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Milongas en tierra del son
ENTREVISTA

Por: Carlos Ríos

Mitos, historias, cuentos y leyendas se narran a diario sobre la Habana Vieja. Quizás por ello no pocos afirman que un viaje a la antigua ciudad intramuros puede develar algún que otro secreto.

Así le sucedió a Carolina Balmaseda a sus 17 años. Justamente cuando todo parecía indicar que su vida la dedicaría a la actuación –al igual que su padre el actor Mario Balmaseda– descubrió la pasión por el tango, ese género danzario y musical argentino, símbolo de pasión y sensualidad. Desde entonces, no ha podido desprenderse de su encanto. Ella junto a su madre, la  maestra de danza, Rosa Elena Álvarez, ha impartido el 2x4 porteño que  gana cada día más adeptos por estos lares.

Caro, como la conocen los seguidores del tango bailado en Cuba, hace una pausa en los ensayos de su próximo espectáculo musical para conversar sobre su carrera como coreógrafa y de su compañía Neotango.

Desde niña  muestras tu precocidad como artista. Sin embargo, cuando todos pensaban que seguirías los pasos de tu padre fundas una compañía de baile dedicada al tango. ¿Cómo y cuándo conoces el tango?

Al tango lo conocí hace un lustro en La  Habana Vieja, mientras era miembro de la compañía de teatro el Taller, desde  entonces no lo he podido dejar.
La idea surge después cuando regreso de mi primer  viaje a  Argentina. Al llegar, me  encuentro con muchos muchachos  jóvenes  deseosos  de aprender lo nuevo que había  experimentado. Sin pensarlo me empecé a reunir con ellos en la Casona de Línea para compartir mis conocimientos. De  ahí se me ocurre armar una  función de fin de curso de Iniciación al Ballet y como  homenaje a mi mamá, una coreografía con todos estos jóvenes que se  apasionan por el tango tanto como yo. Presentamos la coreografía en el Teatro Nacional de Cuba, y el público fue muy agradecido. Sus aplausos nos motivaron a formar la  compañía y el primer  taller de tango.

¿Por qué uno de tus objetivos es promover este tipo de danza entre las nuevas generaciones?

Desde un inicio  mi primer  objetivo es  difundir la cultura  argentina desde este género que es el tango danza, desde lo social, es decir, que cualquier persona sin importar raza ni edad puedan aprender a bailar el tango tradicional. Lo que asombra a todos los amigos y profesores argentinos que vienen, es el promedio de  edad  que  tienen la mayoría de los  alumnos del taller, que oscila entre los 16 a 27 años. Sorprende pues  las personas acá en Cuba te hablan de tango y piensan que el tango es de viejos.

No te podría  hablar de  un sólo taller, mejor te diría que hace tres años y medio  ya se han formado 8 talleres de tango iniciando e incentivando a los jóvenes desde un abrazo. El tango es un mundo similar al teatro en la fuerza dramática y el protagonismo del cuerpo, y es ese abrazo el ventrílocuo de las emociones y los sentimientos.

Aproximadamente hace dos años, participaste en el Festival de Tango Cambalache. Allí demostraste ser una temeraria: bailar con virtuosismo en casa de los maestros. Según el diario El Clarín, sorprendió la simbiosis con ritmos autóctonos de nuestra isla que le dio un sabor diferente. ¿Por qué sentiste ó sientes la necesidad de esta mezcla?

El tango es una  forma de  vida,  tiene  historias, tiene  peso, dramatismo, la palabra lo dice todo y me pareció interesante  incorporar otros géneros que nos identifiquen como cubanos. Además el tango tiene como una de sus  influencias el ritmo de las  Habaneras, que es el mismo de las milongas  camperas, y pienso que de  cierto modo las  raíces  están presentes.

Hace unos meses Barrio Tango fue la causa de tus insomnios. Según varios críticos y musicógrafos, es una obra compleja, pero que le da cierta frescura al panorama del teatro musical cubano. ¿Cuáles han sido tus retos como joven coreógrafa?

El primer reto fue lanzarme a armar una compañía de tango siendo tan joven, además de dirigir a mis  compañeros que son contemporáneos conmigo y hacerlos confiar en cada proyecto nuevo que surge. Otro gran reto fue presentarme  junto a la  compañía  en el Festival Cambalache en la Ciudad de Buenos Aires, donde todos los ojos bonaerenses estaban a la  expectativa… y el resultado fue hermoso. El último fue Barrio Tango, espectáculo que tuvo un trabajo mucho mas profundo y que va  marcando una línea estética de trabajo y de  influencias de otros  géneros artísticos el Neotango.

¿En qué te inspiras a la hora de hacer una coreografía?

Depende… del  día, del estado de ánimo. Un día puedo estar estudiando en casa, escuchando  tangos y  justo uno me inspira para una coreografía, y de  ahí es probable  que me siga imaginando cosas y arme una historia. Para contar desde  el tango, puede ser algún libro, algún texto que me llegue, alguna  imagen  de la  calle  que me  haya sorprendido. Nunca me cierro a lo que  es crear desde cualquier  punto de  vista.

Próximamente en el teatro Mella volverás a presentar Barrio Tango. ¿Qué vendrá después?

Ahora mismo preparo el proyecto Miradas, un espectáculo que estoy montando junto al Ballet de la Televisión Cubana, bajo la idea original y dirección artística de Martín Vicente, bailarín y coreógrafo de tango y folklore argentino que estuvo  en nuestro país el año pasado como participante del Festival de Tango en Cuba, auspiciado por  la  Casa del  Tango. Ahí se dio la  oportunidad de poder tomar  clases con él y compartir  sus conocimientos. Este  es un proyecto que está  apoyado por la Embajada de  Argentina, y  pretendemos estrenarlo en septiembre, como homenaje al Bicentenario de la Independencia del país austral.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.