de distintos puntos de Cuba. El hecho de verse fuera de La Habana cambia incluso el estado anímico y propone aperturas con el fin de remover convenciones teatrales y dialogar con otros sucesos que puedan pasar en Santa Clara y que brindan espacios de encuentro .”
Las muestras vinieron de las manos de varios directores jóvenes que representaron en salas como la Margarita Casallas y el Guiñol de Santa Clara.
Otras actividades asociadas al evento fueron las presentaciones de publicaciones temáticas, además de un ciclo de conferencias por profesores como Noel Bonilla Chongo, así como lecturas dramatizadas y proyección de materiales audiovisuales de teatro y danza contemporáneos. En las noches del evento se realizaron los cafés Tubo de Ensayo, espacio que relacionó música, performance, video y danza, cuatro componentes mezclados en el mismo «tubo».
Así finalizaron las jornadas histriónicas de Tubo de Ensayo. Un apretado programa que se propuso apostar por el diálogo, la promoción y cartografiar de paso, el quehacer de los novísimos creadores, además de fortalecer el conocimiento y el diálogo en una ciudad que no solo es plaza fuerte del teatro cubano, sino también muestra marcado interés a la hora de disfrutar el arte de las tablas. |