
Oler la Rosa de Cuba
Por: Lázaro J. González González
Tiempo atrás llegó a Cuba en un barco, en el cual durante todo el viaje tarareó canciones andaluzas. Entonces, no sospechaba que sería la Rosa de Cuba, la gran vedette, ni que se quedaría para siempre en la isla; aunque no hubiera nacido en ella.
Muchos años después, cuando es no sólo la vedette más famosa de Cuba, sino también de México y España, Rosa Fornés comparte sus historias en el espacio Encuentro con…, que conduce la periodista Magda Resyk, en el Pabellón Cuba.
Fornés cantó por primera vez, con el fin de recaudar fondos para las miliciasespañolas, La hija de Juan Simón, una milonga andaluza; y luego El silencio de la noche, un tango. Fue en esa ocasión cuando escuchó por primera vez las ovaciones que la perseguirían después en diversos escenarios de Cuba y del resto del mundo.
Esa presentación fue un estímulo, pero mi padre no quería que fuera artista y mi madre, como era usual en esa época, no le llevara la contraria. Querían que fuera secretaria, confesó la artista.
Pero a mis 15 años, en 1938, comienza en la emisora CMQ un programa llamado La corte suprema del Arte y me antojo de ir. Y para colmo, me dan el primer premio y le dicen a mi padre que podían contratarme para cantar habitualmente allí.
Gracias a eso, empiezo a estudiar canto y actuación con maestros muy buenos, financiados por el programa. Y voy en siempre en compañía de alguien, nunca me dejaron ir sola ni a un ensayo.
Al principio hizo zarzuelas, operetas y luego incursionó también en obras dramáticas, tanto en programas de radio como de televisión, de la cual es una de las fundadoras.
Su debut teatral ocurre en 1940 con la zarzuela El asombro de Damasco en el teatro La Comedia y un año antes comienza su carrera cinematográfica con Una aventura peligrosa, luego participará en producciones muy reconocidas como Se Permuta, Papeles Secundarios, Plácido, entre otras.
Al irme para México es cuando empiezo a conocer lo que significa ser vedette, es decir, básicamente lo que ya era, pues incursionaba tanto en el canto como en la actuación y el baile aunque este último se me daba menos. Llegaron a nombrarme la Primera Vedette de México y la Primera de América. Esa vida es muy sacrificada. Vivía para mi trabajo. Tenía que cuidarme mucho.
Sobre su relación con Cuba, la artista afirma que adondequiera que fuera, iba como artista cubana, vedette cubana. Cuba siempre me llamó mucho, aunque no haya nacido realmente aquí.
El premio más grande es el cariño que me ha demostrado el pueblo cubano, durante las tres generaciones que me contemplan, expresó.
También la vedette se refirió a los jóvenes que siguen un camino similar al de ella y reconoció que hay muchos con suficiente talento, pero tienen que trabajar más y mostrarse al público. Además, es necesario que haya más fuente de trabajo, más programas de televisión o de radio, como cuando yo debuté. |