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“Reír es una forma de educar”
ENTREVISTA

Por: Dayana Rosquete Toledo

Increíble la juventud y la versatilidad que se conjugan en Nelson Osorio. Un holguinero que apostó por hacer reír al público desde una perspectiva intelectual. Graduado de Historia del Arte, Nelson le confiere a sus textos e interpretaciones artísticas códigos universales que muestran el buen estado de salud que vive parte del humor nacional contemporáneo. De cuadro a cuadro y Los temibles Billy y Jack son las obras en concurso que trae el grupo Etcétera a la presente edicion del concurso Aquelarre. La puesta en escena convidó al público del teatro Mella a reír sin apelar a la chabacanería, al choteo ni al humor de bajo nivel cultural.

Etcétera surge en el contexto universitario santiaguero… ¿Cómo consiguieron crear textos que salieran de ese contexto y que tuvieran un alcance global?

“Actualmente existen muchas dificultades entre las personas jóvenes a la hora de asumir qué es el humor, pues se van más hacia las cuestiones cómicas y a la risa un poco más fácil.

Etcétera propició un diálogo entre los mismos jóvenes de la universidad pero a partir de cuestiones culturales muy importantes. En el caso de nuestra primera obra para teatro, fue un sketch y se llamó La casa de Bernarda calva y es una parodia a la obra de García Lorca La casa de Bernarda Alba.

Aun viéndola desde lejos me sorprende mucho ver cómo esa inocencia tal vez desde el punto de vista de crear algo dramatúrgicamente logró ser un producto de muy buena factura, incluso sin emplear códigos específicos de la universidad. Pues con términos universales logró la risa.

El hecho de pensar el grupo esas cuestiones generales o universales a la hora de crear un discurso humorístico nos permitió salir del contexto universitario y mezclarnos con profesionales.

Siendo todavía universitarios llegamos al teatro Heredia, que es un teatro importantísimo. Además estuvimos por otras provincias y otros festivales de humor.

Ya una vez graduado cada uno sigue su camino, pero por azares del destino dos de nosotros residíamos en Holguín y el otro tuvo que irse a vivir para allá. Entonces pasamos a ser un grupo holguinero sin estar afiliados a nada. Fue cuando entramos a la Asociación de Hermanos Saíz (AHS) para tener un respaldo. La AHS nos abrió esa posibilidad de presentarnos y fue muy importante pues no nos  quedamos desamparados y  a través de la ella solicitamos al Centro promotor del humor participar en los Aquelarres”.

¿De dónde extraen la savia fundamental para los textos que construyen?

“La mayoría de los guiones los escribe una misma persona del grupo: Eder Luis quien es el director del grupo. Sin embargo en los ensayos, estos textos están sujetos a cambio.

Etcétera generalmente extrae temas de lo popular y los lleva a un contexto más universal. Nosotros nos nutrimos mucho del grupo guantanamero Como tú y del legendario grupo argentino Les Luthier.”

¿Y en qué basan fundamentalmente el humor?

“De cierta manera a Etcétera  le gusta crear un chiste que cree un efecto de risa en ola, o sea que desaparezca y vuelva mucho más grande. Que la gente vaya escuchando y reflexionando y sea entonces cuando descubra dónde está lo risible. Buscamos en los textos muchos subtextos que deben ser captados por el público.

Pero fundamentalmente basamos el espectáculo en la sátira, en el absurdo, en el doble sentido tanto en la acción como en la palabra”.

Por estos días se habla mucho en los medios de comunicación que el humor está en crisis por la tendencia a emplear el choteo, la burla… ¿qué opinas al respecto?

“Muy negativo y desafortunadamente algunas circunstancias son las que facilitan que ocurran este tipo de cosas. Hay contratos que uno adquiere donde es mucho más valioso el humor fácil, pues el público generalmente está bebiendo y conversando.

Pero me parece que Etcétera desde el principio aborda cuestiones más universales incluso desde un punto de vista más intelectual. Como grupo no me siento muy aludido porque nosotros, por el contrario, no gustamos de trabajar en un cabaret pues siempre buscamos un sitio que tenga las mínimas condiciones de audio, luces y que concentre la atención del público hacia un lugar determinado.

Pero desgraciadamente sí hay mucha gente que de alguna manera está perdida en cuanto al respeto a ellos y al público. Para mí reír es una forma de educar y para hacerlo hay que tener muchos aspectos en cuenta. 

Yo admiro mucho a Rigoberto Ferrrera que es capaz de llenar el Karl Marx con el mismo espectáculo del cabaret y tanto en un lugar como en el otro es capaz de hacer reír.
De esa forma te percatas que las herramientas, el talento y la profesionalidad del actor no tienen que ver con el estilo sino con la forma en que  elabora un discurso y logra ser risible y respetuoso”.

Como todo proceso de creación, la composición y elaboración de los textos es un proceso distendido y complicado… ante un trabajo así, ¿cómo te gusta que sea el público?

“Aquí en el Aquelarre se da un fenómeno interesantísimo y es que mientras estamos actuando, el público ya está adivinando lo que viene detrás. Y a nosotros nos encanta tener un público perspicaz que esté detrás de la huella. Por eso me gusta actuar acá en La Habana porque el público es muy agudo, es muy intenso, es muy bueno.

Pero de manera general el auditorio una gran sorpresa. He aprendido sobre todo a no subestimarlo. Acá en La Habana es muy heterogéneo. En el Aquelarre las personas que asisten van buscando humor por lo que están pendiente de toda la puesta en escena. 

Desafortunadamente nos hemos percatado en nuestras giras nacionales que hay jóvenes que no tienen el arsenal suficiente para interpretar o darse cuenta de que la propuesta brinda un estado de gracia más que una carcajada. Ese “no facilismo” a la gente a veces le choca y huyen de él.

Pero como te decía, el público es impredecible. Uno tiene que dar todo lo que pueda en el espectáculo porque las personas se dan cuenta cuando no estás bien y entonces te dominan. Y eso no lo puedes permitir porque ese texto lo escribiste y lo estudiaste tú”.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.