
Nuevos impulsos al Guiñol guantanamero
Entrevista
Por: Cosette Celecia
Los transeúntes recorren la ciudad ya sin la ingenua distracción de quien avanza, casi por inercia, por un espacio conocido y predecible. Todos saben, que el evento más importante del arte joven que organiza la Asociación Hermanos Saíz (AHS), rompe la rutina de los ambientes urbanos de esta ciudad y sorprende con su despliegue de plástica, danza y representaciones en cualquier esquina, en cualquier momento. Ansiosos de ser espectadores, concientes quizás de su protagonismo en estas Romerías, salen de la escuela, el trabajo, o la casa, en busca del buen arte que se da cita en este Mayo.
Así fueron llegando grandes y chicos, una de estas tardes, al Parque Calixto García, y atrapados por la magia de los títeres animados por el joven elenco del Guiñol de Guantánamo, fueron haciendo coro en su derredor. Este conjunto trae a las Romerías de Mayo dos propuestas de teatro de muñecos que por estos días animan las principales plazas de la ciudad. La Cucarachita Cuca, una versión de la Cucarachita Martina, es la propuesta para niños y niñas, en tanto para adultos exhiben El buen curador y la vecina, una comedia de amores y enredos.
Después de sus presentaciones en estas Romerías, el Teatro Guiñol de Guantánamo se presentará, en la segunda quincena de mayo, con un amplio repertorio infantil en el Guiñol de Ciudad de la Habana. Mientras, sobre su participación en este evento conversamos con Yosmel López, actor y titiritero de esta agrupación, quien compartió además con el Portal del Arte Joven Cubano experiencias y criterios del trabajo con muñecos.
¿Cuánto aporta al trabajo del grupo su participación en un evento que privilegia las presentaciones en los espacios públicos?
Me parece que es uno de los eventos más importantes entre los que reflejan en el país el trabajo de los jóvenes artistas y es un importante espacio de retroalimentación. Por otra parte, estamos acostumbrados a hacer teatro en la calle, no “teatro de calle”, pero sí a adaptar nuestras puestas en escena a los espacios abiertos, porque hasta hace poco no teníamos una sede donde representar, entonces siempre que creamos, pensamos en la posibilidad de adecuarla a diferentes entornos. Además, tenemos un evento como La Cruzada Teatral de Guantánamo, que nos obliga a pensar nuestros espectáculos para espacios difíciles, flexibles.
Este tipo de experiencia le aporta mucho al quehacer creador y físico de los actores. Hay que esforzarse mucho más en cuanto al trabajo vocal y también puedes trabajar en contacto con la naturaleza y emplearla a tu favor, pues tienes a tu alcance una escenografía inimaginable, no te reduces a una sala y posees un marco mucho más amplio para crear y para expresar tu arte.
¿Qué caracteriza el trabajo del Guiñol de Guantánamo?
Nosotros hacemos un teatro muy tradicional, trabajamos mucho la técnica de guante, los títeres de varilla y el retablo, tanto negro, como con decorados. Pero desde que comenzamos a integrarnos algunos jóvenes al grupo, creo que se ha ido haciendo necesaria una nueva forma de ver el teatro porque tenemos otras ideas que queremos implementar. Partimos de las concepciones de los que han cultivado el teatro en Guantánamo, de quienes lo han fortalecido, pero tenemos otras inquietudes, eso se nota ya en los espectáculos que estamos presentando.
¿Qué crees necesita el teatro de títeres para que responda a esas inquietudes creativas de los jóvenes que integran hoy el Guiñol de Guantánamo?
Necesita sobre todo de un joven que ame la profesión, que le interese el títere y que no lo vea como un modo de ocultarse, ni como una limitación, sino que crea en el títere como recurso indispensable para crear, representar y vivir para el teatro. Necesita también buenas condiciones vocales, mucha musicalidad para acompañar a los muñecos, tocar un instrumento quizás para enriquecer el trabajo titiritero, tener aptitudes para la danza, dominar la expresión corporal; pero lo fundamental creo que es creer en lo que haces y en el títere como un objeto que puede cobrar vida a través de ti y transmitir un mensaje. También hay que ser muy sensible a la hora de crear y decir mucho con poco, no llenar una obra con aparatajes, pues creo que el títere es poesía.
Participamos recientemente en el Taller Internacional de Títeres de Matanzas, en el que fuimos el único grupo de la zona oriental que estuvo como invitado y pudimos apreciar, al menos entre los grupos de la parte occidental, que eran los presentes, una buena salud del teatro titiritero que se está haciendo. Se está volviendo a la manipulación de objetos, de cosas que no tienen vida y que la cobran a través del teatro de muñecos porque el titiritero es capaz de dársela. También hay una tendencia a acercar más las historias a la realidad de los niños desde el punto de vista temático, con el objetivo de que conozca acerca de fenómenos como las guerras, la muerte, que aunque no son felices, también deben ser comprendidos por ellos. |