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Puentes y más puentes con el Teatro campesino

Por: Lázaro J. González González

En el marco del XXXIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Luis Valdez, director de la compañía Teatro Campesino, impartió en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba el taller: Las raíces del Teatro Campesino: cruces entre el teatro popular y el cine; el mismo abrió las sesiones del seminario Puentes y más puentes. Cine y fronteras: ida y vuelta de los latinos en USA hacia América Latina.

Puentes y más puentes… es un espacio dentro del Festival, auspiciado por el Programa de Estudio sobre los latinos en Estados Unidos de la Casa de las Américas, que se dedica al análisis de los problemas confrontados por las formas de vida de los latinos en los Estados Unidos. Durante la cita, el teatrista norteamericano, acompañado por integrantes de su colectivo, se refirió a los modos de hacer del Teatro Campesino, que encuentra su fundamento en las culturas maya y azteca. Contó que un año antes de fundar Teatro Campesino -el cual cumplió 40 años recientemente- estuvo en Cuba, como integrante de una delegación de 84 estudiantes estadounidenses venidos a la Isla para protestar contra el bloqueo económico y financiero, y en ese momento tuvo la oportunidad de jugar béisbol con Fidel, hecho que lo marcó para siempre.

Para mí ha sido muy importante tener el ejemplo de la Revolución cubana, de la cual tomé muchos de los conceptos que después habría de defender en mi agrupación y espero que siga adelante en su interés por la humanidad. Somos americanos continentales, eso no lo sabía antes de venir a Cuba. En ese momento mi concepto de la identidad cambió. Además comentó que su pasión por el teatro comenzó a los seis años, cuando desempeñó un papel en la escuela primaria. Ahí, sin sospecharlo, estaban los gérmenes de lo que sería luego Teatro Campesino.

Aprendí a convertir las experiencias negativas producidas por mi condición de chicano en positivas. Eso es posible siempre que pasa por el poder del ser, la disciplina de crear algo de la nada; es decir, encontrar nuestro espíritu creativo.

De esas vivencias de la infancia, parten también muchas de las películas que realizaran él y su familia después, como Little Louie, cinta que proyectó en el taller, la cual trata precisamente sobre el descubrimiento del teatro por un niño chicano. La Huelga de la Uva en 1965, donde se manifestaron cerca de cinco mil trabajadores en la ciudad de Delano, durante cinco años, fue la génesis del movimiento chicano en los Estados Unidos y el Teatro Campesino tuvo sus raíces en ella, refirió el director. Luego serviría como herramienta para despertar la conciencia mediante la lucha cultural. Del mismo modo en que en el Medioevo se representaban autos sacramentales, nosotros representamos autos argumentales para politizar a nuestra gente; por tanto, en ese primer momento, eran más bien actos políticos, basados en el hacer más que en el hablar. En ellos los personajes eran patroncitos, contratistas laborales, que guardaban cierta semejanza con los personajes de la Comedia del Arte, afirmó.

Las influencias que tenían al principio eran fundamentalmente de Bertolt Brecht y de Mario Moreno (Cantinflas), y más tarde se unió el espíritu de García Lorca y el estilo de los circos norteamericanos. Además, la estética de Luis Valdez puede considerarse, según sus propias declaraciones, como neomaya, porque toma mucho de sus antepasados, aunque también refleja conceptos del Teatro del Oprimido, del brasileño Augusto Boal, y del Teatro hacia la Liberación, de Peter Brook.

Lo que siempre hemos tenido muy claro, aseveró, es que salimos del pueblo y regresamos al pueblo, llevamos el teatro al pueblo. Por esa razón, seguimos en San Juan Bautista. Asimismo, manifestó su preocupación por mantener la identidad de los latinos, pues muchos de ellos al llegar a Norteamérica, se volvían gringos y olvidaban su verdadera cultura.

Acerca de su inclinación hacia el cine, ya que muchas de sus puestas (Zoot Suit, La Pastorela, etc.) han sido llevadas al celuloide, aclaró que no fue una transición difícil y que también la descubrió al participar en documentales sobre la huelga en Delano. De igual modo concibió algunas películas como La bamba sin tener en cuenta un referente teatral. Lo que en todas sí trabajaban los actores de Teatro Campesino. Con respecto al trabajo del actor, expresó que lo concibe como constructor de palabras y movimientos, capaz de buscar el corazón de las cosas. En todos estos años he aprendido a trabajar con lo que tengo. De acuerdo con la filosofía maya: creer es crear, y crear es hacer con amor, concluyó Valdez.

 

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.