
Rumbo a Cualquier otro lugar…
Por: Cosette Celecia
Cualquier otro lugar menos este es un texto de Caridad Svich, dramaturga de origen cubano, radicada en Estados Unidos y en la cual se exploran algunas de las aristas menos felices de la emigración. La inadaptabilidad, el fracaso del sueño americano, unido a otros conflictos derivados de estas circunstancias como el alcoholismo, o la incomunicación y la violencia, confluyen en las historias de sus personajes, dos parejas jóvenes que tratan de salir adelante en la ciudad de New Jersy, hostilmente fría.
Con puesta en escena y dirección artística de Lisis Díaz, egresada del Instituto Superior de Arte hace tres años, precisamente con una escena de esta obra como ejercicio de tesis, en esta ocasión la joven actriz y recién iniciada directora cuenta con el apoyo de Manolo Garriga en el diseño de luces, Carlos Celdrán en la asesoría teatral y Jorge Lugo, Director General de Teatro Rumbo. En tanto Omar Durán (Chuqui), Sandra Pérez (Verónica), y Ariel Alberto (Tomy) componen el elenco que completa la propia Lisis (Lidia).
Cualquier otro lugar… aborda el tema de la incomunicación, una problemática universal con vigencia indiscutible. Defendida desde una estética que apuesta por el realismo, el montaje privilegia el trabajo actoral, alejado de la habitual grandilocuencia teatral para semejarse mucho más a las representaciones que vemos en el cine. “Al acercarme al texto me parecía que se adecuaba mucho a mis intereses artísticos, pues veía que a través de ella yo podía realizar una puesta en escena que se apegara a la realidad, pues lo que me interesa es hacer un tipo de teatro que se parezca a la gente, que sea cercano, creíble, lo más natural posible. Es por eso que los actores tratamos de que cada personaje viva sus situaciones y que en cada escena haya acciones reales”, explica Lisis.
Esta obra, además, invita a la reflexión sobre las implicaciones del exilio, situación que media todas las circunstancias que atraviesan los personajes, cuyos estatus como emigrantes latinos en Estados Unidos, resulta por sí solo elemento de conflicto. Los personajes, llenos de frustraciones interiores, nos revelan sus angustias marcadas por el desamor y la desidia, mientras el drama se descubre desde la aparente intrascendencia de escenas cotidianas.
Omar, quien lleva siete años en la agrupación, interpreta a Chuqui, un desempleado, de lo cual probablemente deriva su alcoholismo y que experimenta significativos cambios físicos y psicológicos a lo largo de la puesta, lo cual lo convierte en el personaje de más compleja interpretación. Con un comportamiento errático, propio de la enfermedad, recorre los diferentes estadios de un alcohólico para culminar el delirium tremens. Su evolución-involución permite el lucimiento de este joven actor que cursa el cuarto año del ISA en el curso para trabajadores, y que consigue desplegar sus capacidades histriónicas y conmover, aún dentro de la constante del humor negro que atraviesa a la obra.
Mientras Lisis nos entrega una Lidia hastiada, pero conforme con el destino que ha escogido, en el que el trabajo de turnos interminables en una fábrica, a penas deja tiempo para más, en tanto su relación con Chuqi cae igualmente en el hastío, permeada por la indiferencia. La rutina de su vida da un giro, no obstante, cuando al final de la obra decide buscar nuevos horizontes.
Por otra parte, encontramos a Tomy, quien llega a Estados Unidos y monta un bar. Rígido en cuanto a psicología, avaro, neurótico, centra su vida en su negocio, mientras Verónica, su esposa, tiene como único afecto a su amiga Lidia. Esta mujer, incapaz como los otros personajes de alcanzar sus expectativas, decide marcharse con Lidia en busca de los sueños que han pospuesto, esta vez sin depender de nadie.
Estrenada hace unos dos años en La Barraca, cede del conjunto pinareño, la pieza tuvo recientemente una temporada de tres semanas en la cartelera de la capitalina sala Adolfo Llauradó, en las funciones de los martes, miércoles y jueves a las 6:00p.m. Con una favorable recepción por parte del público, no obstante algo escaso, como casi siempre que visitan las salas habaneras los elencos del resto del país, menos privilegiadas por la promoción mediática y en este caso también por el horario, la propuesta de Rumbo ha recibido igualmente la atención de la crítica.
“Críticos y especialistas han asistido a la puesta y parece que les ha interesado. Ya nos habían visto en un taller de Tubo de Ensayo, pues es una puesta de nueva dramaturgia, con una directora joven, y creo que por eso nos invitaron a hacer una temporada en la capital”, explica Omar Durán, a quien esta acogida, a la par de gratificarle, le deja la molesta sensación de que el reconocimiento surge desde una mirada de extrañamiento. “A veces siento que nos consideraran algo raro, como si fuera insólito que un grupo de provincia consiguiera hacer algo con rigor”, opinó al respecto.
“En Pinar del Río el público está más acostumbrado a ver comedias, que es también lo que mayormente hace el grupo, o teatro dramático clásico, por lo que la recepción de Cualquier otro lugar… fue algo extraña, más bien diferente, pero al mismo tiempo fue buena, explica también Omar, acerca la obra, concebida originalmente para teatro arena, con el objetivo de lograr una atmósfera de intimidad y cercanía que implique al público. “En Pinar para los asistentes fue nuevo el tener a los actores tan cerca, y ahora hay expectativas en torno a este tipo de teatro más contemporáneo”, agregó.
Mientras, Jorge Lugo coincide con la necesidad de introducir en el trabajo del grupo todos los cambios que favorezcan el desarrollo artístico y permitan un mayor diálogo con las actuales tendencias de la escena. “Hay una nueva etapa que se abre con esta puesta, no vamos a olvidar a los fundadores de Rumbo, aquellos que iniciaron el entones Teatro Dramático de Pinar del Río, pero siempre tiene que haber cambios, así que voy a apoyar todo lo que contribuya a desarrollar la actividad teatral en mi agrupación y en mi provincia”, afirmó Lugo, quien aseguró estar dispuesto a asimilar la nueva dramaturgia, así como a dar espacio a todos aquellos que tengan interés en dirigir.
Durante sus presentaciones en La Habana la obra recibió la visita del jurado de captación para el Festival de Camagüey, por lo cual el elenco está todavía en espera del resultado. La más reciente presencia de Rumbo en ese evento nacional que reúne las mejores propuestas teatrales de todo el país, en un año, fue en 2006 con el espectáculo Vagos Rumores, de Abelardo Estorino, dirigido por Reinaldo León.
Cualquier otro lugar… podrá ser apreciada nuevamente durante las jornadas del espacio Vital en Pinar del Río, del 1 al 4 de abril, evento que regresa a la occidental provincia, esta vez con grupos invitados de La Habana. |