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Grecia, teatro latinoamericano y Cuba

Por: Lirians Gordillo Piña

El teatro siempre sorprende, sobrecoge, conmueve los resquicios más íntimos. El teatro es una puerta abierta a todas las épocas, a las historias propias y ajenas; abre un umbral a los sentidos al tiempo que proyecta la apuesta de lo humano. 

En las tablas una puede encontrarse a sí misma en personajes de la antigüedad, percibir de otro modo el devenir de un continente y asistir a la historia desde el hoy. Por ello, creo no me equivoco al afirmar que la presentación del grupo de teatro brasilero Folias durante este XIII Festival de Teatro de La Habana, cumplió con la expectativas del público.

Con una invitación a conocer la arena teatral, comenzaba un espectáculo que en todo momento dialogó con las/los asistentes; una conversación diáfana enriquecía de manera constante la dramaturgia, proveyéndola de fluidez y espontaneidad, uno de las principales virtudes del grupo brasileño.

La obra presentada este domingo en el Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saiz, fue la  Orestéia- El Canto del Chivo una adaptación del original de Esquilo el cual incluye tres piezas: “Agamenón”; “Las Coéforas” y “Las Euménides”. En la Orestéia, Esquilo aborda la constitución del estado griego en un tránsito por la justicia a manos de la violencia-ojo por ojo- hasta llegar a conformar una justicia de estado.

Así, se narra la partida hacia Troya y retorno triunfal del rey Agamenón; su muerte a manos de su esposa Clitemnestra y el amante de esta; la instauración de una tiranía por parte de ambos; el regreso de Orestes, hijo de Agamenón, para vengar a su padre y liberar al pueblo; y por último el juicio a Orestes por asesinar a su madre Clitemnestra.

De manera análoga se va haciendo referencia también al desarrollo histórico del continente latinoamericano. Referencias que se apoyan principalmente en la actuación, el vestuario-haciendo un recorrido por épocas significativas desde los años cincuenta, los setenta, hasta el presente- y los formatos de comunicación más actuales- me refiero al audiovisual de manera principal-.

También la coreografía, las luces, el sonido, la escenografía, el atrezo y la musicalización juegan un papel fundamental en la puesta en escena y la referencia a América Latina. Todos los elementos conforman un producto orgánico, explosivo y profundamente dinámico; debe ser así ante el reto de mantener en sus sillas durante casi cuatro horas a un público como el cubano, aunque pudiera considerarse suprimir algunas escenas que resultan reiterativas.

Junto a todo esto, descollan las habilidades actorales del elenco. Cinco mujeres y seis hombres interpretaron la totalidad de personajes, algunos/as actores/actrices interpretaron más de 3 caracteres, haciendo gala no solo de técnica actoral, sino de sensibilidad, entrenamiento, concentración y flexibilidad ante los espontáneo. De manera especial, fue espectacular la actuación del Bufón, narrador principal y persona clave en la conexión con el público; también resultó impresionante la interpretación de Danilo Grangheia-en la encarnación de Clitemenstra-,  de Nani de Oliveira- dándole cuerpo a la atormentada Casandra- y Patricia Barros-haciendo una representación mediática y muy actual de Palas Atenea-.

Orestéia- El Canto del Chivo brinda momentos de intensidad dramática y sátira reflexiva. Con esta obra el grupo Folias demuestra su incuestionable calidad en la escena teatral y su experiencia de más de una década. De igual manera apunta sobre lo importante que resulta la cohesión de todos los elementos dramáticos. Bravo para todos y todas, para el director artístico Marco Antonio Rodríguez y Reinaldo Maia-a cargo de la dramaturgia-.

© Asociación Hermanos Saíz. 2009.