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| Los jóvenes Luis y Kenia, le aportan un sabroso toque afrocubano al texto europeo. |
“La llamada de Lauren” o el tenue sabor de la polémica
Por: Raúl P. Cotarelo
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¿Dime la verdad?, le reclama Rosa a su esposo Pedro.
Definitivamente, esta pareja en su búsqueda de la verdad, ha desembocado en un volcán de incomprensiones e intolerancias.
El Proyecto Teatral de Nelson Dorr, presentó en Cienfuegos el estreno en Cuba de la obra La llamada de Lauren, escrita por la audaz actriz y directora de teatro español, Paloma Pedrero.
La atrevida puesta, lograda en pequeño formato con una escenografía y montaje minimalista, realiza un breve pero sustancioso recorrido por la vida de este matrimonio, y no solo nos muestran el torso o partes de sus cuerpos en escena, sino que rompen con el convencionalismo social y asumen con sinceridad su compleja realidad
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La música del clásico Casablanca y la presencia alegórica de las estrellas de cine Lauren Bacall y Humphrey Bogart, crean el ambiente propicio para abordar un tema tabú: La homosexualidad. Temática que en otros años, resultaba de difícil tratamiento en el teatro cubano.
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| Los protagonistas acompañados de su director Nelson Dorr. |
Respecto a su estreno aquí, Nelson Dorr señaló: “Yo siempre pienso en Cienfuegos, hay un imán entre la ciudad y sus pobladores”. Este destacado director habanero, desarrolló parte de su extensa carrera en la Perla del Sur por la década del 60, de quién guarda buenos recuerdos y amigos.
La llamada de Lauren, como fiel reflejo de la realidad humana, es para el teatrista, una temática a tratar con necesaria urgencia en las tablas. Aún cuando el cine y la televisión nacional asumen con más frecuencia dramaturgias similares, es insuficiente el desarrollo temático de la homosexualidad y la bisexualidad en los medios cubanos.
En las actuaciones de esta puesta se presentan dos jóvenes que prometen: Luis Arnolys Gutiérrez y Kenia Echenique Mestre. Instructor de Arte, él, y licenciada en derecho, ella, aún cuando podían haberle extraído más a sus personajes, estuvieron sobre la cuerda de lo verosímil. Igual, el tema central podía haberse potenciado más. Sin embargo, el texto y la puesta presuponen un retorno al travestismo justificado en un teatro abiertamente controversial. Luis y Kenia, le aportan ante todo a la obra un sabroso toque afrocubano al texto europeo escrito en 1985. La puesta teatral genera un llamado a la tolerancia, al entendimiento y a la aceptación, llega a concientizar sobre el conflicto aunque con insuficiente profundización en el clímax.
Auspiciado por el Centro de Teatro de La Habana, el nuevo estreno del 2010, posiblemente, se presente en la Capital en la Sala Llauradó o Bertolt Brecht para septiembre. La anterior propuesta de Nelson Dorr fue Hortensias y Violetas, de Esther Suárez Durán. Antes de estrenar esta, el incansable y desprejuiciado director ya prepara Deseo, de un autor escandinavo con otro controversial argumento en la misma cuerda de La llamada de Lauren. |